Los primeros meses de una empresa
Los primeros meses de una empresa

Aunque siempre digo que es imposible predecir el futuro, lo cierto es que, tras tanto tiempo trabajando con emprendedores, los primeros meses de una empresa se parecen mucho unos a otros.

Estos primeros meses son los más delicados, como los de cualquier otra cosa que acaba de nacer, por eso, es fundamental que los emprendedores:

  1. Se dediquen a las tareas fundamentales que darán dinero: marketing y producto.
  2. Deleguen todas las tareas importantes en las que no sean expertos: asesoría, informática, etc.
  3. Ignoren los detalles sin importancia: buscar la oficina perfecta o emplear tiempo en branding, imagen y elegir el ordenador nuevo, en vez de estar llamando a posibles clientes y mejorando la oferta.

Centrarse en los detalles antes de tener lo fundamental es el símbolo de la incompetencia.

Y es que necesitamos centrarnos en esas tres cosas, porque los primeros meses de una empresa van a ser así.

1. Los trámites nos van a desbordar y es normal

No seré yo quien niegue que emprender en España es una carrera de obstáculos. Trámites, leyes a cumplir, requisitos a tener en orden… Navegar esas aguas es muy complejo y, sobre todo, no es tarea de los emprendedores. ¿Por qué? Porque no dan dinero.

Eso no significa que no sean importantes, lo primero es cumplir con el César, porque el César es demasiado poderoso.

Pero cada minuto que empleamos en eso, es un minuto que no empleamos en conseguir clientes.

¿La solución para no perecer ahogados y conservar la cordura? Contratar expertos que se encarguen de esa parte. Asesorías jurídicas como AKELA, por ejemplo, que se encarguen de todo lo relacionado con constitución, temas jurídicos, trámites.

De hecho, el contexto se está complicando. Nuevas leyes como el RGPD establecen requisitos exigentes y multas importantes. Por eso, lo primero es contar con una asesoría experta que tenga todo un amplio rango de servicios para emprendedores.

No solo ganaremos paz mental, ganaremos el recurso más importante: tiempo.

Siempre lo digo y es que delegar es ganar dinero. Si todo el tiempo dedicado a aprender sobre trámites y requisitos se lo facturáramos por horas a un cliente, nos daríamos cuenta del dinero que perdemos en cosas que no son marketing y producto.

Los primeros meses vamos a estar desbordados por muchas cosas. Con una buena asesoría a nuestro lado, nos quitaremos la mitad del peso de un plumazo, recuperaremos la sensación de control y la cordura.

2. Al principio vamos a tener menos ingresos de lo que planificamos

Quizá no, y si es así, genial, pero una y otra vez muchos emprendedores me escriben por eso. Es muy posible que le ocurra y, ¿cómo tiene que prepararse para eso?

Con suficiente tesorería y reforzando los esfuerzos en Marketing.

Vender es una de las tareas más difíciles que hay, no la subestimemos. Y la tesorería es la parte más importante e infravalorada de un negocio. De nuevo, una tesorería saneada nos proporciona el recurso más importante: el tiempo. Tiempo para ejecutar la estrategia con calma, sin estar apagando fuegos o dejándonos llevar por la urgencia del día.

3. Los gastos se disparan y no sabemos por qué

De ahí la importancia de domarlos con el control monetario del que hablábamos al principio.

Use su presupuesto de tesorería y use su presupuesto de gastos. Descargue este modelo profesional de presupuesto de tesorería en Excel y tome por fin el control de sus gastos. Verá que es muy superior a cualquier otro modelo de presupuesto que encuentre por ahí.

Si va a tener la tentación de recortar gastos: intente renegociar primero con proveedores.

Si al final no tiene más remedio que recortar, que sea en áreas de apoyo, no en producto ni promoción.

No recorte en Marketing, porque sólo conseguirá agravar el problema. Si lo que ocurre es que el Marketing no funciona, hay que ver lo que está fallando y corregirlo o probar algo nuevo, pero recortar el Marketing significa recortar más las ventas.

4. Todo se estará retrasando más de lo previsto

Y costará más de lo que parece.

Los clientes le han dicho que le firmarán pronto ese contrato, pero tarda.

Le han prometido que le comprarán, pero siguen haciendo preguntas y mirando detalles y no cierra esa venta.

Los que trabajan para usted le han dicho que la web (o el producto o lo que sea) iba a estar para la semana pasada, pero no tiene visos de estar ni para la que viene.

No se preocupe, no es que la mala suerte se cebe con usted o que esté pagando la novatada, en realidad nos pasa a todos a menudo.

Si es necesario, y ha llegado a un pacto con alguien que no se está cumpliendo, meta presión.

Por desgracia, todo suena muy fácil cuando te lo están vendiendo y todo se llena de complicaciones cuando te lo están haciendo. Siempre es así y a veces se junta con el hecho de que, muchas empresas, no son profesionales ni se toman en serio las cosas (cuando no son un desastre directamente).

Me gustaría no tener que escribir la siguiente frase, pero se le suele hacer más caso al que más insiste. Si usted es el que se calla, los que hablen más alto pasarán por delante en la cola.

Y no debería ser así, pero desgraciadamente lo es.

5. Han surgido un montón de cosas inesperadas

La mayoría de ellas a lo mejor hasta le gritan que son urgentes, pero no suelen ser importantes. Esas cosas inesperadas tienen la manía de robarle un montón de tiempo y, cuando se da cuenta, ya ha pasado otro día y transcurrió enredado en ellas, sin avanzar los proyectos que traerán dinero.

Otra de las cosas que surgirán serán inconvenientes imprevistos.

El producto no se ha distribuido en todas las tiendas, el servidor web ha caído justo cuando entraban los primeros pedidos… Para esos inconvenientes no va a tener más remedio que aceptar que han ocurrido y ponerse el traje de bombero. Téngalo a mano, porque incluso lo mejor planificado suele ser inflamable.

En cuanto a esas otras cosas cotidianas que no esperaba y aparecieron, no se descentre, recuerde que la distracción es y será uno de nuestros grandes enemigos.

El 80% de su tiempo debe estar enfocado en traer clientes y mejorar el producto, el resto puede esperar o delegarse.

6. De repente, han pasado seis meses y sólo le parece que hayan pasado tres

El tiempo utiliza una combinación mortal: todo tarda más de lo que parece y a la vez transcurre demasiado rápido. Pensaba que para final de año iba a tener ya dos productos más que ofrecer a sus clientes, pero resulta que apenas hay uno a punto de acabar.

Para contrarrestar eso, indicadores. Establezca un cuadro de mando de indicadores clave, recoja datos cada semana y mida. Lo que no se puede medir, no se puede gestionar, que diría el legendario Drucker

7. Si tiene la sensación de que no llega a todo y de que la cosa está algo descontrolada, relájese, es normal.

Nadie tiene todo bajo control y cada emprendedor pasa por esa fase de creer que se le va de las manos y que no sabe lo que hace.

Tranquilo, respire hondo, céntrese sólo en las siguientes tareas importantes y dé otro paso adelante.

Enfóquese únicamente en el siguiente paso a dar y en completarlo. Si mira todo lo que le queda por hacer, se agobiará.

Puede que estos primeros meses no sean así en su situación. Si es su caso, enhorabuena. Pero la realidad es que, incluso tras esas imágenes de emprendedores perfectos, están estas cosas. Es la realidad que hay más allá de la fotografía de portada, pero con estos consejos prácticos, navegaremos un poco mejor esas aguas.

1 Comentario

  1. Pasa en todo nuevo proyecto que uno se decide a llevar a cabo , lo normal es actuar tranquilo y no desesperarse , si uno hace las cosas planificadas de la manera correcta llegara luego el tiempo de las satisfacciones.

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