¿Debo dejar mi trabajo para emprender un negocio? Los 7 factores a tener en cuenta

Dejar el trabajo y empezar un negocio

Una de las preguntas más comunes que me encontrado estos 20 años trabajando con emprendedores es la de si debían dejar su trabajo para empezar ese negocio que les recorría la mente.

Emprender es un salto al vacío y, por desgracia, la «cultura emprendedora», que no es más que una construcción comercial para venderte libros, seminarios y servicios de dudosa utilidad en la mayoría de ocasiones, suele minimizar el riesgo.

Lo hace porque, llenando su discurso de palabras como pasión, sueño, atrevimiento y similares, tiendes a ignorar que en realidad la pasión no tiene nada que ver con el éxito, que el sueño se suele convertir en insomnio y el atrevimiento en inconsciencia.

La verdadera respuesta a la pregunta de si debes dejar tu trabajo para emprender

La verdadera respuesta es la misma que la de todas las preguntas importantes donde hay mucho en juego: «depende» de cada situación y habría que analizar una a una en detalle.

Pero como esa es también la respuesta más decepcionante del mundo, he aquí mi experiencia.

Para más del 90% de los casos, la respuesta es no, ni se te ocurra dejar un trabajo para empezar tu negocio.

¿Por qué puedo decir esto y apostar sin temor a que no me equivoco la mayoría de las veces?

Porque en ese 90% de los casos, lo necesario para dejar una nómina y emprender con éxito no está trabajado. De hecho, he visto cómo una gran mayoría de emprendedores ni siquiera lo ha considerado o pensado un poco.

Y no me refiero a que hayan hecho o no un plan de negocio que pocas veces sirve para algo, o que no hayan trabajado en un producto que creen que vaya a triunfar. Los motivos son otros.

Cuándo NO dejar tu trabajo para emprender

Veamos las situaciones en las que nunca, bajo ningún concepto, debes dejar la fuente de ingresos estables que supone un trabajo, a fin de empezar un negocio.

1. Necesitas dinero

En ese caso, jamás debes empezar un negocio, porque tú necesitas dinero y una empresa recién creada también.

Piensa que un nuevo negocio es como un niño recién nacido.

No es capaz de hacer nada, solo consumir recursos hasta que alcance una madurez que no vendrá al menos hasta dentro de bastantes meses.

Y eso con suerte.

2. No has probado el producto o servicio

Con esto me refiero a que no se ha probado en el mercado al que te diriges, corroborando que, en el mundo real y no en nuestra imaginación, la gente nos lo quita de las manos.

Este es el paso más importante y veremos cómo darlo. Pero la mayoría de emprendedores va a salir al mercado con un producto no probado. Esa misma mayoría fracasará.

Esto no tiene nada que ver con haber hecho un plan de negocio, haber pedido opinión a unos amigos o incluso haber consultado con «expertos».

El Segway fue un fracaso total (quizá no sepa de qué estoy hablando, lo cual corrobora lo que acabo de decir) y, durante la fase de creación, genios como Jeff Bezos o Steve Jobs participaron invirtiendo, dando su opinión y creyendo que sería un enorme éxito.

No lo fue, y no se puede decir que esas personas no sean emprendedores inteligentes, pero las opiniones dan igual si no son las del público objetivo al que se dirige el producto y la opinión expresada es, literalmente, que estén deseando darte el dinero.

Del mismo modo, hacer un plan de negocio no sirve para nada y menos para responder a esta pregunta. La mayoría de modelos de plan no tienen contacto con la realidad y, sobre todo, no trabajan lo que nuestros clientes quieren, sino lo que desean posibles inversores, como bancos, entidades subvencionadoras o socios.

3. No tienes clientes

¿Cómo? ¿Tener clientes sin haber empezado el negocio? Pues sí. Esta es una extensión del punto 2 en realidad.

Mi primer y casi único consejo hoy día para aquel que quiera empezar un negocio es este:

Sal ahí y firma con un cliente antes de mirar cualquier cosa sobre alquiler de oficinas, web, logotipos y detalles similares sin importancia. Céntrate en la venta antes que en cualquier otra cosa. Si lo consigues y ves que hay movimiento y demanda, entonces ya empiezas el negocio como tal.

Firma un precontrato, alcanza un acuerdo, cierra una venta o, cuando estés a punto, entonces puedes empezar el negocio y no estarás haciendo nada ilegal. En España puedes darte de alta como autónomo el mismo día, crear una empresa rápido (aunque no lo suficiente, la verdad) o, si la necesitas ya, incluso comprar al instante una ya creada y solventar lo administrativo en 24-48 horas.

Pero muchos se llevan la desilusión de haber planeado y trabajado cada uno de esos detalles sin importancia, y a los 6 meses de gastos, siguen sin haber encontrado a nadie que quiera comprar lo que hacen.

Es mucho más fácil solventar todos esos temas administrativos o de soporte (como el logotipo, el eslogan o la oficina) que solventar el problema de conseguir un cliente. Así que debemos ocuparnos primero de la cuestión importante: cerrar ventas.

Esa es la marca del profesional.

Cuándo SÍ dejar el trabajo para emprender un negocio

Básicamente, cuando se cumplan ciertos puntos importantes, que son la otra cara de la moneda que hemos visto:

1. Tienes un cierto colchón económico

Esto no solo significa que no necesitas dinero ahora mismo, sino todo lo contrario, que tienes una cierta cantidad que estás dispuesta a perder dedicándola al negocio.

Una nueva empresa es una inversión, una apuesta, y uno nunca debe apostar dinero que no esté dispuesto a perder.

2. Has probado el producto en el mundo real y se vende

Y lo compran y están dispuestos a darte dinero a cambio de él.

Es fundamental tener en cuenta la gran distancia que separa el aplauso del dinero. Desconfía cuando todo el mundo te diga que es una buena idea y confía solo cuando veas entrar los pedidos o las precompras.

Para eso, es importante que hayamos aplicado la estrategia del Producto Viable Mínimo y que haya funcionado.

Como podrá ver en el enlace que acabo de poner en el párrafo anterior, se puede aplicar dicha estrategia sin tener siquiera un producto.

3. La demanda es suficiente como para compensar la pérdida del trabajo

No importa solamente que nos compren, importa que nos compren lo suficiente como para mantenernos y vivir.

Eso significa que debemos hacer números de ventas y, si vemos que con las pruebas de Producto Viable Mínimo esas cifras son alcanzables, nos podemos plantear dejar el trabajo si cumplimos también el punto 1 del colchón monetario.

4. Tienes un plan de contingencia

Un plan de contingencia no es más que el término técnico de tener un plan por si las cosas salen mal.

Básicamente, dicho plan de contingencia se basa en responder a la pregunta de: ¿Qué voy a hacer si el negocio fracasa?

¿Puedes permitirte que eso suceda? ¿Seguirás teniendo una situación lo bastante estable como para buscar otro trabajo? ¿Qué harás si tienes que cerrar el negocio?

Sé que se venden muchos más libros y seminarios con la idea de tener una visión, una misión y una mentalidad optimista. Pero el optimismo es para amateurs. Y si luego no tenemos que recurrir a este plan de contingencia, pues mucho mejor.

Emprender es un salto al vacío, pero un salto al vacío no tiene por qué ser sin red. Así que una de las maneras de amortiguar ese riesgo es tratar de construir esa red.

Y si estamos pensando en dejar un trabajo para emprender, por favor, tengamos muy en cuenta todo esto. Son las razones más importantes a considerar a la hora de tomar una decisión tan vital.

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