La cruda verdad sobre el Marketing y los clientes

Como se comentó anteriormente acaba de salir la nueva versión 2.0 de Marketing de Guerrilla para Pymes (corregido, aumentado y con más de una docena de ejercicios prácticos para ponerse en marcha).

Lo primero que se detalla en ese volumen son las claves para un Marketing que sea eficaz, qué es lo que hacen aquellos a los que les funciona su Marketing. De entre esas cosas hay que tener en cuenta, antes que nada, cuál es la cruda verdad sobre el Marketing y los Clientes, porque si no la asumimos y actuamos desde una mentalidad que la tenga en cuenta, nunca conseguiremos nada, incluso teniendo el "mejor Marketing del mundo".

Por mucho Marketing de Guerrilla (o de cualquier otra clase) que pongamos en marcha, por mucho ruido que hagamos o por muchos anuncios que contratemos,

no vamos a obtener ninguna venta si no proporcionamos algo que los clientes quieran comprar.

Que necesiten o deseen de verdad.

Algo que quieran comprar es muy distinto a algo que les guste, pueden gustarnos miles de cosas pero no estar dispuestos a pagar por ellas.

El principal problema de muchas empresas durante el “boom” de las punto.com hacia el 2000 fue precisamente no tener en cuenta esta cruda verdad, incluso con todo el dinero que se invirtió y toda esa gente con experiencia en el mundo de la empresa hubo un final desastroso.

El motivo esencial fue que se ofrecían muchas cosas que a la gente le gustaban, pero muy poca o ninguna estaba dispuesta a pagar por ello. Durante aquella época hubo ejemplos de Marketing que llamaban la atención, y mucho, pero eso no se traducía en ingresos.

Eventualmente escriben usuarios a Recursos Para Pymes pidiendo consejo sobre Marketing, comentando que ponen anuncios, que se afanan por dar un buen servicio, por trabajar duro cada día… pero que no consiguen resultado, que a veces visitan su web o pasan por delante de la puerta de su comercio pero que nadie entra y ni mucho menos compran.

En la mayoría de ocasiones el motivo es que no se ofrece nada realmente valioso, nada que haga decir “guau, de verdad quiero eso”.

Hoy día el 90% de nuestros posibles compradores tienen poco dinero y demasiadas opciones como para plantearse gastar en algo que no sea realmente valioso y destacable, algo que no deseen de verdad.

Si no tenemos un modelo de negocio sólido, proporcionando algo que tenga gran valor y que el mercado esté dispuesto a pagar, entonces da igual el Marketing. Nadie nos va a comprar.

Aunque a muchos esto les suene como un aviso de parvulario no hay peligro mayor para una empresa que "estar enamorada de sí misma" y no ver la realidad de las cosas. Cuando no nos están comprando suficiente algo pasa, hay quien recibe el mensaje y busca la causa y hay quien lo ignora o sigue "huyendo hacia adelante".

En el libro de Marketing de Guerrilla esa es el primer aspecto a considerar y por ello hay un ejercicio basado en responder una serie de preguntas con una dosis brutal de sinceridad. Son preguntas como estas para saber si, en primer lugar y antes de nada, estamos en un modelo de negocio sólido:

  1. ¿La gente solicita productos o servicios como el nuestro o al menos en parte similares? Es decir, ¿podemos ver sin duda alguna que hay un mercado que compra lo que hacemos o algo parecido a lo que hacemos?
  2. ¿Hay otras empresas realizando una actividad como la nuestra o similar?
  3. ¿Hay alguien reconocible que de verdad esté obteniendo beneficios gracias a una actividad como la nuestra?
  4. ¿Ofrecemos un valor real? Es decir ¿Hacemos algo que de verdad hace mejor/más cómoda/más grata la vida de los demás?
  5. ¿Nos importa realmente lo que hacemos de la misma manera que nos importan otras cosas que apreciamos realmente de nuestra vida?

Contestarlas dedicando tiempo, especialmente a las dos últimas, nos pone en el camino correcto, a partir de ahí ya podemos pensar en el Marketing

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