Hoy vamos a ver dos preguntas frecuentes que, a lo largo de estos años, me han llegado una y otra vez. Cada vez que lo han hecho he dado las mismas respuestas. No digo que sean LA respuesta, pero al menos es MI respuesta, lo que he vivido en este tiempo en primera persona.

Esas preguntas son: cuál es el mejor momento para emprender y qué elementos son los más importantes a tener en cuenta a la hora de gestionar una empresa propia.

¿Cuándo es el mejor momento para emprender?

Cualquier momento es bueno, porque ningún momento va a ser bueno.

Me explico.

Hay periodos económicos que parecen más propicios, porque el crédito está barato (y muchos emprendedores lo precisan para empezar), porque la gente es más optimista y compra más…

Sin embargo este no va a ser necesariamente el predictor más importante del éxito de una empresa.

Dos de las más exitosas históricamente, como Apple y Microsoft, se crearon en un tremendo momento de crisis en los 70, otras, creadas sin embargo en momentos de expansión económica cerraron sus puertas.

Por supuesto también hay gran cantidad de ejemplos del caso contrario.

Cuando digo que ningún momento es “bueno” me refiero a que, si queremos encontrar excusas y motivos externos con los que justificar el no lanzarnos a la piscina, lo cierto es que los vamos a encontrar a miles en cualquier momento.

Los seres humanos somos expertos en racionalizar, es decir, en encontrar causas “justificadas” por las cuales hacemos o dejamos de hacer algo.

¿Le suena esa gente que siempre dice que va a hacer algo: como empezar a hacer deporte, dejar de fumar, apuntarse a clases de inglés o lo que sea, pero siempre tiene una excusa para no materializarlo nunca (y aún así no dejar de repetirlo)? “Es que en esta época ando más nervioso de lo normal y dejar el tabaco me pondrá más”. “Cuando termine el año / los exámenes / las vacaciones…”

Cuando nos encontramos ante una situación que nos produce incertidumbre y temor (y el hecho de emprender nos dispara ambas cosas hasta el cielo), racionalizamos más y mejor que nunca.

Una de las mayores trampas en las que podemos caer como emprendedores (y en cualquier otro contexto de la vida) es la de esperar el momento perfecto.

El momento perfecto no existe, es una ilusión (aunque es una ilusión perversa e insistente) y si lo esperamos eso es lo único que haremos en nuestra vida: esperar.

Una de mis frases favoritas, que resume la conclusión principal sobre el tema, es esta:

“El mejor momento era el año pasado, el segundo mejor es ahora”.

¿Mejor momento para hacer qué?

Cualquier cosa, especialmente emprender.

Los mejores finales suelen pueden tener, perfectamente, principios patosos o terribles, créame. De hecho en la vida real eso es lo más común.

No practique el juego de la espera, porque el tiempo es limitado, si tiene que hacer algo, cualquier momento es tan bueno como lo será cualquier otro.

¿Cuáles van a ser los elementos más importante en mi empresa?

Principalmente dos, que siempre vamos a tener que tener controlados.

Por una parte el Marketing y por otra la tesorería, el “cash”, el dinero disponible o como lo queramos llamar.

Por mucho que ser emprendedor tenga una parte “romántica” y que no todo tenga que ver con el dinero, lo cierto es que, al final del día, somos una empresa y si no vendemos y obtenemos dinero, habremos de cerrar.

El dinero disponible es como la sangre en las venas de la empresa, si lo tenemos, todo circula como debe. Pagamos a proveedores, trabajadores…

Pero si no lo tenemos, todo se resiente y lo hace enseguida.

Si estamos pensando en cómo cubrir las nóminas este mes, no estamos pensando en cómo vender más. Además, el tema del dinero es muy peculiar, porque cuando tienes más que suficiente es en lo último que piensas, pero si no lo tienes, es en lo único que piensas.

Tener escasez de tesorería para hacer frente a pagos nos va a meter rápidamente en una espiral de desatender todo y empezar a hacer malabarismos, como recortar gastos, algo que sólo es una solución temporal, pues la duradera es la misma solución que para el 99% de problemas de una empresa: más ventas.

Tener suficiente dinero disponible nos proporciona lo más importante: tiempo. Tiempo para pensar y margen para maniobrar. Pero en el momento en que empiece a faltar, será esa escasez la que tire del carro, marcando ella la dirección, en vez de hacerlo nosotros.

Si no cuidamos el Marketing, asegurándonos de que estamos consiguiendo los objetivos que nos proponemos con él (o actuando al respecto si no es así) y planificamos el tener suficiente dinero disponible (teniendo nuestros presupuestos bajo control), hemos perdido el control de nuestra empresa. Así de sencillo.

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