Ser emprendedor es una carrera de fondo, los casos de éxito «de la noche a la mañana» son como la lotería, que causan mucho ruido pero son escasos, algo anormal.

Lo normal es que una empresa empiece no siendo rentable y que tras un cierto tiempo empiece a sacar la cabeza, a dar un beneficio y posteriormente a asentarlo.

Eso es lo habitual en las iniciativas que acaban consiguiéndolo, y cuando hablo de un cierto tiempo me suelo referir a muchos meses, años probablemente, si la iniciativa ha requerido de una cierta inversión.

Incluso en esos casos de éxito de la «noche a la mañana», la realidad es que detrás ha habido mucho tiempo de trabajo gris y poco agradecido, que finalmente ha alcanzado una masa crítica suficiente y ha despegado.

Por eso cuando eres emprendedor te lo tienes que tomar como una carrera de fondo y tener una visión de largo plazo, además de saber que vas a tener que atravesar el desierto hasta poder llegar donde deseas, porque los primeros pasos hacia lo que quieres nunca los das por un campo soleado con flores.

No sólo esa travesía (que no sabes realmente cuando va a durar) exige una preparación «material», en el sentido de tener suficientes recursos hasta que la empresa deje de ser un «bebé» y se mantenga por sí sola, sino que exige una enorme fortaleza mental.

Como todo corredor de fondo sabe, la capacidad de sufrimiento es una habilidad imprescindible, puedes tener incluso todos los recursos, que sin esa capacidad, no vas a llegar lejos.

Hoy día, con esta inundación que tenemos de famosos de repente y un ansia por ser nuevos ricos que dan el campanazo, tenemos unos modelos a seguir que hacen poco atractivo el camino del trabajo y el esfuerzo que estoy comentando.

Pero es un egaño, una farse, historias de mucho ruido que se venden, se consumen y se tiran.

Siento ser el que dé la noticia, pero el 99,99% de los emprendedores no van a ser Mark Zuckerberg, ni los dos tipos de Youtube que vendieron su empresa a Google por una millonada.

Empezar y pensar eso es lo mismo que jugar a la lotería.

Y quizá porque esa es la mentalidad reinante, cada vez escasea más una habilidad imprescindible si quieres ser emprendedor.

La habilidad de hacer lo que los demás no quieren hacer.

O lo que es lo mismo, la habilidad de hacer lo que no te apetece, la habilidad de sacrificarse, palabra casi sacrílega hoy día.

Porque muchas de las actividades que requiere sacar una empresa adelante no son divertidas.

Si ha frecuentado la web ya sabrá que yo abogo por hacer algo que nos guste y nos apasione, porque si no, nunca vamos a darlo todo, nos vamos a volver unos infelices y ni nos va a preocupar de verdad sacar adelante nuestra iniciativa.

Pero incluso cuando uno se dedica a lo que le apasiona todos los días, va a necesitar una buena dosis de la habilidad de hacer lo que no te apetece.

Siendo emprendedor pronto descubres que muchas de las cosas que son buenas para la empresa no son las que te gustan o te incentivan en el momento.

Unas veces será por puro miedo y otras porque no tenemos ganas, pero incluso cuando estamos una gran cantidad de horas dedicados a nuestra iniciativa, somos expertos en evitar y poner excusas para no hacer lo que tenemos que hacer.

¿Esas llamadas en frío? En el fondo tenemos un temor a que nos rechacen, es un trago de mal gusto, así que buscamos otras actividades con las que ocupar el tiempo, pero no nos traen ningún cliente.

¿Recoger esos datos de pruebas de Marketing, sacar conclusiones y poner en marcha otra prueba con otros anuncios? Es aburrido, por lo menos para mí lo es, y cuando tengo que ponerme a ello se me hace una montaña.

Así que de nuevo recurrimos a ocuparnos con otras tareas de bajo valor que no aportan clientes ni ingresos, pero nos comen el tiempo y de repente: «oh, es que mira qué horas se han hecho, mañana más».

Uno pronto descubre que puede estar enormemente ocupado y aún así no adelantar nada sus objetivos.

La capacidad de hacer lo que los demás no hacen es lo que distingue al verdadero emprendedor, quedarte a teclear algo más de código mientras los demás están tomando unas cervezas, seguir ensayando con la guitarra en vez de encender la televisión, adelantar ese proyecto en vez de esa película de cine a la que van todos, ponernos con eso importante que nos inspira rechazo en vez de esperar la hora de irnos, enfrascados con míseras tareas que sólo llenan el tiempo…

Se trata de hacer lo que los demás no hacen, eso es lo que distingue al emprendedor de verdad, escoger el camino menos transitado, tomar las decisiones que los demás evitan.

Y afortunadamente no es necesario convertirnos en unos infelices con eso todo el tiempo, es una cuestión de ser capaces de retrasar la gratificación, que es lo que realmente hay detrás de todo esto, saber que no tiene que ser necesariamente instantánea siempre, por mucho que eso se ensalce a nuestro alrededor por todos lados.

Y sí, a veces retrasas la gratificación y no llega, porque este es el mundo real y no hay nada seguro, pero como emprendedores, ya sabemos que el riesgo es nuestro compañero de viaje.

Y también sabemos que merece la pena.

Estoy empezando ahora nuevos proyectos de índole diferente a Recursos Para Pymes, y siempre que empiezo algo me recuerdo esto y me preparo para el viaje.
Porque, repito, así es como funciona el mundo real :-).

4 Comentarios

  1. Coincido plenamente con los conceptos vertidos, y que pueden ser aplicados a cualquier ámbito. La “empresa” puede ser cualquier cosa, como por ejemplo, obtener un título universitario (soy docente universitaria). Y también para el logro de este objetivo es necesaria “… la habilidad de hacer lo que no te apetece, la habilidad de sacrificarse …”, que como bien decís, es considerada una mala palabra en la actualidad. Y es cierto también que en esta empresa la gratificación no es inmediata, pero generalmente «haciendo lo que los demás no hacen» (estudiando; aprendiendo a valorar, disfrutar y aprovechar el conocimiento), se llega con éxito a la meta.

  2. Muy atinado y oportuno este escrito (por lo menos para mi).
    Viene a machacar en la cara algo q todos sabemos, pero no queremos oir, pensar, reflexionar.
    Sabemos lo q tenemos q hacer, pero q dificil es ponerse en ello muchas veces.
    Hay q hacer uso de esa basica y completa leccion q dice::
    No es lo q sepas lo importante. Es lo q haces con lo q sabes….
    Saludos y Gracias por tan buenos articulos.

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