Esto no es para tímidos, es algo que tenemos que asumir.

Recientemente comentaba con un grupo de clientes acerca de un par de campañas exitosas y algún que otro movimiento que me ha permitido firmar algún contrato con empresas más grandes que yo, para suministrarles licencias de productos.

Y más allá de las tácticas de marketing o de la negociación en concreto, había algo en el fondo que es lo que me ha permitido conseguir eso.

Y es lanzar a la timidez por la ventana.

Ser emprendedor y ser tímido no es compatible.

Lo cual personalmente resulta un obstáculo, porque soy una persona naturalmente introvertida, que un día dejó el mundillo de la gran empresa y las corbatas porque precisamente quería vivir tranquilo, con tiempo para hacer mis cosas, sin necesidad de hacer mucho ruido y armar mucho jaleo.

Pero resulta que si eres así a la hora de hacer las campañas de Marketing, los resultados van a ser mediocres.

O si eres así cuando te toca negociar, te vas a llevar sistemáticamente mucho menos de lo que mereces.

O si eres así a la hora de dar seguimiento a un cliente o de recitarle el discurso de ventas, la efectividad para vender va a ser casi nula.

Cuando empecé (hace mucho y con otra iniciativa distinta), comportarme de manera tímida, no querer armar escándalo y simplemente «vivir tranquilo» sólo me llevó a una iniciativa pequeña, débil y enfermiza, que siempre tenía un problema de caja y en cuanto tuvo que vérselas con unas pocas dificultades se derrumbó, como la casa de paja en el cuento de los cerditos y el lobo.

La siguiente etapa fue mucho mejor económicamente, la pena es que cada día me levantaba para hacer algo que odiaba, pero esa es otra historia…

La cuestión es que si en su caso le cuesta hacer esas llamadas en frío, cree que cuando insiste en la venta sólo va a conseguir molestar y no empuja demasiado en su marketing por temor a que su lista de contactos se queje y no quiera saber más de usted… está siendo tímido, y lo sé porque yo he estado (y eventualmente sigo estando) en el mismo lugar…

Con el tiempo uno de los descubrimientos más importantes es que la mayoría de los temores que vienen aparejados al comportamiento tímido como emprendedor son simplemente internos, cosas que nuestra mente nos susurra pero luego no se hacen realidad, o no son para tanto.

Los rechazos muchas veces no suceden y cuando suceden no son tan malos, no moriremos por eso. 

Además, es inevitable que, hagamos lo que hagamos, haya alguien a quien no le guste, pero eso forma parte del camino, es una etapa necesaria para hacer cualquier cosa que sea mínimamente relevante.

Los que somos tímidos por naturaleza solemos tener la «esperanza» de que si nos metemos en una cueva y no molestamos a nadie podremos pasar una «vida tranquila» y no tendremos líos, pero no sólo eso es un mito, porque es imposible aislarse de la sociedad y es imposible que no haya roce con otros, de hecho no sólo los problemas van a venir a tocarnos a la puerta de la cueva, es que además van a ser problemas «mediocres»: como falta de clientes, un «cash-flow» raquítico, ese comprador que no para de llamar la atención y nunca está contento…

¿Cree que Steve Jobs o Bill Gates no tienen problemas? Los tienen, pero son otra clase de problemas, son problemas de «calidad» que son los que se tienen cuando no se es tímido. Gates le vendió audazmente a IBM un sistema operativo que no tenía. Había millones esperando y tenía el problema de encontrar en unos días algo que darle a IBM…

¿Qué clase de problemas preferiríamos tener que resolver?

Porque ser tímido no nos va a evitar problemas, no crea que si pasa desapercibido las dificultades no le van a ver, le verán y además serán de la peor clase, de la que es insignificante pero nos roba todo el tiempo y la energía.

Cada vez que he hecho algo que merecía la pena, el denominador común es que le he dado una patada a la timidez.

De hecho en cuanto acabe de escribir este artículo voy a hacer algo que la timidez me impide, no es algo grande ni épico, es la tontería más grande del mundo, pero la voy a hacer porque de verdad sienta bien ganarle la partida de vez en cuando, porque al final el secreto está en que te acabas arrepintiendo de lo que no has hecho, y raramente de lo que te atreviste a hacer.

 

6 Comentarios

  1. gracias , muy acertado su explicacion y para comentarle que muchos emprendedores como usted somos timidos y comenzamos este camino con la esperanza de no tener que enferntarnos con situaciones de conflcto y resulta que es cuando mas nos toca vivirlas

  2. La timidez es un eufemismo de la cobardía; pero la valentía no es necesariamente ausencia de miedo, sino saber que, como dice con acierto el comentarista Henry Diaz, eludir los conflictos es la mejor fórmula de tenerlos en mayor cantidad.

    Excelente artículo. Gracias.

  3. «El que tiene vergüenza, ni come ni almuerza» que dicen en mi pueblo. Excelentes consejos Isaac, para los emprendedores que, como yo, se ven al frente de una empresa «sin conocer el oficio y sin vocación» que escribió Serrat.

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