Como reducir el estres
Como reducir el estres

Hoy me gustaría compartir algo personal e intentar reducir parte de su estrés natural como emprendedor.

Es cierto que emprender, si bien es una de las actividades más gratificante que podamos realizar, también es una de las más estresantes.

Y en todos estos años, hay un error que estuve cometiendo demasiado tiempo, que veo que lo cometen también muchos otros emprendedores y que es el que más estrés acumulado me ha causado.

Ese error era no ser capaz de tomar distancia con el día a día de mi negocio.

Esta es de esas cosas que son un seguro de vida para nuestra cordura, la cual se va a ver puesta a prueba con esto de ser emprendedor.

Y es algo que también me costó bastante tiempo aprender.

Se trata de no estar demasiado implicado con lo que ocurre en el día a día, sino observar con una perspectiva de tiempo. Tomar una distancia sana con lo que haces y con tu actividad.

Es normal que un cliente se vaya, también es habitual pasar días sin vender, que nadie conteste a los mensajes o que esa campaña de promoción sólo haya recibido como respuesta el sonido de los grillos en la distancia…

Y es algo inevitable.

Cuando empezaba me sentía el rey del mundo si el aviso de un par de pedidos sonaba y como un fracaso si en tres días nadie asomaba su nariz virtual por mi web.

Y esa no es manera de vivir.

Crecer demasiado apegado a lo que sucede, y sobre todo medir nuestra valía personal a través de eso es la receta de la frustración.

El corto plazo puede ser engañoso y agotador si nos montamos en él y nos dejamos llevar.

Como en todos los temas importantes, es una utopia aspirar a que nuestro ánimo sea independiente de los hechos externos que nos ocurren, poner como objetivo ser tan perfectos es solamente alimentar esa frustración que intentamos derrotar, pero sí es necesario que no nos domine demasiado.

Con el tiempo y la experiencia aprendes a no micro-preocuparte por el día a día, sino a ver las cifras con una mira más amplia.

Cuando con la perspectiva de un mes ves que la cosa ha bajado, es necesario ver qué pasa y reaccionar, pero estar pendientes de cada día e «hiper-reaccionar» ante cualquier pequeño suceso (positivo o negativo) va a drenar nuestras energías muy pronto.

A esto ayuda tener otra vida aparte de nuestro negocio.

De hecho uno de mis objetivos con mi iniciativa (que me encanta) es que cuando se asentara me dejara tiempo, dinero y libertad para seguir otras pasiones y proyectos personales, multitud de los cuales tengo ahora mismo en marcha.

Cuando empiezas una la empresa es como un bebé, y va a necesitar hasta el último de nuestros segundos, pero en cuanto podamos hay que desconectar los fines de semana, dedicarnos a otras cosas, no perder nuestra vida social, nuestros hobbies y cultivar otras pasiones.

Todos tenemos semanas de esas que mejor que no nos hubiéramos levantado, pero no podemos dejar que nos dominen.

Hemos de aprender a ser profesionales, que no viven demasiado apegados a su trabajo y entienden que a veces va mal y que pasará.

Demos un paso atrás, veamos cuál es realmente la situación y que no nos arrastren los acontecimientos. Un par de días sin ventas o un correo furibundo de un cliente nos pueden amargar la existencia, lo sé por experiencia, pero con el tiempo y perspectiva el 90% de esas cosas tan malas que nos imaginamos no acaban sucediendo. Así que mejor poder dar siempre ese paso atrás y no apegarnos demasiado a lo que sucede a corto plazo.

Es cierto que gran parte de las veces esto viene con la experiencia, pero ese aprendizaje se acelera cuando te das cuenta de que es así como funciona el mundo del emprendedor, y de que les pasa a todos.

Recordar y ser conscientes de que el corto plazo no debe arrastrarnos hacia arriba ni hacia abajo ayuda a acelerar ese endurecimiento del veterano ante las circunstancias externas, y mucho.