liderazgo
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¿Cómo ser un buen líder? hay infinidad de artículos al respecto, ya que al fin y al cabo es la cualidad más fundamental en los negocios y en la vida.

Sin embargo, mucho de lo que se enseña sobre cómo ser un buen líder son palabras vacías. Suenan bien, pero son teorías difíciles de aplicar, o simplemente no funcionan de verdad.

Según la teoría de los rasgos de liderazgo, la primera gran teoría moderna sobre el tema, ciertas características de la personalidad hacen a un buen líder.

Como todo lo que tiene que ver con la personalidad y las personas, no es matemático. Los críticos de esta teoría alegan que no todos los que poseen los rasgos llegan a ser líderes y que algunos líderes no tienen esos rasgos. Es cierto, porque el contexto y la suerte juegan su poderoso papel en cómo ser un buen líder, como lo hacen en todo.

Sin embargo, hay 3 buenas noticias:

  • Se han identificado esos rasgos de un buen líder, especialmente a raíz de los estudios de Stogdill y Mann, que han basado muchos otros estudios modernos.
  • Son cultivables. Es decir, aunque algunos son más proclives a tenerlos de manera natural, se pueden trabajar. Hay quien piensa que son innatos, pero ese es un grave error.
  • No hace falta tenerlos todos. Aunque sí es cierto que, cuantos más cultivemos, mejor será la cosecha.

Así que lo que vamos a ver aquí esas 15 características del buen líder. Le recomiendo que las aplique como si fueran una lista de chequeo, que analice cuáles encajan más con usted.

Cada día tendrá oportunidades de aplicarlos y cultivarlos, pero sólo si los recuerda, los repasa a menudo y los tiene en mente. Cuando no es así, esas oportunidades pasarán por debajo del radar.

1. Un buen líder tiene inteligencia y toma decisiones orientadas a la acción

No se puede ser un buen líder si no se es inteligente, otro rasgo que se puede cultivar y aumentar. Pero esa inteligencia tampoco debe ser demasiada o meternos en una parálisis por análisis. En general, el buen líder:

  1. Siempre tomará decisiones. 
  2. Siempre estarán orientadas a hacer algo. 
  3. Ese algo debe mover al grupo hacia adelante.

Personalmente, me costaba decidir y cuando me planteé cómo ser un buen líder, este era uno de mis puntos flacos. Me costaba decidir algo que iba desde lo más trivial (qué comprar en el supermercado) hasta lo importante (por miedo, para qué negarlo). Siempre quería más datos, más información.

Eso no siempre va a ser posible y una vez se tenga una cierta información, el buen líder decide y actúa. Mejor equivocarse y corregir que no hacer nada.

2. ¿Cómo ser un buen líder? Aceptando la responsabilidad de las decisiones anteriores

Los líderes fuertes aceptan la responsabilidad de lo ocurrido y no echan la culpa a otros. Este es un rasgo que, al contrario de lo que pueda parecer, cuando se muestra, seamos líderes o no, hace que los otros nos vean como más responsables, capaces y mejores.

La tendencia es la contraria y tendemos a echar la culpa a otros, pero los buenos líderes no son los que se dejan llevar por la corriente, son los que abren un cauce propio.

3. El buen líder es competente en su trabajo

No se puede ser mediocre en lo que haces si quieres ser un líder. Tampoco es necesario ser el mejor, igual que no es necesario ser el más inteligente, pero no puedes desconocer aquello que tienes que hacer.

Si no nos esforzamos por hacer bien el trabajo, y ser los mejores, nunca tendremos un liderazgo real.

4. Entender a los seguidores y sus necesidades

Un buen líder efectivo presta atención a los miembros de su grupo (la atención es lo más poderoso que le podemos dar a alguien) y le importa de verdad lo que les sucede.

5. Un buen líder tiene don de gentes

La realidad es que los líderes son extrovertidos y saben manejarse en situaciones sociales y con la gente.

Si no es nuestro caso (yo soy tímido e introvertido) hemos de exponernos y mejorar la habilidad. No hay otra, nos guste o no, la vida no es para tímidos y un tímido no puede ser un buen líder.

6. Un líder de verdad tiene necesidad de logro

Los líderes tienen aspiraciones, una necesidad de alcanzar el éxito y de que el grupo también cumpla metas. Si no tenemos ese ansia dentro, nos faltará liderazgo.

7. Un buen líder tiene capacidad para motivar a la gente

Un líder sabe cómo inspirar y motivar a los otros, en vez de criticar sin sentido o hacerlo pasar mal en caso de errores. Nunca pierda la oportunidad de realizar un cumplido sincero y los trapos sucios se lavan siempre en privado, buscando la manera más constructiva de arreglar el inconveniente.

8. ¿Cómo ser un buen líder? Cultivando el coraje y la resolución

Ligado con la toma de decisiones que ya hemos visto, no hay líder bueno sin una dosis de valentía, especialmente frente a la adversidad.

9. Un buen líder muestra perseverancia

Tampoco se puede ser un buen líder sin capacidad de resistencia y de apretar los dientes mientras pasa la tormente. La cuestión es, los buenos líderes son inteligentes y por eso saben que todo cuesta más de lo que parece. De ahí que cultiven y desarrollen la capacidad de aguantar en el tiempo.

Muchos de ellos vencen por pura resistencia, saben bien que las cosas importantes son una carrera de fondo y que el 90% de los que empiezan caerá antes de la mitad.

De hecho, esta es una cualidad fundamental para el éxito en los negocios.

10. Se puede confiar en él…

Mantiene las promesas y los demás tienen una confianza en que pueden acudir a él y no les fallará.

11. …Y un buen líder también tiene confianza en sí mismo

Este rasgo es clave y una de los más importantes, pues hay líderes que no son muy inteligentes, pero tienen una confianza a prueba de bomba en ellos mismos y las decisiones que toman.

Y si no la tienen, la fingen ante el grupo.

12. Un buen líder cultiva la asertividad

Cuando hay que ser directo, se es. Un buen líder entiende que no debe empujar siempre o ser demasiado agresivo, pero también comprende el papel que tienen estas cualidades, y que son necesarias en muchas situaciones. Cuando se dan, no duda.

Eso sí, es muy importante no confundir la asertividad con la falta de educación o los gritos. Estos no pueden formar parte de un liderazgo real.

13. Un buen líder es adaptable y flexible

Los buenos líderes son capaces de pensar desde ángulos poco habituales y sobre todo, entienden lo que Napoleón dijo mejor que nadie: «Ningún plan aguanta el primer contacto con la realidad». Por eso se adaptan rápido a las situaciones cambiantes.

De hecho, esperan ese cambio, quizá incluso ya lo hayan planeado y anticipado, pues saben que es lo único que hay. Darwin también tiene razón cuando se trata de negocios: los más adaptables sobreviven.

14. El verdadero líder muestra una estabilidad emocional

Los líderes pueden controlar las emociones, especialmente bajo presión, sin reaccionar de maneras exageradas.

Cuando los demás se asustan, ellos mantienen la calma. Cuando nadie les ve o están entre gente de total confianza, ya pueden dar rienda suelta.

15. Un buen líder cultiva la creatividad

Y este rasgo no se refiere solamente a la propia, sino a ser capaces de fomentarla en el grupo, dando responsabilidades e incitando a lo que la gente piense.

¿Cómo ser un buen líder en el mundo real?

Todos estos rasgos de liderazgo están probados y funcionan, pero la realidad es que ni siquiera los mejores líderes los tienen todos. De hecho, un líder así sería rechazado, demasiado perfecto. La realidad es que bastan unos cuantos de esos rasgos críticos y algunos líderes son claramente conocidos por unas pocas de esas características del liderazgo.

Un ejemplo está en esos líderes que no muestran demasiada inteligencia ni competencia, pero les sobra confianza y asertividad, así como un cierto don de gentes. Los políticos, por norma, son este tipo de líderes, bastante incapaces, pero líderes al fin y al cabo.

Por eso no es necesario cultivarlos todos. Para ser un buen líder en el mundo real, debemos mirar cuáles son nuestros puntos fuertes y actuar sobre ellos, potenciando nuestra propia manera de liderazgo según las características que mejor se nos den.

Eso sí, ciertos rasgos son imprescindibles, como el don de gentes, la asertividad y la inclinación a la decisión.

El liderazgo situacional

Mientras que estas características se han mostrado relacionadas con un liderazgo efectivo, es importante entender que un líder depende siempre de la situación. Que sea capaz de leerla es fundamental.

Citando a los estudios: «Los investigadores han concluido que el liderazgo efectivo depende de la interacción entre los rasgos del líder y los rasgos de la situación».

Durante la Segunda Guerra Mundial toda Gran Bretaña estaba detrás de Churchill, líder innato que consiguió lo imposible, aguantar a solas contra potencias superiores, hasta que le dio la vuelta a la situación. Contra todo pronóstico emergió un líder inigualable.

Y al terminar la guerra, perdió sonoramente las elecciones.

¿Por qué? Porque Churchill era un increíble líder para los duros tiempos de guerra, pero no lo vieron capaz de serlo para la paz. Y Churchill no fue capaz de leer esto. Presentó los mismos rasgos de liderazgo en una situación completamente distinta, y la gente no le siguió.

Toda una lección sobre la naturaleza de cómo ser un buen líder.

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