La mentira de que trabajar duro es lo que hace falta para emprender

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Ya vimos la semana pasada que, dentro de las mentiras que nos cuentan sobre ser emprendedor, la de la pasión es la más recurrente, pero no es la única.

Otra bastante insidiosa es la de que el trabajo duro es lo que hace falta y, por extensión, si no lo consigues, probablemente es porque no te has esforzado suficiente.

Esta mentira del trabajo duro es en realidad una media verdad, como la pasión, porque nada va a venir sin trabajo duro, pero eso, por sí solo, no va a servir más que para agotarse.

No hay nada más común que un emprendedor que trabaja mucho y, aún así, se ve abocado a cerrar su iniciativa. Y hablamos de emprendedores honestos, trabajadores e inteligentes.

Esta mentira es particularmente perjudicial porque causa mucha confusión. ¿Por qué no consigo nada si me estoy dejando la piel?

Si usted está trabajando muy duro y no obtiene resultados, puede deberse a varios motivos.

1.- No hemos elegido el mercado adecuado y/o no tenemos el mejor producto

Me da igual lo duro que trabajemos, igual que me da igual la pasión que pongamos sobre la mesa, no podremos cultivar nada en tierra pedregosa ni conseguir que un olmo nos dé peras, aunque empleemos en ello las veinticuatro horas del día.

2.- Estamos trabajando duro, pero no sabemos qué es lo que funciona

En este caso estamos como quien intenta construir una catedral pero no tiene los conocimientos para ello. Podemos, de nuevo, echar todas las horas que queramos, que si no sabemos lo que funciona en Marketing, en persuasión, sobre qué quieren los clientes o cuáles son las mejores estrategias… nada conseguiremos.

Esto es similar a quien emplea mucha fuerza bruta para abrir una puerta hasta derribarla y quien viene con la llave adecuada para abrirla.

En el mundo real no hay medallas ni premios al trabajo duro, al final cuentan los resultados. Y si puedes obtener el mismo en unos segundos en vez de con mucho esfuerzo, mejor emprendedor serás.

Es un requisito imprescindible aprender lo que funciona, intentar ser los mejores en lo que hacemos, aprender cómo persuadir, qué estrategias de Marketing están dando resultado ahora mismo en negocios como el nuestro…

3.- Pensamos que pasar muchas horas en el trabajo es lo mismo que trabajar

Este es un defecto típicamente español, donde consideramos que, si alguien sale de la oficina a horas intempestivas de la noche, es que debe de trabajar mucho. Es algo inherente a la cultura laboral de aquí y es el mayor error del mundo, porque la productividad suele ser nula.

Ya le anticipo que, a lo largo del día, un trabajador eficiente tendrá un par de buenas horas de trabajo (y ya estoy diciendo mucho), el resto se irá en navegación improductiva por Internet, distracciones, charlas alrededor de la máquina de café, dedicación a tareas que luego no van a traer ningún resultado…

El trabajo duro no nos va a hacer ricos ni es garantía de nada, no conozco a nadie que haya trabajado más duro y más tiempo que mi padre en toda su vida, y no se hizo millonario. Y estoy seguro de que usted puede decir lo mismo o conoce un caso similar.

De hecho, muchas veces hacer menos es la solución, en serio.

Habrá momentos, eso no lo niego, en que para sacar adelante la iniciativa habrá que sacrificar cosas. Habrá que quedarse en casa y pasar de esa cervecita o de ir a la playa porque tiene que terminar su trabajo. Y hay muy poca gente que esté dispuesta a hacer ese sacrificio, las que lo hacen, son verdaderos emprendedores.

Pero también es verdad que el constante empleo de horas y horas que no llevan a ninguna parte sólo tiene ese destino, ninguna parte.

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