Una charla honesta sobre ser emprendedor

charla emprendedor

Personalmente busco aprender todo lo posible sobre Marketing, estrategias y empresa. Invierto cada mes una buena cantidad de dinero en escuchar, leer y atender a aquellos que parece que tienen algo interesante que decir. Pero curiosamente uno de los contextos en los que más he aprendido ha sido en esos momentos “extra-oficiales” en los que tienes la oportunidad de charlar de tú a tú, sin las rigideces de lo que es políticamente correcto, o poder escuchar a personas reales hablando de temas reales con un lenguaje real.

Personalmente he aprendido a veces en una comida o charla informal con otros emprendedores tanto como en un seminario con muchos ceros en su precio.

En mi opinión, es impagable poder hablar de ciertos temas sin el corsé de tener que medir cada palabra o mantener siempre el papel de profesional perfecto.

Por eso he pensado que esta semana iba a ser un poco diferente, y este documento iba a ser una “charla” honesta sobre ser emprendedor, sobre cosas que he aprendido “extra-oficialmente” de otros mucho más sabios que yo. Y que creo que pueden serle muy útiles, claro.

Y por supuesto, esto es experiencia personal, no dogma de ninguna clase. Es libre de usarlo o ignorarlo como desee.

Una charla honesta sobre ser emprendedor en general

Cosas que aprendí pronto cuando me lancé a la aventura de crear algo propio:

1.- Tener una empresa es como tener un hijo:(y no uno de esos tan monos y limpios que salen en los anuncios de la televisión).

Te va a tener despierto por la noche, va a demandar toda la atención y energía que tengas y cuando se te agote, va a demandar una poca más. Porque alguna cosa rara ha ocurrido y va a haber que cambiar los pañales otra vez a horas intempestivas.

Personalmente creo que pocos negocios “a tiempo parcial” acaban prosperando hasta el punto de mantenerse lo bastante fuertes y rentables. Si uno dedica el poco tiempo que le sobra después de trabajar, o bien un rato los fines de semana, es muy difícil obtener resultados sostenibles.

Más de dos veces algún amigo o compañero me ha comentado lo del gusanillo de ir empezando por su cuenta, hacer algo en casa en los ratos libres, a ver qué pasa… Uno de esos que pensaba algo así es ahora emprendedor total ,y cada vez que hablo con él, lo encuentro resoplando de correr y faltarle tiempo por todos lados.

Otro tiene un próspero negocio que sería la envidia de cualquiera. ¿El truco? No hay, ha aguantado diez años hasta que se ha sostenido por su propio pie. Los primeros nueve resultaron ese infierno que todo emprendedor encuentra, y que se basa en subir a una montaña rusa, donde en un momento estás arriba con los brazos en alto cantando victoria y al segundo siguiente estás abajo, creyendo que el mundo se acaba.

Esa sensación bipolar de pasar en instantes del cielo al infierno (y vuelta a empezar) es algo que he visto prácticamente siempre (y vivido yo).

Ser emprendedor, como tener un hijo, es algo serio. Crees que no va a cambiar mucho, pero no te das cuenta, hasta que estás ahí, de que tienes que lanzar por la ventana todo lo que sabes y has hecho hasta ahora, todo lo que has aprendido como trabajador apenas sirve y, de repente, te das cuenta de que es toda una prueba de carácter.

2.- A la administración no le importa nada tu empresa.

Ni tu situación, ni que te vaya bien, ni que es tu sueño, ni nada. Los que están tras la ventanilla sólo entienden de su trabajo, de formularios y de que no te falte un papel.

Esto no tiene nada que ver con política, con el signo de quien esté en el gobierno ni nada parecido. Tras mi experiencia tratando con muchas administraciones distintas gran parte de mis años profesionales, se trata de un mundo aparte donde las leyes que rigen algo suelen estar hechas por alguien que jamás ha pisado el mundo real.

Recuerdo a un emprendedor joven norteamericano. Le encanta España, estableció su residencia y comenzó a crear su negocio propio. Se quedó sorprendido y agotado de lo casi imposible que le resultó tener todo en orden para hacer lo más mínimo.

También trabajé hace mucho tiempo en el campo de subvenciones de todo tipo. Terrible. Si estamos esperando una subvención o ayuda sólo pueden pasar dos cosas.

  1. No nos la dan. Tiempo y esfuerzo perdidos.
  2. Alguna carambola extraña ocurre y nos la dan. Entonces es casi peor porque siempre llega demasiado tarde, es demasiado poca y el gasto de energía para conseguirla, cobrarla y luego justificarla, difícilmente compensa.

En muchas ocasiones mi conclusión trabajando en eso es que, todo ese tiempo y esfuerzo, trabajado en mejorar el producto y el marketing, hubiera sido 1000 veces más rentable que pelearse con requisitos imposibles para una limosna que no arregla nada.

La verdad sobre el producto

O lo haces muy bien o no sirve de nada. Y muy bien significa mucho mejor que casi todos los competidores. Otra cosa ya no vale hoy.

Los productos mediocres que no tienen nada que aportar se van a quedar intentando competir con una enorme mayoría gris de otras cosas iguales e indistinguibles.

El 20% de mejores productos, sin embargo, se va a quedar con el 80% de clientes. El principio del 80/20 se cumple en todo, así que mejor si hacemos lo posible por que nuestro producto esté en ese 20%.

Cuanto peores sean los tiempos esto va a ser más acusado, el gasto porque sí o a la ligera no tiene cabida en tiempos de crisis.

La verdad sobre el Marketing

Es crear una telaraña, un embudo de venta, localizar quienes son y donde están los clientes y luego, cada día, salir a buscar más gente que pueda necesitar lo que hacemos.

Aprender a comunicarse ha sido fundamental. Recuerdo en un seminario hace tiempo como uno de los ponentes aducía que una de las principales claves del éxito era la habilidad de comunicación. En aquel momento reconozco que me pareció tan difuso y poco atrayente que mi atención comenzó a irse tras cualquier cosa y dejé de tomar notas.

Tiempo después, como suele pasar en muchas ocasiones, la pieza cayó en su lugar cuando debía hacerlo. Quien no sabe comunicarse bien, no tiene nada. Como decía Wittgenstein: «Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo». Pues bien, yo he comprobado cómo los límites del lenguaje son los límites de un negocio.

La verdad sobre los clientes

Nunca hay que subestimar la avaricia de los clientes.

Nunca hay que subestimar la pereza de los clientes.

Nunca hay que subestimar la infidelidad y promiscuidad de los clientes.

Nunca hay que subestimar lo ocupados que están nuestros clientes.

Nunca hay que subestimar a los clientes.

La verdad sobre ser emprendedor

Lo importante que es lo personal. Ser emprendedor resulta toda una experiencia personal y me he dado cuenta de lo importante que es empezar por uno mismo y ser todo lo mejor que se pueda. Cualquier aumento de nuestra productividad personal incide poderosamente en los resultados de nuestra iniciativa. Un mal día para nosotros es un mal día para la empresa. Somos el alma de la empresa y debemos empezar por la mejora personal para conseguir una mejora del negocio.

Lo mismo ocurre con las personas de tu alrededor, son lo esencial. Se pueden conseguir resultados espectaculares sólo poniendo y quitando las personas adecuadas en los sitios adecuados.

Muy poca gente ama lo que hace y, aunque a veces te puedes ahorrar un dinero en contratar, eso acaba siendo calderilla al lado del destrozo que puede suponer hacer que una tarea la desempeñe alguien no profesional ni adecuado.

Y hay que descansar y desconectar, porque el músculo se genera durante los descansos.

2 comentarios en “Una charla honesta sobre ser emprendedor”

  1. Muchas gracias por la honestidad. Se echa en falta sobre todo cuando en todos los sitios hablan de emprendimiento como la panacea, cuando los que estamos en ello sabemos que no es así.Es difícil es duro, cuesta, la gente no te entiende, tus amigos no te entienden, incluso tu familia no te entiende. Hay que tener fortaleza de mente y de espíritu para continuar haciendo las cosas lo mejor que sabes. Parte de tu artículo me ha recordado a un pasaje de un libro que recuerdo que leí cuando era un chaval, y del que no recuerdo ni el nombre, pero sí lo que quería decir: haz lo que hagas, sé un camarero, un barrendero, sé lo que quieras, pero sé el mejor en lo que haces.
    De veras gracias por el artículo

    1. Recursos para Pymes

      Muchas gracias a ti, Carlos. Y sí, con el emprendimiento hay demasiado optimismo y demasiada venta de humo, me temo. Y no es nada fácil…

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