Esta semana, en vez de hablar sobre un tema me gustaría ir directamente al grano y hacer algo práctico, proponerle 3 desafíos para hacer en los próximos 7 días.

Yo antes era una persona con opiniones mucho más férreas que ahora. Antes todo era más blanco o negro, más «bueno o malo»… pero con la edad, y con esto de ser emprendedor y ver que esto es un lienzo en blanco que tienes que pintar tú mismo, uno aprende que hay que ser flexible para no partirse y que hay que dar pasos más allá de nuestra zona de confort para llegar hasta donde no hemos llegado todavía.

Y sí, asusta y dudas y le pasa a todo el mundo, pero no hay otra manera, las mismas acciones llevan a los mismos resultados.

Antes yo juzgaba de antemano muchas cosas: «eso en mi caso no sirve», «menuda tontería», etc. áhora mi actitud es que suelo probar muchas más cosas (porque probando no se pierde nada) y luego ya veo si ha merecido la pena o no.

Aunque no sea así muchas veces la lección ya es compensación suficiente.

Por eso esta semana le invito a realizar 3 pequeños desafíos.

No se preocupe, no le costarán apenas nada y, en mi experiencia, siempre es bueno romper un poco las dinámicas de siempre a fin de crecer y adquirir nuevas perspectivas.

1) Envíe una nota de agradecimiento a sus clientes. Sincera y sin otro propósito que agradecer de veras.

Pero no un típico mensaje cuadriculado y frío. En este año que termina ha habido gente que ha confiado en usted, que ha hecho su apuesta y ha arriesgado su dinero costosamente ganado en nosotros. Dentro de nada viene Navidad y todos vamos a recibir un montón de felicitaciones corporativas y fotocopiadas que van a ir a la basura directamente.

No espere a entonces, no haga lo mismo, hoy es tan buen día como otro cualquiera.

Tómese un momento y piense qué le diría a un amigo que ha hecho algo por usted, escríbalo con tono humano y sincero y envíelo a sus clientes. Fírmelo personalmente y no tenga otro motivo más que el de agradecer (no intente vender nada en ese mensaje) simplemente agradezca con esas palabras que ha escrito, de persona a persona, y diga que cualquier cosa no tienen más que contactar.

No le costará nada, puede hacerlo por e-mail, mejor si personaliza con nombres y mejor aún si coge a sus mejores clientes y les llama personalmente por teléfono o se deja caer por sus oficinas, sólo para dar las gracias por haber confiado y hecho negocio con usted.

¿Le da reparo hacerlo? Esa es una señal inconfundible de que entonces debería ponerse a ello sin dudar.

2) No hable ni use un tiempo futuro en sus palabras

En lo que se refiere a sus proyectos y objetivos quiero decir. Todo el mundo dice demasiado cosas como: «Vamos a hacer este proyecto X», «Vamos a iniciar la campaña Y» o «Pondremos en marcha la idea Z».
Luego nada se materializa.

Este es un pequeño desafío inspirado por uno de los emprendedores a los que habitualmente sigo: Derek Sivers, fundador de la empresa CD Baby entre otras iniciativas y que propone examinar si estamos siempre hablando más en futuro que en presente.

Mi propuesta es que si esta semana vamos a decir en futuro algo de la iniciativa, no lo hagamos, en vez de eso hagamos algo ahora para empezar a hacerlo realidad, aunque sea mínimo, pero que podamos decir «Hemos empezado con X», en vez de «Voy a empezar con X».

No espere al año nuevo para dejar de fumar, empezar a planificar lo que será 2010 o llamar buscando nuevos clientes. Hágalo hoy y no tendrá que hablar en futuro, podrá decir que ya ha dejado de fumar o que ya está llamando para conseguir nuevos clientes.

La energía que está dedicando a imaginar en futuro le va a venir muy bien en el presente.

3) Durante 24 horas sea un «paranoico inverso»

Este es un desafío como emprendedor que me propusieron una vez y fueron 24 horas francamente peculiares.

Un paranoico piensa que lo que le ocurre y lo que los demás hacen tiene como fin hacerle un daño y derribarle.
Pase lo que pase pruebe durante 24 horas a pensar justo lo contrario: que todo lo que ocurre es por algo positivo.

Puede que si cae su web eso sea el comienzo de buscar un servicio mejor, o de invertir en herramientas más robustas, que para el futuro no nos robarán tiempo y dinero, puede que si se nos va ese cliente ahora tengamos tiempo para dedicarlo a ese proyecto en el que nunca encontramos hueco y que siempre hemos querido hacer. O que si al final no hemos cerrado esa venta es porque teníamos que aprender ciertas lecciones sobre lo que hemos hecho mal (averigüe cuáles) que dentro de poco permitirá cerrar muchas más ventas.

Ponga buena cara 24 horas, encuentre una interpretación positiva, la que sea, a todo lo que ocurra (sea aparentemente bueno o malo).

El optimismo es fundamental para ser un emprendedor, porque en la base de todo emprendedor está la esperanza de que su idea funcionará, si no nunca se habría puesto con ella.

Nuestra naturaleza, aunque no lo parezca, se basa en un optimismo esencial y fundamental.

Lo curioso es que el optimismo es un músculo que se puede trabajar y que el 90% de las veces las situaciones son buenas o malas dependiendo de la interpretación que les demos, no de la situación en sí.

Le desafío, yo los he hecho y los recomiendo.

4 Comentarios

  1. Que buena esta idéa.

    Voy a probar, y ya contaré en unos días.
    Por cierto, no se cómo pero he tomado el hábito de no venderle nada a quién entre en mi tienda, simplemente le ofrezco productos con unos beneficios u otros,( según sus comentarios) y de vez en cuando sus desventajas,( cuando es barato le buscan defectos ).
    Y me funciona muy bien, es decir…me va mejor que decirle mira que barato es este producto.

    Por otra parte lo de paranóico casi siempre ( 95% ), soy a la inversa, todo todo lo que sucede atrae más sucesos, pero nosotros podemos decidir en gran parte lo que queramos partiendo de la base de el por qué sucedió, y más en el tema de conseguir clientes o finalizar una venta.

    Saludos.

    Por cierto Isaac, ¿ Has leido el libro de Eduardo Navarro ?, ¿ quieres salvar tu empresa ?.

  2. Había escuchado el término, tengo un amígo psicólogo, y en los años en los que se estaba sacando la carrera se empeñaba en neutralizar, por así decirlo, todas las fóbias y filias del ser humano a medida que iba conociendo su nombre técnico.
    Él la llamaba «paranoya especular», porque su teoría se basaba en que cuando actuamos de una determinada manera, debíamos estar siempre reflejados en un espejo, mirandonos de frente, desde fuera, para que, a la manera que lo haría un padre, viesemos si ese camino es correcto, y si nos gustaría que ese acto recayera sobre nosostros.
    Lo que más le gustaba es ser un «agorafóbico especular», era la manera de no estar nunca en casa, y de ir de fiesta en fiesta.
    Dejando de lado el dato curioso, pensar en positivo suele dar resultados. Casi siempre…

    • Para mí lo más importante de pensar en positivo es que acabas actuando y lo haces desde una perspectiva más adecuada, que es lo que realmente lleva a algún lado, alguna gente cree que por alguna extraña acción pseudomágica pensar en positivo va a traer los resultados por sí solo, eso es lo que nunca funciona…

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