hablar en publico

Estos días han sido ocupados terminando un nuevo proyecto.
Estoy seguro de que con sus propios proyectos y trabajos conoce ese momento en el que cada minuto del día debe ir consagrado a terminar a tiempo.
Son días en los que tienes que utilizar todas las habilidades que has cultivado como emprendedor, entre ellas una de las más importantes que, por experiencia, he aprendido que hay que desarrollar si quieres conseguir algo.
Es la habilidad de la sordera.

Tan vital como controlar el presupuesto o dedicarse al Marketing, ¿quiere saber por qué?

Mi opinión personal es que la cultura que nos rodea no es muy dada a entender al emprendedor.

Hay poca tolerancia al fracaso y exceso de crítica ciega por parte de quienes tienen un miedo atroz a atreverse (por eso intentan derribar a los que sí lo hacen, porque esos les recuerdan que es por miedo por lo que ellos no han dado el paso, y no porque ninguna fuerza sobrehumana se lo impida).
De hecho algunos de los objetivos que te inculcan desde pequeño son el de: "ser funcionario" o si no aspirar a un "trabajo fijo".
Ser emprendedor es ir contra corriente.
Estoy seguro de que conoce la sensación. Como decía a un cliente hace poco somos los que corren hacia donde está el fuego mientras los demás huyen en dirección contraria, tomamos el camino menos transitado, tomamos decisiones en vez de esperar órdenes y al final nos sale mejor o peor, pero como diría Sinatra, lo hacemos "a nuestra manera".
Eso inquieta a los que están a nuestro alrededor.
Les recuerda que hay gente que decide marcar el propio camino y no conformarse con lo que dicen que es lo que "hay que hacer" o lo más sensato… En vez de hacer lo que realmente ansían, aunque muchas veces no coincida con lo sensato.
Por eso inconscientemente hay una presión en contra. "Mira que es muy arriesgado", "ni se te ocurra hacer nada con la que está cayendo", "¿no estarías más tranquilo si sacaras una oposición?".
He oído esas frases, y cientos de variantes, a lo largo de mi periplo como emprendedor, sobre todo al principio hace años. Y lo dicen con la mejor intención pero no nos convienen, por eso tienes dos maneras de afrontarlo.
Una es razonar y hablar el tema.

No funciona la mayoría de veces, pierdes una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo intentando explicar tu mentalidad y tu manera de ver las cosas, pero es como hablar otro idioma.
La otra es simplemente sonreír y desarrollar la habilidad de la sordera.
Seguir centrado calmadamente en el trabajo, en el nuevo producto con el que avanzar, en pensar nuevas formas de conseguir clientes, en poner en marcha esa nueva promoción, en buscar aliados y hacer negocios con otros que deciden no escuchar esas cosas, sino seguir trabajando con una leve sonrisa cuando escuchan esas frases y dando otro paso hacia adelante.
Una de las frases ante las que más conviene hacerse el sordo es la de: "Te lo dije".
Yo me he caído mil veces y me quedan otros diez mil tropezones en mi sendero de emprendedor. No voy a decir que no duele, que es genial y que no se pasa mal cuando te estrellas, eso sería una idiotez.

Tampoco voy a decir que las cosas siempre acaban en un cuento de hadas, porque no es así y todos experimentaremos nuestra dosis de iniciativas que no cuajan… en esos momentos ver los escombros de lo que querías levantar te parte el corazón y probablemente han agotado el ánimo y las fuerzas. No lo voy a dulcificar, no es mi negocio la autoayuda mediante el autoengaño, esto se juega en el mundo real.
Es en esas situaciones es cuando a veces escuchas el "¿Ves? te lo dije, no lo hagas que fallarás". También existe la variante de escucharlo a través de miradas, sin necesidad de que se diga nada en voz alta, sólo con esos ojos observando de esa manera inconfundible.
Suelen decirlo aquellos que tienen un miedo atroz a hacer lo que hemos hecho y a la vez un deseo inconfesable de haber tenido bastante coraje como para intentarlo.
Cuando ven caer a alguien eso les reafirma en su posición, se les hincha el pecho con un poco de razón porque ellos "han elegido lo correcto", están seguros parados al borde del camino en vez de caminando, por eso no se han hecho nunca herida alguna…
Pero cuando ven que quien cae se levanta, se limpia el polvo y sigue avanzando con serenidad, poniendo un paso después de otro, y sordo perdido ante quien le dice que no siga adelante, entonces se inquietan.
Porque ven que su elección, esa que piensan que es la única posible, no era tan buena, ni tan segura ni tan correcta.
Porque ven que había una alternativa a no haberse pasado la vida parados, porque quizá podría ser que lo hubieran intentado y que, aunque hubieran caído cien veces, podrían haberse levantado y seguido… y a lo mejor haber llegado.
Es inevitable caer, es inevitable sentir esa presión de la corriente en contra porque, afrontémoslo, como emprendedores no somos ni mejores ni peores (esto no tiene nada que ver con eso), pero no somos como la mayoría de lo que nos rodean y eso asusta a otros porque resulta que había alternativa a lo que se suele predicar como la verdad única …
Mi estrategia de empresa propuesta para esta semana es desarrollar la sordera.
¿Las noticias están puestas y no son buenas? Yo no oigo nada, tengo mucho que hacer y no tengo tiempo de pararme a escuchar.

¿Alguien dice que no lo intentemos, que no merece la pena? Yo sólo oígo el trino de los pájaros, que ahora mismo es primavera y, no me pregunten donde están, pero desde aquí los oigo porque aunque estoy en la ciudad también escribo ahora cerca de árboles frondosos.

¿Qué no vayamos por ahí porque vamos a tropezar seguro? Ya lo sabemos, forma parte del camino y seguimos andando como sordos.

Porque el dolor de caerse se pasa tarde o temprano, pero la desazón por no haberlo intentado hubiera escocido hasta el último de los días.

2 Comentarios

  1. Buenisimo ! me encanta la forma con la que te expresas, a veces es dificil encontrarse con gente que te deje algo, mucha gente te quiere tirar abajo, pero cuando se encuentra a alguien asi, aunque sea por internet es bastante reconfortante.

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