La verdadera mentalidad de un emprendedor (y no, no es ese optimismo tonto que nos venden)
Apenas se habla de mentalidad cuando hablamos de emprender. Y es una pena porque es uno de los aspectos más importantes y descuidados. Al final, sólo la acción, una acción masiva, nos traerá resultados.
Pero he aquí la cuestión: según pienses harás (o no). La acción depende de la mentalidad.
El factor personal es el más importante cuando uno tiene un pequeño negocio. Siempre digo que el alma de una pequeña y mediana empresa es el emprendedor, si el empieza a fallar, a desmotivarse o le pueden el cansancio y el estrés, eso se transmite a toda la iniciativa.
Ahora, el problema actual cuando se habla de mentalidad de emprendedor o mentalidad y negocios se suele resumir en que hay que adoptar una especie de optimismo naif. Ya se sabe, pensamiento positivo y todo eso. A lo mejor le suena extraño y duro, pero eso es una tontería. No sólo no funciona, sino que es un timo que puede producir justo el efecto contrario.
Pero hoy no me quiero centrar en el timo del optimismo. Hoy quiero mostrar cuál es la mentalidad a adoptar que mejor funciona para generar esa acción masiva que puede traer resultados reales. Actuaremos si estamos motivados cada día. Si es así, haremos todo eso que tenemos que hacer, sin importar lo duro o difícil que sea. Al final es la acción y no el optimismo lo que nos llevará a algún lado y lo que queremos es ser capaces de hacer lo que tenemos que hacer.















