Los fundamentos son lo que importa y los secretos no existen. Todo el mundo cree que hay algo más que deben saber respecto a ventas, producto o gestión, pero la realidad es que los fundamentos, sencillos de entender y muy complicados de dominar, son lo que nos salvará.

Y esos fundamentos consisten, esencialmente en:

  • Ten una oferta superior. Esa debe ser la piedra angular de la actividad.
  • Esfuérzate cada día en promocionar tu nombre. Porque quedaron muy atrás los tiempos en que bastaba con una oferta buena para que te encontraran. Estos son los tiempos del ruido, la saturación y la competencia, sin Marketing y promoción, no eres nada. Es muy común el producto genial que se queda en las estanterías, porque nadie sabe que existe.
  • Haz contactos. El viejo dicho de que importa a quién conozcas es real, demasiado a veces.
  • Intenta mejorar constantemente los tres puntos anteriores. Pues emprender es una carrera de fondo que no termina hasta que cierras la empresa, si te paras, te adelantan.
  • Aprende sobre productividad, porque tienes un tiempo y una energía limitadas cada día.
  • Aprende sobre persuasión y carisma, porque al final, este es un juego de emociones, no nos engañemos.

Y todo lo demás, esas tácticas de venta secretas o ese método de marketing social infalible, no importa.

Todos los trucos del mundo no van a compensar que tengas una oferta mediocre, por debajo de las del resto de competidores.

El poder de los secretos

Ahora, es humano creer que hay secretos y es humano anhelarlos. De hecho, algunos hacen mucho dinero intentando vender esos supuestos secretos. De hecho también, mucha gente que dice no creer en dichos secretos es la que acaba comprando esas cosas.

¿Basta con esos fundamentos para triunfar? Lo cierto es que no, que he visto a muy buenos emprendedores, con un excelente producto y que se esforzaban cada día en llevar un poco más allá el conocimiento de su nombre y, aún así, tuvieron que cerrar. De hecho, lea las biografías de esos emprendedores exitosos que todos tenemos en mente, están plagadas de fracasos dolorosos.

¿Por qué? Porque además de esos factores cuentan la suerte y el timing.

A la suerte no la podemos tocar, a veces nos mira y muchas veces no. Al timing quizá podamos influirlo algo, pero la realidad es que muchas veces, las cosas importantes que hacen falta para rellenar los huecos dependen del puro azar.

Es una realidad con la que tenemos que convivir, si creemos que lo podemos controlar todo, emprender no es nuestro oficio, pues la incertidumbre nos va a acompañar en este viaje, y lo va a hacer siempre.

Moraleja: hemos de dejar de buscar la moda, la tendencia, lo que nos venden como el último gran descubrimiento.

Nadie ha descubierto nada que no se supiera, como mucho lo ha puesto bonito con nuevas palabras. Y hemos de luchar contra la tendencia natural a sentirnos atraídos por secretos y novedades. La realidad es que los fundamentos son lo único que nos salvará, pero son como esas relaciones viejas, que ya estamos un poco cansados de ellas y no nos atraen como antes, por eso quizá tendemos a buscar más cosas, más nuevas.

No importa, una cualidad fundamental de los emprendedores exitosos es que son capaces de hacer lo que el resto del mundo evita hacer.