Un aviso, este quizá no es un artículo para todo el mundo, no contiene estrategias o tácticas sino una charla sincera de tú a tú, pero si es emprendedor quizá quiera leerlo hasta el final.
El otro día estaba tomándome un tranquilo té por la tarde en un agradable local que frecuento. Conozco al dueño y la gente que trabaja allí, ellos también, y como saben que soy economista la pregunta era inevitable.
¿Y la crisis?
Adiós a mi intento de pasar un rato relajado con mis cosas.
De hecho también es inevitable en casi cada reunión familiar, de amigos… y reconozco que estoy cansado del tema en cuestión, un poco harto incluso (lo siento, no quiero ser desagradable ni mucho menos, pero soy humano, tengo un límite al miedo y el apocalipsis que intentan meter a presión en mi cabeza por todas partes).
Además cuando digo mi respuesta estándar de "no sé, tengo muchas cosas que hacer y no he tenido mucho tiempo de mirar" (para seguir con lo mío o con algo más productivo o divertido) los que se quedan mirando son ellos y eso genera más comentarios y aviva el fuego en vez de apagarlo (supongo que debo empezar a cambiar esa respuesta).
Así que en este envío me gustaría cerrar el tema "oficialmente" (no sé si lo conseguiré, pero voy a intentarlo con ganas), de hecho como apenas lo he tratado aquí, sólo alguna vez como por ejemplo durante la explicación de las verdaderas razones de la crisis financiera, o algunas estrategias para superarla.

2 cosas fundamentales sobre cómo ve un emprendedor las cosas respecto al resto de la gente.
1.- "Hay tanta inseguridad, uno no sabe lo que va a pasar mañana…" .
Ese es uno de los comentarios más habituales que habrá escuchado en las últimas semanas… pero como decía precisamente otro emprendedor hace poco. "Bienvenido a mi mundo".
¿Saldrá el producto a tiempo? ¿Se habrá estropeado la máquina? ¿Cogeré una gripe y no podré trabajar en 5 días (y por tanto no se hará el trabajo que está esperando el cliente para ayer… aunque sabemos que lo haremos igualmente)? ¿Funcionará esto nuevo que voy a hacer? ¿Hará alguien caso a esta campaña? ¿Va a dejar de funcionar el servidor justo cuando mando a mis clientes a esa nueva página?
Quizá eso le suene, porque es lo que nos pasa a los emprendedores CADA DÍA.
Ese es nuestro mundo y en él vive la incertidumbre y el riesgo CADA DÍA (y da igual donde esté el ciclo económico en ese momento).
¿Así que tenemos que estar por encima del bien y del mal? ¿No hacer caso a nada?
No, somos humanos, suceden cosas, afloran emociones y no somos inmunes, negar que las cosas nos afectan es la mayor tontería del mundo, pero al final del día entendemos que los desafíos, que aparezcan dificultades y afrontarlas (en vez de quedarnos quietos) es lo que único hace que como emprendedores avancemos, no hay otra manera, lo entendimos hace tiempo y cuando el producto no funciona y es un impacto directo y grave a las ventas… hacemos lo posible por arreglarlo… igual que con cualquier otra clase de desafío que surja, incluida una desaceleración económica.
Nos afecte más o menos nuestra respuesta es la misma. Un nuevo desafío = Acción concentrada para compensarlo.
Por eso, a veces, a los emprendedores nos miran un poco de reojo y extrañados cuando algo tan terrible y paralizador, como es el temor a no saber qué pasará, es algo que nosotros vivimos CADA DÍA y por tanto ACTUAMOS, porque es lo que hacemos cada jornada.
Hace poco en otra conversación un amigo recomendaba encarecidamente a otro no hacer nada, buscar una oposición de funcionario o algo lo más seguro que pudiera ser…
Nosotros como emprendedores dimos el paso de abandonar la seguridad (ese gran mito) quitarnos el arnés y caminar por la cuerda sin que hubiera red debajo… Nos dimos cuenta de que no hacer nada… no resuelve nada.
Para bien o para mal la realidad es que nuestro camino no es ese asfaltado y señalizado con dirección única, vamos por el bosque sin sendero, en el que decidimos exactamente por donde voy a avanzar. Y sí, encontramos rocas, barrancos inesperados, ramas que golpean y me he arañado las piernas en cada paso…
Pero actuamos, avanzamos pase lo que pase. Es nuestro camino y todos sabemos que encierra satisfacciones que nunca tendremos en la carretera asfaltada, por eso vamos por ahí.
Si es emprendedor sabe por qué hace esas cosas, sabe dónde quiere llegar y comprende que hay que pagar un precio, el del riesgo y el de no saber qué va a haber tras la próxima esquina…
Esa montaña rusa que es tener algo propio que te apasiona es muy difícil de describir, y como yo lo estoy haciendo de manera torpe voy a "ceder la palabra".
2.- Porque la segunda cosa de la que quería hablar es precisamente de esa montaña rusa.
Del ciclo que nos afecta realmente a los emprendedores (y que no es precisamente el ciclo económico). Para eso me permito citar a alguien bastante más sabio que yo y que lo ha descrito con una maestría inigualable.
Se trata de Marc Andreessen (creador de Netscape en su momento, inmerso en Digg, en crear en su día el SSL, tambien fundador ahora de la iniciativa Ning…) Este es un extracto de su genial artículo de 2007.
"Primero y más importante, hay que darse cuenta de que una iniciativa emprendedora te pone en una montaña rusa emocional que no se parece a nada que hayas experimentado antes.
Pasarás rápidamente del día en el que estás eufóricamente convencido de que vas a dominar el mundo, al día en el que la perdición total parece ser sólo cuestión de semanas y te sientes completamente arruinado. Y luego vuelta a empezar.
Una y otra, y otra, y otra vez.
Y estoy hablando de lo que les pasa a los emprendedores estables.
Hay tanta incertidumbre y riesgo en prácticamente todo lo que haces […] habrá días en los que todo vaya increíblemente bien y otros en los que todo vaya realmente mal, y los niveles de estrés bajo los que estés normalmente magnificarán esos puntos en increíbles subidones y tremendos bajones de tremenda magnitud y fuerza.
¿Suena divertido?
Segundo. Nada ocurre en una iniciativa emprendedora hasta que tú haces que suceda".

Dígame sinceramente si ese ciclo no es con el que realmente se ve identificado como emprendedor…
Y vea si en el fondo no sabe (y ha comprobado realmente cada día) que lo segundo que se comenta es 100% cierto, y es que nada ocurre hasta que tú no haces que suceda.
Así que… y para terminar mi última referencia al tema de la economía y demás (que como verá realmente no he tocado…).
Para algún banquero a lo mejor lo hay, pero para nuestra iniciativa nadie va a venir con un rescate financiero, nadie arregló nunca nada dejándose congelar por el temor, ningún emprendedor consiguió algo sin ponerse a trabajar y hacer que sucediera…
CADA DÍA nos surgen desafíos que nos golpean directamente y los resolvemos, forma parte de lo que hemos elegido ser, así que elijamos de nuevo ahora, elijamos si vamos a hacer algo o no.
Como cada día, esto va a depender de nosotros y de lo que hagamos.
Incluso si la peor de las situaciones sucediera ¿no sigue siendo mejor opción hacer algo y movernos? Siempre lo es.
¿Cuál es la otra, temblar y correr aterrados?

Como emprendedores tenemos mucho que hacer, mucho que arreglar y mucho que crear como para ponernos a hacer eso, así que independientemente de cómo vaya el ciclo económico nuestra respuesta correcta es siempre la misma… A por ello.
Y si tenemos un desafío ahora con este tema… Bien, tenemos desafíos y riesgo CADA DÍA… así que, igual que con los demás que aparecen, a por ello.
La pregunta de la semana es: ¿qué vamos a elegir hacer en estos meses que quedan hasta que acabe el año?
P.D. Se me olvidaba. Pequeña lección de historia económica (tranquilidad, son sólo un par de pequeñas cosas no muy aburridas :-))
¿Sabe cuando la industria del cosmético (tan aparentemente frívola e innecesaria cuando son malos tiempos) vivió su nacimiento y boom?
En EEUU en los años 30 (el tiempo de la mayor depresión económica de la historia).
¿Y cuándo Google comenzó a crecer enormemente y convertirse en lo que es hoy?
Entre el 99 y el 2002, justo en medio golpeó la crisis financiera del 2000-2001 que tanto daño hizo a Internet.
Es como para apagar la televisión y ponerse a pensar… todo un sacrilegio en los tiempos que corren.

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