Uno de los principales problemas de la mayoría de emprendedores es la enorme competencia que hay.

Cuando yo trabajaba de asesor a la manera tradicional lo cierto es que dabas una patada a una piedra y salían cuatrocientas asesorías, mirabas una página amarilla y mareaba la jungla de nombres y teléfonos. Lo mismo pasa con informáticos, fontaneros, tiendas de esto o aquello…

Sin embargo el otro día me comentaba un cliente que estaba buscando unos buenos profesionales para gestionar un tema económico de su empresa, que había entrevistado ya a unos cuantos, que aún le quedaban otros cuantos más, y que lo cierto era que muchos no sólo no le habían impresionado para nada, sino todo lo contrario.

Su pregunta era si yo conocía a alguien, pero para lo que quería, la gente de confianza en mi agenda no estaba disponible, así que hice lo habitual en estos casos, echar mano de otro contacto por si él podía dejar caer algún nombre.

Eso me recordó algunas experiencias propias contratando servicios y trabajando con otros profesionales, aún recuerdo cierta asesoría de bastante nombre con la que subcontraté trabajo en mi anterior iniciativa debido al exceso que tenía y como luego resultó peor el remedio que la enfermedad porque tenía que ir detrás apagando fuegos. Estoy seguro de que si lee esto ha vivido casos similares.

Porque lo que muchos emprendedores pasamos por alto es que hay mucha competencia, pero como en todos los ámbitos, los realmente buenos siguen escaseando, lo cual es una oportunidad…

Y da igual que haya millones de letreros luminosos, los buenos de verdad son y serán siempre una minoría.

Yo me he tropezado con algún proveedor bueno de verdad y me he aferrado a él como una lapa porque, llámenme quisquilloso si quieren, pero me gusta dormir tranquilo. De hecho ni miro precios ni comparo quién me lo ofrece más barato, digo que necesito esto o aquello y sé que va a estar hecho y pagaré lo que me diga, porque los buenos profesionales merecen compensación y los buenos clientes están más que contentos de darla.

Soy un firme creyente en la regla del 80/20, se cumple en todo y curiosamente no hace mucho estaba comentando con algunos clientes cómo la aplico en cada parte de mi actividad (Marketing, productos, gestión de tareas…). Para quien no la conozca de primera mano decir que esta regla, que se explica cuando estudias economía como si fuera poco más que una anécdota (o así lo recuerdo yo, quizás eso ha cambiado) resulta que es la ley universal que lo rige todo.

El mundo del emprendedor no se libra y aunque haya mucha competencia, apenas hay un 20% que es la buena de verdad, y hay multitud de emprendedores y clientes que, independientemente del ciclo económico, siguen necesitando y buscando a ese 20%.

Como en el caso del cliente que comentaba y como será también el caso de usted que está leyendo esto, más de dos veces que necesitamos algo nos preguntamos que donde están los buenos emprendedores de verdad… porque no parece que sea fácil encontrarlos.

Hay una manera de reconocer a esos buenos de verdad, y no es la de que sean unas máquinas, ni que su producto lo haga todo ni que su servicio está exento de errores, de esos no hay porque mientras seamos personas es imposible. El emprendedor que merece la pena realmente tiene una característica que comparte con todos los de su especie:

SE PREOCUPA.

Se preocupa de lo que hace, de mejorarlo, de ver cómo dar un poco más, de si al cliente le va bien… En definitiva al emprendedor que está en ese 20% de los buenos de verdad LE IMPORTA lo que hace, le gusta, le apasiona y no ve a los clientes ni su trabajo como números y ya está, por muy importantes que sean los números.

Tuve un problema con el alojamiento web el fin de semana pasado, para mí era importante, contacté con mi proveedor y ya no esperaba respuesta porque pensaba que no eran horas de estar delante del ordenador y menos por un tema que no es estrictamente tuyo. Pero me contestó e hizo lo posible por arreglarlo. Ha habido veces que la cosa no ha funcionado nada bien, ha habido veces que ha ocurrido algún pequeño gran desastre o que el servicio no ha sido todo lo bueno que era de esperar, pero en todas y cada una de esas ocasiones LE HA IMPORTADO y lo ha demostrado, mientras que sé que esas cosas son comunes y ocurren hasta con el mejor del mundo en su trabajo, también sé que forma parte de ese escaso 20% al que le importan las cosas.

Y eso lo reconocen los buenos clientes y se aferran a ello.

Es una buena oportunidad que las cosas sean así, porque aunque hay mucha competencia en lo que hagamos, hay tanta en el segmento de los buenos emprendedores, en el de aquellos a los que realmente les importan lo que hacen y sus clientes.

Ahora la pregunta es ¿En qué porcentaje de ese 80/20 vamos a estar?

3 Comentarios

  1. Que bueno…
    Lo que comentas lo mira poca gente.
    Mira, mi anterior gestoria me cobraba 4 veces más que la de la actualidad intentando dar una imagen » fantasma», de autenticos profesionales y con eso consigue clientes del mismo gremio que se dan de importantes porque están con esa gestoría » carísima», pero de profesionales nada…

    Ahora con la actualidad ni le pregunto cuanto me cobra por cada gestión, no me preocupa porque se realmente lo bien que trabajan.

    También me ha pasado con la web,( por cierto utilizo el mismo software que tu web )un domingo por la tarde se excedió el tráfico cortandose el acceso a la web, seguido le envíe un e-mail para que lo verificará el Lunes, pero que va…me lo hizo en minutos.

    Para mi no es dificil hacer lo que hizo mi proveedor, pero ni es mi trabajo ni tengo acceso a esa modificación, la cosa es que se que está ahí y responde a lo que pido, » que menos que yo responda a lo que pida».

    También la regla de 80/20 la utilizo mucho en mi tienda, y es que tengo que tener 80 productos para vender por lo menos 20, al igual que de 80 clientes 20 son muy destacados, y claro está, como vendedor, me preocupo a diario de estar dentro de esas 20 tiendas tanto offline como online.

    • Hay un proverbio que dice que los secretos, como mejor se guardan, es a la vista de todos. Por algún extraño motivo tenemos la inclinación a complicarnos la vida, a perseguir tácticas retorcidas y a buscar respuestas completamente alejadas de lo que realmente importa.

      Lo curioso es que cuando somos clientes vemos claro a quién no le compraríamos nunca porque, es obvio que su oferta es inferior y que no le importan nada los clientes, pero cuando estamos en el otro lado nos volvemos ciegos a cómo nosotros nos podemos comportar exactamente igual. Pero como tenemos esa venda en los ojos seguimos preguntándonos que cómo es posible que no nos elijan («con lo que nos lo merecemos«) y que la respuesta tiene que estar en algo más complicado que todo eso…

      Un saludo.

      Isaac

  2. La verdad que esta muy interesante la informacion, de tal manera que lo motiva a uno para seguir adelante en los momentos dificiles, les agradesco porque este tipo de informacion me reta a seguir adelante y poder alcansar el exito que en cualquier momento llegarara porque lo sigo buscando.
    sigan motivando al mundo del exito
    saludos

Comments are closed.