Es increible (y frustrante) sufrir las consecuencias de que una empresa no se entere de cuál es su objetivo. Tanto tiempo dando vueltas al tema de cuál es la función de una empresa y aún parece que muchos no lo saben.

A pesar de que académicamente se discute eternamente sobre si el objetivo de una empresa es maximizar sus beneficios, maximizar el valor de sus accionistas o cualquier otra cosa, hay algunas que no saben muy bien que todo eso no sirve, que el verdadero objetivo de una empresa debe ser crear valor y lo demás son discusiones para quien tiene mucho tiempo.

Este artículo surge de una conversación reciente con una amiga, ha sufrido la extrema incompetencia de una empresa cuyos trabajadores aparentemente no tienen ganas algunas de desarrollar su tarea cuando acuden a su centro de trabajo y de una empresa a la que parece darle igual que eso suceda.

Cuando era estudiante de economía salía a colación cada dos por tres cuál era el objetivo verdadero de una empresa, el de maximizar sus beneficios era anticuado, el objetivo "real" es maximizar el valor de cara a sus accionistas.

Una definición que por cierto ha empujado a las empresas a las prácticas más peligrosas (cuando no ilegales) para mantener su cotización (gigantes como Enron y muchos otros se veían presionados a manipular la contabilidad a causa de cumplir ese objetivo como sea).

Si tiene usted una empresa, su objetivo primordial debe ser crear valor, todo lo demás es accesorio.

De hecho todo lo demás, como los beneficios o el valor en bolsa es, y debe ser siempre, consecuencia natural de proporcionar un valor.

El valor real proporcionado es el germen y la semilla.

Si proporciona ese valor real a sus posibles clientes es muy posible que su empresa tenga beneficios como consecuencia natural de eso, si no lo proporciona es seguro que no lo conseguirá y que si alguna vez consigue cifras positivas no le durarán mucho…

Esta máxima es en la que más se insiste en Recursos Para Pymes, y parece tan lógica y tan básica que asusta ver lo mucho que se olvida frecuentemente o la gran cantidad de negocios que no tienen un valor real tras él, sólo promesas de ganancias o bien beneficios milagrosos (e imposibles).

Aunque una empresa se base en un negocio real, cuando te cobra mucho y apenas tiene competencia, como es el caso de la empresa que era objetivo de la conversación antes referida, uno tiende a acomodarse. "A lo bueno se acostumbra uno pronto" y eso deriva en que en el despacho del jefe haya colgada una visión empresarial perfectamente redactada y que sin embargo la realidad del día a día diga lo contrario.

Porque otro punto básico es que aquellos que contrate, aquellos que tengan que estar a su lado en el camino, compartan su visión de empresa y sobre todo compartan que su trabajo es proporcionar un valor y no la dejadez, las excusas y un "me da igual todo en mi trabajo".

Muchos empresarios creen que son unos grandes líderes de negocio teniendo como criterio de contratación el de: "se acepta todo aquel dispuesto a cobrar este sueldo tan bajo". Presenta sus cifras contables a final de año y dice "mirad qué bien van los costes".

Ese mismo empresario debería ver que se acaba de poner una bomba de relojería bajo el asiento, pero cuando tienes casi un monopolio la mecha es más larga y no parece que sea así.

Si uno se centra en dar valor, si se levanta cada día pensando "¿Qué podría hacer para dar un poco más?" sí se está enterando, de verdad, de lo que es tener una empresa.

Es obvio que esto no tiene nada que ver con cometer errores.

Cometer un error, que algo no funcione, que las cosas no salgan como están previstas es algo que pasa a todo el mundo más de una vez, así es el mundo de la empresa porque es un mundo de personas.

El problema viene cuando en la base no hay nada de valor, o bien cuando la incompetencia y sobre todo no tener ninguna intención de hacerlo bien o enmendar la situación es la tónica general.

Entonces es cuando se puede decir que una empresa no se entera.

Tarde o temprano ese negocio sufrirá las consecuencias, puede que no lo parezca, puede que no sea hoy ni mañana, pero al final sucede, no se puede escapar a eso.