Recuerdo cuando comencé como emprendedor. Todavía era un veinteañero, lleno de ilusión y empuje, pero con poco conocimiento sobre ciertas cosas importantes, tales como promocionarme. Viniendo de un mundo de consultoría, esa era tarea de los jefes: con sus comilonas, sus reuniones y sus libretas de contactos.

En uno de los sitios a los que fui a asesorarme para empezar me facilitaron algo, era un enorme libro de delgadas hojas anaranjadas que se llamaban “Páginas Salmón”. Básicamente era un listín de empresas similar al Directorio Guías Amarillas, pero físico y tangible. Al principio no sabía muy bien qué hacer con aquello, recordaba que, en una consultora para la que había trabajado, un compañero estaba al cargo de un directorio similar y su misión era, cada día y sin descanso, ir número por número de teléfono, presentándose e intentando que escucharan su discurso sobre servicios de consultoría. Lo tenía enfrente de mí y se me caía el alma a los pies, porque el 99,99% de las veces le colgaban el teléfono antes de poder decir su nombre siquiera.

Me vi a mí mismo haciendo eso y de repente me pareció que ponerme por mi cuenta no resultaba tan maravilloso y que, mis jefes y sus comilonas, que entonces me parecían fáciles y las mirábamos con recelo desde las escalas de mando inferiores, tenían más mérito del que yo le atribuía.

Pude hacer algo con aquello, pude extraer direcciones de email y escribir (ahora ya no se puede enviar esa clase de correos, pero eran otros tiempos, donde sólo unas pocas empresas tenían e-mail) y además de eso hice una pequeña campaña de correo postal. Desastrosa, por cierto, cometí todos y cada uno de los errores contra los que predico ahora.

Estos tiempos ya no son como antes, pero recientemente captó mi atención el tema de las Guias Amarillas de nuevo y, respecto a mi opinión sobre el tema, mi respuesta es que sí, que sirven y son útiles para nuestro Marketing, si bien ya no lo son de la misma manera en que lo eran cuando yo empezaba.

Me explico.

El Santo Grial del Marketing

El Santo Grial del Marketing es conseguirlo gratis. Es así de sencillo. Eso se logra, por una parte, cuando conseguimos que nuestro producto sea de esos que se propagan “boca-oreja” entre la gente. Esa es quizá la meta más ansiada y más difícil de todo Marketing. Sin embargo, hay otro Grial dentro de dicho Marketing. La llegada de visitantes desde buscadores de Internet que lo hacen gratis.

Muchas empresas pagan por aparecer en anuncios que salen en las primeras páginas de búsqueda de la red, pero los más pinchados y los más cotizados, son aquellos resultados que se llaman “orgánicos”. Es decir, los resultados que salen ahí al principio y no están pagados, sino que aparecen en esos primeros lugares porque el buscador de turno (a día de hoy, Google y poco más), ha considerado que son los merecedores de estar ahí.

Y esto es lo importante, la red es un escenario de juego acumulativo donde el ganador se lo lleva todo. Es decir, que si apareces en la primera parte de la primera página, te llevas el 80% de todas las búsquedas, mientras que si apareces más abajo te repartes el 20% que quede y, como ya aparezcas en la segunda página o siguientes, apenas te va a encontrar casi nadie.

Por eso mismo, aparecer ahí es complicado y muy, muy cotizado. Empresas especializadas se dedican a posicionar a otras en esos primeros puestos y, ya se lo digo, las que son buenas y consiguen resultados (que siempre vienen a largo plazo), no son baratas ni mucho menos.

¿Qué tiene que ver todo esto con el uso de unas Guías Amarillas o similares? Bastante. Sepamos un poco más sobre el tema, porque nos va a servir en general para comprender el Marketing en Internet y buscadores.

La visibilidad y el posicionamiento en Internet

Si usted no tiene una página web propia, que le sirva de plataforma y que actualice a menudo, ya está llegando tarde. Hoy día todo el mundo, para cualquier cosa, se informa primero en Internet. Nos busca ahí, ya sea a nosotros o al primer competidor que encaje con lo que necesita. Por eso es importante estar en la red. Independientemente de que vendamos o no por Internet, hemos de tener una presencia y eso es lo que aconsejo a todo el mundo.

Ahora, si bien una página web propia es el punto de partida, no resulta suficiente. La competencia es tal y el número de páginas web es tan creciente, que es cada vez más difícil destacar. A veces a la gente se le llena la boca con eso de que éste es un tiempo maravilloso para emprender, pues hace falta menos que nunca e Internet puede servir para igualar el campo de juego con otras empresas. Puede que eso sea cierto, pero no se engañe, no son tiempos dorados, eso significa también barreras de entrada más bajas para nuestros competidores, o lo que viene a ser lo mismo: “todo el mundo lo está haciendo”.

Y cuando todo el mundo lo hace, es casi imposible hacerse un espacio y que alguien nos vea cuando nos busca. Los clientes son como ese que se asoma a una habitación a buscar a alguien y resulta que la habitación está abarrotada, todo el mundo grita que es él y todo el mundo se parece. Así que, para que nos vean y nos distingan, precisamos, no sólo estar en Internet, sino ganar una visibilidad y un buen posicionamiento en esa habitación saturada.

Una de las maneras para ello es conseguir lo que llamo más “espacio” en la web.

El concepto de espacio en la web

Me gustaría comentar un concepto importante a la hora de entender cómo funciona que nos encuentren en el vasto océano de Internet. De una manera similar a como funciona el “mundo 1.0” o “mundo real”, si tú ocupas más espacio, es más fácil que te vean. Al fin y al cabo vemos antes la casa grande que la choza pequeña.

El equivalente a “ocupar más espacio” en la red es estar en más sitios y aparecer en cuantos más lugares, mejor. Es decir, si además de tener una web propia tengo una página de Facebook, un foro, un blog y aparezco en más lugares de la red, estoy “ocupando más espacio”. Eso hace que, cuando me busquen, tenga más probabilidades de ser encontrado (en un lugar o en otro) que si tengo una única web personal o un solo espacio en Internet.

Las Guías Amarillas o directorios empresariales nos ayudan a ocupar más espacio de una manera sencilla, pero también útil, ¿por qué útil? Por cómo funcionan los buscadores en Internet.

Un pequeño detalle sobre cómo funciona Google y los buscadores en general

Google y los buscadores suelen premiar, a la hora de posicionar páginas, a aquellas webs que ya tienen una antigüedad. ¿Por qué? Porque en este mundo de páginas que vienen y van constantemente, aquellas que ya tienen unos años son consideradas como estables.

Si una web ya lleva cinco o diez años online, es más probable que dentro de otros cinco o diez siga todavía ahí. No pasa lo mismo con nuestra flamante página web nueva, que es posible que lleve apenas unos pocos meses o poco más de un año. Sé que en nuestro caso resistiremos hasta el infinito y más allá, pero no se imagina la de veces que he visto páginas que salían con mucha fuerza y no duraban ni un mes. Y Google también lo ha visto muchas veces, por eso intenta ser cauta. Además no sabe bien la reputación que va a tener o hacia dónde va a derivar esa página recién creada, de modo que se muestra muy cauta y es muy difícil que páginas webs nuevas posicionen muy alto.

Además de eso, Google también suele primar webs con mayor cantidad de contenido y que se actualizan habitualmente. ¿Y qué webs encajan bien en estos criterios que estamos comentando? Efectivamente, directorios de empresas.

La importancia de la reputación

Hay que estar en todas partes, pero con cabeza. Por eso es importante destacar la importancia de acudir a directorios serios a la hora de listar nuestro negocio. Muchas páginas o directorios poco recomendables se mostraban como una opción asequible a fin de conseguir enlaces hacia nuestra web, “ocupar más espacio” y posicionarnos mejor. Muchos de ellos eran lo que se llamaban granjas de enlaces y no resultaban, para nada, recomendables. Cada dos por tres Google actualiza su algoritmo de posicionamiento y no sólo hunde esta clase de sitios, sino que nos hunde a nosotros con ellos.

Así que, es importante que ocupemos cuanto más espacio mejor, pero no a cualquier precio. Elija directorios y guías con reputación, con años de experiencia o que parezcan tener empresas sólidas detrás.

El concepto de “dominio de la conversación” en Internet

Otro concepto importante en Marketing por Internet es el de “la conversación”. Tarde o temprano alguien va a hablar de nosotros en Internet, se va a producir esa “conversación”. El objetivo de toda empresa inteligente de cara a dicha conversación es intentar dominarla. ¿Qué significa eso?

Va a ser imposible que controlemos todo lo que se diga sobre nosotros en la red, pero sí vamos a poder influir en qué aparece sobre nosotros cuando nos buscan. Al fin y al cabo eso es lo que nos importa. Lo que no queremos es que cuando nos busquen, los primeros resultados, que son los importantes, pertenezcan a sitios que no son nuestros, no dominamos o no podemos influir. Si ocupamos espacio y lo actualizamos a menudo, cuando busquen nuestro nombre deberían salir las páginas web propias y aquellas en las que nos hemos inscrito, por ejemplo esos directorios empresariales, nuestras páginas de redes sociales, etc.

Así que si a día de hoy me preguntan si esa clase de directorios sirven para algo y los podemos usar en nuestra estrategia de Marketing, la respuesta es sí, aunque no de la misma manera a como los usé cuando yo empezaba.

1 Comentario

  1. Estimados Sres.:

    Les felicito por el artículo. Al hilo de aportar mi punto de vista sobre los buscadores, les diré que los algorithmos se han modificado mucho a lo largo de los años, y que cada vez se requiere una implicación mayor a la hora del posicionamiento, y no sirve sólo con hacer spam, sino que se debe aportar calidad en lo que se hace.

    Reciban un cordial saludo.

    Antonio Alcalá.

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