Acabo de dejar los resultados de una encuesta que el Colegio de Economistas nos hizo a los miembros hace algunas semanas e iba sobre el tema del que todo el mundo habla, del que es imposible abstraerse por mucho que lo intentes. La crisis.

En diciembre de 2007 todo era prometedor para España con un buen crecimiento y una inflación en la línea de lo es nuestra economía (siempre tirando algo por lo alto) y de repente tres meses después parecíamos abocarnos al infierno con los nuevos datos trimestrales.

No puedes ir a ningún sitio tranquilamente y que no salga el tema de manera casi obsesiva. La pregunta que más he oído estos meses es "Bueno ¿estás notando la crisis?" Quizá dentro de poco sustituya al "Hola, buenos días" como saludo.

Tarde o temprano iba a acabar saliendo aquí también, de hecho se ha enviado una información más detallada a los clientes de Recursos Para Pymes con más estrategias para afrontar este tema, pero la cuestión es que el enfoque aquí no va a ser el habitual que oímos por todos lados.

Como vamos a tener miles de oportunidades de que nos repitan lo mismo de siempre y de que la "sabiduría popular" y los informativos nos machaquen con la misma cara de la historia, este va a ser un hueco para comentar cosas que probablemente no se oigan debido al bullicio general que muchas veces impide un debate sosegado.

Está claro que el petróleo es insostenible y que lo que esta ocurriendo con los alimentos no tiene nombre, pero eso ya lo nos lo van a repetir bastante hoy y mañana por todos lados. Así que aunque sólo sea por una vez y desde esta humilde perspectiva vamos a ver también cosas que van un poco más allá para intentar entender un poco mejor lo que ocurre.

Un elemento de las crisis del que no se suele hablar

En economía una de las primeras cosas que te enseñan cuando te sientas en la facultad es cómo se comportan las personas económicamente hablando y cuáles son las directrices mediante las cuales toman decisiones.

Una de esas guías por las que nos movemos es por las perspectivas. Es decir, que no sólo los hechos reales que nos ocurren determinan nuestras reacciones sino que también nos guiamos por lo que pensamos que va a ocurrir.

Obviamente cuando creemos que vamos a tener éxito en algo actuamos y cuando creemos que no, nos quedamos parados. ¿Qué es lo que ocurre cuando uno comienza a verse inmerso en un contexto donde las cosas parecen no ir tan bien y además todo el mundo a tu alrededor repite el mismo mensaje desesperanzador?

Efectivamente, que las perspectivas cambian para peor. Como las perspectivas cambian a peor ya no haces lo que pensabas hacer, surgen los temores: "ahora es mal momento para emprender", "madre mía, la crisis está ahí"… y entonces los mecanismos de decisión cambian, las acciones de emprendimiento, consumo e inversión se ralentizan y como las perspectivas son malas decidimos no hacer nada, con lo que sólo contribuimos a empeorar la situación.

El problema clave viene porque la sensación que nos influye es la más poderosa posible, el miedo. Nada hay más determinante a la hora de determinar cómo actuamos (o dejar de hacerlo).

Existe el viejo proverbio de que el miedo es libre, y si estás inmerso en una sociedad "hiper-informada" como la nuestra su velocidad de propagación es ya casi infinita, con lo que en cuanto empiezan a despertarse los primeros temores se contagian como una epidemia de la que es casi imposible vacunarse, los primeros síntomas son que las perspectivas empeoran y como nuestras decisiones se toman de acuerdo a esa perspectiva, se contribuye a agravar todo un poco más.

El miedo tiene un elemento positivo, nos puede motivar a hacer cosas, muchas veces las personas no nos movemos hasta que no vemos aparecer los dientes del lobo, pero el aspecto menos positivo del miedo es que nos mueve a realizar las acciones equivocadas muchas veces.

Un antídoto contra esto

El miedo nubla el juicio y cuando tomamos decisiones basadas en el miedo el resultado es el desastre, porque no estamos contemplando la realidad, estamos contemplando la imagen negra y depresiva de nuestra cabeza y nos movemos de acuerdo a ella y no a lo que tenemos delante.

El antídoto es, ahora más que nunca este: tengamos en cuenta los hechos y las cifras reales.

Ahora más que nunca intentemos ver con claridad qué está pasando de verdad con nuestra iniciativa. Para ello es imprescindible tener unos indicadores clave que nos digan qué está pasando. Ventas, Retorno de la inversión en Marketing, conversión de interesados en clientes… si no tenemos unos números que nos hablen con claridad tampoco tendremos elementos de decisión.

Ahora más que nunca recojamos esos datos, analicemos, veamos realmente qué está sucediendo y tomemos decisiones respecto a eso y no respecto a lo oído hoy por ahí.

Las épocas de bajada requieren mayor atención, mayor claridad y cabeza fría, si no tenemos indicadores y datos para ver qué está pasando realmente en nuestra empresa cualquier decisión va a ser como correr en la oscuridad en medio de un bosque.

Las pymes y las crisis

Vamos a ver en perspectiva nuestra situación como emprendedores. ¿Cuándo la situación económica general es buena nuestra pyme ha ido automáticamente bien? Las tasas de cierre de empresas durante las épocas de bonanza económica siguen siendo muy grandes…

Es obvio que en un contexto donde las perspectivas son positivas la gente tiene a consumir, invertir y tener confianza es una gran ayuda, pero incluso en esos contextos positivos nuestra pyme no va a ir automáticamente bien como un barco al que la impulsa el viento a favor.

Si no tenemos una iniciativa sostenible en cuanto el viento venga en contra se derrumbará.

El principal factor para que una pyme vaya bien es ella misma, obviamente el que la situación general sea buena ayuda mucho, pero no necesariamente garantiza nada. Seguimos siendo nosotros mismos el principal factor que determina la marcha de nuestra empresa.

Además, pongamos las cosas claras, una pyme aborda una crisis importante aproximadamente cada dos o tres meses.

Ahora un fallo en el portal de Recursos Para Pymes ha hecho que haya que cambiar todo el contenido de artículos de un sitio a otro y por esas cosas que tiene la informática no hay manera de solventar que Google vaya a penalizar gravemente la web porque donde había más de 200 artículos de contenido original ahora va a haber más de 200 páginas no encontradas.

Teniendo en cuenta que más del 75% de visitantes de Recursos Para Pymes viene de Google gracias al trabajo cuidadoso de más de un año, uno puede imaginar lo crítico que ha resultado el golpe.

Perder un buen cliente, que aparezca un competidor nuevo, un problema con el producto, una equivocación grave con el servicio… Los emprendedores afrontamos constantemente crisis que nos golpean directamente donde más duele y afectan directamente a nuestras cifras clave. Y habitualmente las superamos, podemos salir dolidos o cansados pero salimos adelante.

Si eres un emprendedor necesariamente eres un solucionador de problemas, tanto propios como ajenos. Cuando el panorama general grita crisis una vez cada X años porque el ciclo económico baja (por algo se llama ciclo) nosotros afrontamos crisis cada dos por tres.

Somos emprendedores, somos expertos en crisis y cambios, en incertidumbre. Demostrémoslo.

El error que no nos podemos permitir

Si nos falta comida y sentimos el gusanillo del hambre salimos de casa y si es necesario vamos un poco más lejos a buscar algo que nos alimente, nos obligamos si es necesario a llegar un poco más allá de donde nos hemos aventurado siempre, es lo lógico si queremos comer.

Sin embargo muchas pymes cuando se enfrentan a un panorama de incertidumbre y los clientes no afloran como antes ¿cómo suelen reaccionar? Cortan el Marketing, que es precisamente el medio por el cual se atraen clientes, lo cortan y se quedan esperando en un rincón sin hacer nada, esperando a que "escampe el temporal".

La crisis es posible, pero lo que sí es seguro que nos va a cortar el flujo de clientes es coger nuestro marketing y recortarlo. Quedarse en un rincón parado nunca ha sido una buena estrategia para conseguir clientes.

Miremos claramente y dejando por unos minutos el temor a un lado.

Por lógica no moverse no ayuda a econtrar más comida cuando a nuestro alrededor escasea. Lo mismo es válido para el tema de los clientes, si escasean, recortar nuestros esfuerzos difícilmente va a hacer que encontremos más. Sin embargo suele ser una de las primeras reacciones de muchas pequeñas empresas, el miedo hace que tomemos una decisión que resulta incluso irracional.

En vez de recortar el Marketing, ahora más que nunca fijémonos y centrémonos todavía más en él. Démosle toda la importancia y atención que merece, al fin y al cabo es lo que nos trae los clientes:

  • ¿Qué estrategias son las que más clientes nos traen? ¿Las conocemos?
  • ¿Qué tres cosas podemos hacer para reforzar cada una de esas estrategias?
  • ¿Qué podemos hacer para medir con más claridad y ver lo que está pasando de verdad?

Apaguemos la televisión, desconectemos Internet, digámosle un momento al miedo que se calle para que podamos oírnos y tengamos respondidas esas tres preguntas antes de 7 días…

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