Lo que aprendi como emprendedor
Lo que aprendi como emprendedor

Una de las cosas más importantes que he aprendido como emprendedor es que estamos metidos en un camino que no es estático, sino que circula en dirección contraria como una de esas cintas de correr, de manera que cuando no te mueves, en realidad estás retrocediendo.

Porque las condiciones nunca se mantienen estables a nuestro alrededor.

Si no actuamos para mejorar nuestra oferta otros sí lo harán, o el gusto de los clientes cambiará, o alguien llegará a la ciudad que será más rápido y más listo. Pruebe a no avanzar durante un tiempo, verá que en unos meses la cosa no se ha quedado igual, sino que con seguridad estará peor que al principio.

Participar en juegos de la espera, en los que estamos aguardando el momento oportuno para hacer algo, no nos deja igual, nos va destruyendo poco a poco.

Con esos juegos al final nuestros proyectos siempre son ideas, o cosas que agonizan a medio hacer dentro del armario. Nunca tienes sensación de acabar ni cumplir nada y, aunque racionalizas pensando que cuando las condiciones sean mejores ya lo harás, lo cierto es que así vamos a estar hasta que sea demasiado tarde.

“Cuando tenga tiempo comenzaré esa iniciativa de negocio”, “cuando mejore un poco los resultados ya me pondré con ese proyecto X…”

No quiero ser cenizo, pero eso no va a pasar. O mejor dicho, aunque las condiciones futuras sean mejores, si no rompemos el hábito de jugar a esperar acabaremos convencidos de otra cosa similar en el momento futuro, retrasaremos otra vez ponernos en marcha y nos sentaremos otra vez a seguir esperando.

No se puede convencer a nadie

A estas alturas sé que una parte de los que lean esto no se van a convencer de lo que se dice aquí. Toda esas veces que no han actuado porque las condiciones no eran adecuadas estaban “plenamente justificadas en el 100% de las ocasiones”. Es cierto que la gente juega a esperar y no hace nada, pero en su caso particular el no hacerlo sí estaba justificado.

Perfecto, porque no es mi intención convencer a nadie ni extender “verdades absolutas”, sólo compartir experiencias que personalmente me han proporcionado mejores resultados.

Muchas veces me resultaba difícil distinguir los momentos en los que era una locura hacer algo de los momentos en los que me secuestraba la mentalidad de esperar el mejor momento que nunca llegaría. No es fácil reconocer que uno se equivoca y es responsable de las cosas.

Mi propuesta práctica

También sé que hay una parte de lectores a los que el tema les está dando vueltas por la cabeza. Si ese es su caso mi propuesta es una que a mí personalmente me ha dado muy buen resultado.

Comportarse como un verdadero emprendedor, es decir, comenzar aquí y ahora a actuar con lo que se tiene.

En serio, las condiciones no van a ser nunca adecuadas, así que el mejor momento es ahora.

¿Qué es lo más importante ahora mismo en su empresa? ¿Qué proyecto o qué acción sería la que le daría mejores resultados si lo avanzara y pusiera en marcha?

Este es el ejercicio que le propongo y que es de los más liberadores que he realizado nunca.

Coja esa respuesta anterior y haga algo hoy para avanzarla HOY.

Haga algo ya, aunque no tenga a su favor prácticamente nada. NO LO RETRASE, HAGA ALGO ANTES DE ACABAR EL DÍA.

Le aseguro que si actúa sobre eso que tiene esperando tanto tiempo (y que no dejar de rumiar en el fondo, de decir que mañana empezará) se sentirá mejor que nunca al dar algún paso.

Habrá una resistencia inicial, pero si la vence comprobará lo liberador que es.

El verano viene y, si lo tenemos previsto, nos cogeremos esas vacaciones merecidas, pero mientras no estemos en esos días actuemos con lo que tenemos YA. Si no lo hacemos pasaremos los días de trabajo sin estar inmersos 100% en el trabajo y los días de vacaciones con esa “culpa” tan pegajosa de las cosas sin hacer, que no nos deja desconectar completamente ni recargar pilas.

Con los juegos de la espera vivimos en el peor de los lugares porque nunca descansamos realmente y nunca trabajamos realmente.

La colina es cuesta arriba, pero ¿qué podemos hacer? Poner un pie delante de otro y seguir caminando.

Desde hoy niéguese a participar en juegos de la espera. Coja un papel y responda a la pregunta anterior. ¿Qué es en su caso lo que más resultado le daría si lo pusiera en marcha o lo avanzara?

¿Sería hacer una campaña con sus clientes? ¿Sería buscar aliados que distribuyan el producto? ¿Sería dedicar más tiempo diario al marketing, mandar más mensajes o hacer más seguimientos? ¿Sería terminar ese producto que nunca parece acabar porque no parece del todo perfecto?

Niéguese a permanecer secuestrado por las circunstancias y actúe hoy con lo que tenga a mano.

Una cosa es clara y es la que he vivido cada día como emprendedor. Por poco que obtengas haciendo, es mucho más de lo que se consigue esperando.

Personalmente no quiero tener esa sensación mixta de culpa y preocupación porque las cosas siguen sin avanzar. Es terrible.

Mi objetivo particular es eliminarla a base de renunciar a juegos de la espera por mucho verano que venga y todo el mundo esté sin ganas de hacer nada.

Le propongo que haga lo mismo, que actúe HOY YA haciendo algo con la respuesta a esa pregunta, y que tome la determinación de dar aunque sea un paso en esa dirección antes de que acabe el día.

P.D. Da igual lo que diga y da igual incluso lo que muchos se digan a sí mismos en su cabeza, sólo un pequeño porcentaje va a coger un papel y anotar la respuesta a la pregunta y se van a poner a hacer algo HOY para avanzarla.

¿Va a ser de ese grupo que no se lo plantea y para el que las cosas van a seguir siendo iguales y sin cambios? Le desafío a que sea del pequeño porcentaje de quienes lo van a hacer, de quienes van a actuar HOY Y CON LO QUE TENGAN A MANO.