El secreto de la buena publicidad

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Leo Burnett creó en 1955 al hombre Marlboro y, con él, un icono del Marketing moderno, aunque hace más de 60 años de aquello y las cosas han cambiado mucho.

Pero ¿quién no lo recuerda? ¿Quién puede decir que no es una buena publicidad? Reportó a la marca de tabaco millones de dólares.

Pues Leo Burnett, un genio de la promoción, dejó para la posteridad su secreto, el secreto de una buena publicidad, que se recuerde y que funcione para fomentar el deseo y la compra.

Los 4 ingredientes de una buena publicidad

El secreto de una publicidad de éxito tiene 4 componentes:

  1. Hazlo simple.
  2. Hazlo memorable.
  3. Hazlo que invite a mirar.
  4. Hazlo que sea fácil de leer.

No sobra ni falta una palabra.

Como emprendedores, pymes y autónomos que somos deberíamos imprimirlo y ponerlo a la vista todo el tiempo, porque eso evitará que caigamos en el mayor de los males que asola a la pequeña y mediana empresa con su marketing:

Que todo es igual, que todo es gris, que todo es perfectamente ignorable. Te lo puedes perder, y no pasa nada.

1. Hazlo simple

Porque lo complicado no funciona, ni en publicidad ni en ninguna otra cosa. Ahora más que nunca, con tanta prisa, tan poco tiempo y demasiadas opciones que quieren llamar nuestra atención todo el rato, la buena publicidad ha de ser más sencilla que nunca.

No me hagas pensar fue el título de un libro muy interesante y exitoso sobre diseño web y negocio online, pero es perfectamente aplicable al producto, el marketing y la publicidad.

2. Hazlo memorable

Porque la función de la publicidad es que se recuerde. Que permanezca en la mente del cliente con asociaciones positivas para que, cuando este sienta la necesidad de algo como lo que vendemos y piense en sus opciones, estemos ahí los primeros, porque somos los que dejamos huella.

Sin embargo, te fijas y casi todos los eslóganes hacen referencia a «calidad a buen precio» o alguna variante similar, ya muy gastada, de frases que no quieren decir nada en realidad.

3. Hazlo que invite a mirar

Es imposible una buena publicidad si esta no llama la atención. Es su primera tarea, destacar y atraer, hacer suficiente ruido como para que alguien se gire en nuestra dirección a ver qué es eso.

Y que las primeras impresiones importan, por eso es necesario que nuestra publicidad sea atractiva y profesional. Recordemos que el cliente se hace una idea de nuestras cualidades a través de los mensajes que recibe. Si estos son baratos, descuidados y poco reseñables, pensarán eso mismo de nosotros. Y con razón.

4. Hazlo que sea fácil de leer

Mucha publicidad es escrita. Muchos mensajes de marketing también, incluyendo emails, informes, respuestas a dudas que nos plantean los posibles clientes… Aunque eso no parezcan elementos publicitarios estrictamente hablando, en realidad sí que lo son.

Todo es marketing, toda interacción y mensaje con un cliente hace que este se quede igual, se «acerque» (si le ha gustado) o se «aleje» (si no le ha gustado). No debemos olvidar eso y tenemos que recordar que, a la hora de leer, el otro tampoco quiere pensar.

En tiempos de Leo Burnett no existía Internet, ni la costumbre de leer en diagonal o la inundación de información y ruido que hay ahora. Sin embargo, precisamente por eso, este ingrediente de la buena publicidad está más vigente que nunca.

Si, cuando nos sentamos a planificar y a poner en marcha nuestra promoción, recordamos estos 4 puntos y analizamos con sinceridad si nuestra publicidad los tiene, habrá muchas más probabilidades de que un cliente se fije en nosotros.

Fíjese en esto, Leo Burnett era tan conocedor del tema, y creía tanto en lo que decía, que la propia manera de plasmar su secreto cumple los requisitos.

Es simple, es sencilla y se recuerda.

Sobre todo, porque es una gran verdad que da resultado, se lo aseguro.

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