5 razones para emprender (y otras 5 para no hacerlo)

razones para emprender

Si hay algo rodeado de humo es todo lo relacionado con emprender y los motivos para hacerlo.

Visión, pasión, innovación… Términos llenos de tildes, utilizados por quienes no tienen ni idea, por los que te venden cómo obtener el éxito, pero nunca han estado realmente en la trinchera.

Por eso, he aquí una visión de cómo son las cosas de verdad, con 5 razones reales para emprender… y otras 5 para no hacerlo.

1. La satisfacción de emprender no es como ninguna otra

La realidad es que la única forma de construir algo que queremos, como nosotros queremos, es haciéndolo nosotros mismos.

Constantemente, en nuestro ámbito de trabajo o en el día a día, vemos cómo ciertos productos y servicios no nos satisfacen del todo, cómo nos tratan igual que a números en una ventanilla, cómo se aprovechan muchas empresas y cómo nos ignoran los «servicios» al cliente.

Además, los que tenemos ese gusanillo de crear algo propio y hacerlo a nuestra manera, sin el jefe encima o el compañero incompetente, sabemos que no hay otra sensación que se le parezca. Que incluso construyendo cosas trabajando a sueldo dentro de una empresa, no son realmente «nuestras» cosas.

Y es que la principal razón de emprender es muy difícil de explicar para todos aquellos que no hayan sentido el párrafo anterior, pero sin duda es el mejor motivo.

Construir algo que merezca la pena, verlo crecer, hacer que perdure como un pequeño legado…

Haber hecho algo a nuestra manera en un entorno que nos dice todo lo contrario, que no arriesgues, que sigas por el mismo cauce que los demás… Es difícil transmitir los momentos de satisfacción que produce eso.

2. La libertad que te proporciona

Cada día será como tu lo organices y esa es otra razón para emprender difícil de superar. Es verdad que al principio la empresa te pedirá todo lo que tengas, pero si pasamos esa etapa con éxito, nos proporcionará una libertad para organizar los días y hacer lo que deseemos.

Esa libertad, igual que la sensación de haber construido algo de la nada, es otra de esas razones para emprender que es muy difícil de explicar.

O que explicas y muchos no entienden, o simplemente no desean bajo ningún concepto. Porque emprender no es para todos y eso está bien.

3. Nuevos retos, nuevas habilidades, nuevas personas

Otra de las razones para emprender es que no nos van a faltar retos en el día a día. Algo que, no lo neguemos porque este es el mundo real, a veces es la manera amable de decir que no nos van a faltar marrones, líos e imprevistos.

Pero superar esos retos nos estimulará como ninguna otra cosa.

Y para conseguirlo, precisaremos aprender nuevas habilidades, lo que redundará en una mejora de nosotros mismos.

Del mismo modo, conoceremos a nuevas personas: contactos, aliados, competidores…

Desde luego, cuando uno emprende no le falta estímulo ni aventura.

4. Ayudas a la gente

Puede parecer una frase vacía para muchos, pero la realidad es que no hay nada como ayudar a la gente, algo que todo negocio de verdad hace.

Porque hay una cosa clara, solo te van a pagar si resuelves problemas.

Los negocios oportunistas o que solo quieren ganar dinero, no duran mucho. Y no porque la vida sea justa (un emprendedor aprende pronto que es todo lo contrario), sino porque nadie va a querer hacer negocios contigo a menos que resuelvas sus problemas de una mejor manera que el resto.

Esta es una premisa sencilla que muchos olvidan. Pero es que esa ayuda a los demás con sus problemas, necesidades y deseos es una fuente de satisfacción difícilmente igualable.

5. En el fondo, merece la pena

Emprender no es para los débiles de corazón, tampoco para los tímidos, algo que personalmente he aprendido por las malas. Emprender es una actividad con una esperanza de vida demasiado corta en algunos casos.

Pero si hemos calculado el riesgo y tenemos un plan de contingencia, no conseguirlo no tiene que ser el fin.

Incluso en esos casos, nos iremos con un aprendizaje y unas habilidades que no se pueden adquirir de otra manera y que casi nadie tiene.

Cuando invertimos en un negocio propio, también estamos invirtiendo en lo más valioso, nosotros mismos.

5 razones para no emprender

Dicho todo esto, he aquí también 5 razones para no crear una empresa. Porque muchos retuercen los motivos de antes para dar la imagen de que tener un negocio propio es la manera más rápida de hacerse rico, sin jefes ni esfuerzo.

Nada más lejos de la realidad por los siguientes motivos.

1. Las probabilidades de conseguirlo son muy bajas

Demasiado bajas, de hecho. La gran mayoría de negocios cierra en su primer año y muchos más los siguientes. Estamos hablando de cifras que están sobre el 85%.

Es una locura, la racionalidad dice que no, que deberíamos dedicarnos a juegos con más posibilidades de victoria. Esta situación se agrava además porque, como suele pasar, creemos que ese 85% habla de los demás.

Pero no es así, también habla de nosotros.

Por eso, emprender es una de las cosas más difíciles que podemos hacer. Si no nos lo tomamos en serio, nos destruirá nada más empezar.

2. Una empresa es como un niño pequeño

Es hora de matizar, otra vez, la razón de la libertad y la flexibilidad como motivo para emprender. Porque al principio especialmente, una empresa es como un niño pequeño. Como tal, demandará el 110% de nuestra atención y tiempo y, en caso de que no se lo demos, no podrá sobrevivir ni crecerá bien con menos porcentaje.

La cuestión es que, a medio y largo plazo, la empresa ideal trabajará para nosotros, pero hasta entonces, nosotros tendremos que trabajar para ella. Y lo peor es que habremos de hacerlo constantemente, como con cualquier bebé recién traído al mundo.

Quien no esté dispuesto a pagar ese precio y tener ese hijo, es mejor que no emprenda.

3. Si necesitas dinero, emprender es lo último que deberías hacer

Si estás escaso de dinero o lo necesitas ya, jamás debes crear una empresa, sino buscar un trabajo, el que sea y como sea dependiendo de la situación.

Porque una empresa no da dinero al principio, lo necesita.

Los primeros meses de una empresa, o mejor dicho, los primeros años, son una travesía en el desierto hasta que empieza a dar beneficios. Y eso en caso de darlos.

Una empresa es una inversión, hemos de entender muy bien el concepto. Esto significa que suele dar tanto como puedas poner en ella. Una parte de lo que hay que poner es dinero. Así que, si no lo tienes o lo necesitas, jamás se te ocurra emprender.

4. Vender es difícil

Todos los emprendedores estamos, en realidad, en el mismo negocio: el de vender lo que hacemos.

Si emprender es algo muy complicado se debe a que vender es parte integral de emprender. Y vender es muy difícil, además de que nos enfrenta con algunos de nuestros miedos más arraigados.

Miedo al rechazo, a lo nuevo, a los extraños, miedo a quedar en ridículo, miedo al fracaso e incluso miedo al éxito.

La venta nos pone ante el espejo de lo que tememos y la realidad es que «separar a la gente de su dinero» es muy complicado.

5. Emprender es muy complejo y requiere muchas habilidades

Parece que emprender y vender son una cuestión de gestión de recursos y dinero pero, en realidad, es una cuestión de gestión de temores y miedos.

Y es que, como se comenta a menudo aquí, emprender es un juego mental en su mayor parte.

Además, una de las cosas que muchos no entienden sobre emprender es que no solo necesitan ser buenos en su trabajo, que ser un buen fontanero no es lo único que hace falta para ser una buena empresa de fontanería.

Los emprendedores necesitan ser excelentes en lo que hacen y muy buenos en muchas cosas más, como por ejemplo:

  • Gestión empresarial (y, además, gestión de tareas y de personas).
  • Marketing.
  • Venta directa.
  • Negociación y persuasión.
  • Finanzas y mucho más…

Y he aquí el problema, no nos enseñan ninguna de esas habilidades fundamentales, las tenemos que ir aprendiendo, muchas veces por el costoso método de ensayo y error. De hecho, esa mentalidad de aprendizaje constante es una de las principales características del emprendedor que lo acaba consiguiendo.

Así que he aquí 10 razones para emprender… o no, porque no es la solución para todo el mundo, pero sí para esos que comprenden bien su realidad.

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