liderazgo
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Hay muchos artículos y libros sobre liderazgo, al fin y al cabo es la cualidad más fundamental en los negocios y en la vida. Quien lo tiene, también tiene a los demás y a la suerte a su favor la mayor parte de las veces. O al menos las veces que importan.

Sin embargo, mucho de lo que se habla sobre liderazgo son palabras vacías, que suenan bien, pero son teorías difíciles de aplicar. La cuestión es que según la teoría de los rasgos de liderazgo, la primera gran teoría moderna sobre el tema, ciertas características de la personalidad hacen a un buen líder.

Como todo lo que tiene que ver con la personalidad y las personas, no es matemático. Los críticos de esta teoría alegan que no todos los que poseen los rasgos llegan a ser líderes y que algunos líderes no tienen esos rasgos. Es cierto, porque el contexto y la suerte juegan su poderoso papel, como en todo.

Sin embargo, tenemos tres buenas noticias:

  • Se han identificado esos rasgos, especialmente a raíz de los estudios de Stogdill y Mann.
  • Son cultivables. Es decir, aunque algunos son más proclives a tenerlos o mostrarlos, se pueden trabajar. Hay quien piensa que son innatos, grave error.
  • No hace falta tenerlos todos. Aunque sí es cierto que, cuantos más cultivemos, mejor será la cosecha.

Así que lo que vamos a ver aquí son esos quince rasgos probados. Le recomiendo que los aplique como si fueran una lista de chequeo, que analice cuáles encajan más con usted y los repase a menudo.

Cada día tendrá oportunidades de aplicarlos y cultivarlos, pero sólo si los recuerda, los repasa y los tiene en mente. Cuando no es así, esas oportunidades pasarán por debajo del radar.

Así que olvídese de lo no probado, he aquí las 15 características demostradas de un líder:

1. Inteligencia y decisiones orientadas a la acción

No se puede ser un líder si no se es inteligente, pero esa inteligencia tampoco debe ser demasiada o meternos en una parálisis por análisis. En general, el líder siempre tomará decisiones, siempre estarán orientadas a hacer algo y ese algo debe mover al grupo hacia adelante.

Personalmente me cuesta decidir, algo que iba desde lo más trivial (cosas en el supermercado) hasta lo importante (por miedo, para qué negarlo). Siempre quería más datos, más información. Eso no siempre va a ser posible y una vez se tenga una cierta información hay que decidir y actuar. Mejor equivocarse y corregir que no hacer nada.

2. Aceptan la responsabilidad

Los líderes fuertes aceptan la responsabilidad de lo ocurrido y no echan la culpa a otros. Este es un rasgo, de hecho, que cuando se realiza, seamos líderes o no, hace que los otros nos vean como más responsables, capaces y mejores.

La tendencia es la contraria, pero los líderes no son los que se dejan llevar por la corriente, son los que abren una.

3. Competente en su trabajo

No se puede ser mediocre en lo que haces si quieres ser un líder. Tampoco es necesario ser el mejor, igual que no es necesario ser el más inteligente, pero no puedes no saber sobre aquello que tienes que hacer.

Si no nos esforzamos por hacer bien el trabajo y ser los mejores, no accederemos a una posición de líder.

4. Entender a los seguidores y sus necesidades

Un líder efectivo presta atención a los miembros de su grupo (la atención es lo más poderoso que le podemos dar a alguien) y le importa de verdad lo que les sucede.

5. Tienen don de gentes

La realidad es que los líderes son extrovertidos y saben manejarse en situaciones sociales y con la gente. Si no es nuestro caso (yo soy tímido e introvertido) hemos de exponernos y mejorar la habilidad. No hay otra, la vida no es para tímidos.

6. Necesidad de logro

Los líderes tienen aspiraciones, una necesidad de alcanzar el éxito y de que el grupo también cumpla metas. Si no tenemos ese ansia dentro, nos faltará liderazgo.

7. Capacidad para motivar a la gente

Un líder sabe cómo inspirar y motivar a los otros, en vez de criticar sin sentido o hacerlo pasar mal en caso de errores.

8. Coraje y resolución

Ligado con la toma de decisiones, no hay líder bueno sin una dosis de valentía, especialmente frente a la adversidad.

9. Perseverancia

Conecta con lo anterior. No se puede ser líder sin capacidad de resistencia y de apretar los dientes. La cuestión es, los líderes saber que todo cuesta más de lo que parece, por eso han desarrollado la capacidad de aguantar en el tiempo.

Muchos de ellos vencen por pura resistencia, saben bien que lo importante es una carrera de fondo y que el 90% de los que empiezan caerá antes de la mitad.

10. Se puede confiar en él

Mantiene las promesas y los demás tienen una confianza en que pueden acudir a él y no les fallará.

11. Confianza

Esto es clave, una de las más importantes, pues hay líderes que no son muy inteligentes, pero tienen una confianza a prueba de bomba en ellos mismos y las decisiones que toman.

Y si no la tienen, la fingen ante el grupo.

12. Asertividad

Cuando hay que ser directo, se es. Un buen líder entiende que no debe empujar siempre o ser demasiado agresivo, pero entiende el papel que tienen estas cualidades y que son necesarias en muchas situaciones. Cuando se dan, no duda.

13. Adaptabilidad y flexibilidad

Los buenos líderes son capaces de pensar desde ángulos poco habituales y sobre todo, entienden lo que Napoleón dijo mejor que nadie: «Ningún plan aguanta el primer contacto con la realidad». Por eso se adaptan rápido a las situaciones cambiantes.

De hecho, esperan ese cambio, quizá incluso ya lo hayan planeado y anticipado, pues saben que es lo único que hay.

14. Estabilidad emocional

Los líderes pueden controlar las emociones, especialmente bajo presión, sin reaccionar de maneras exageradas. Cuando los demás se asustan, ellos mantienen la calma. Cuando nadie les ve o están entre gente de total confianza, ya pueden dar rienda suelta.

15. Creatividad

No sólo se refiere a la propia, sino a ser capaces de fomentarla en el grupo, dando responsabilidades e incitando a lo que la gente piense.

La realidad de estos rasgos

La realidad es que ningún líder los tiene todos, eso es la perfección y no existe. De hecho, un líder así sería rechazado, demasiado perfecto. La realidad es que bastan unos cuantos de esos rasgos críticos.

Un ejemplo, de hecho, está en esos líderes que no muestran demasiada inteligencia ni competencia, pero les sobra confianza y asertividad, así como un cierto don de gentes. Los políticos, por norma, resultan este tipo de líderes, bastante incapaces, pero líderes al fin y al cabo.

Por eso no es necesario dedicarnos a todos, debemos mirar cuáles son nuestros puntos fuertes y actuar sobre ellos, potenciando nuestra propia manera de liderazgo según los rasgos que mejor se nos den.

Eso sí, ciertos rasgos son imprescindibles, como el don de gentes, la asertividad y la inclinación a la decisión.

La realidad del liderazgo

Mientras que estos rasgos se han mostrado relacionados con un liderazgo efectivo, es importante entender que un líder depende de la situación. Que sea capaz de leerla es fundamental.

Citando a los estudios: «Los investigadores han concluido que el liderazgo efectivo depende de la interacción entre los rasgos del líder y los rasgos de la situación».

Durante la Segunda Guerra Mundial toda Gran Bretaña estaba detrás de Churchill, líder innato que consiguió lo imposible, aguantar a solas contra potencias superiores, hasta que le dio la vuelta a la situación. Contra todo pronóstico emergió un líder inigualable.

Y al terminar la guerra, perdió sonoramente las elecciones.

¿Por qué? Porque Churchill era un increíble líder para los duros tiempos de guerra, pero no lo vieron capaz de serlo para la paz. Y Churchill no fue capaz de leer esto, presentó los mismos rasgos en una situación completamente distinta, y la gente no le siguió.

Toda una lección sobre la naturaleza del verdadero liderazgo.