¿Qué es lo más importante a la hora de ser un emprendedor? ¿Cuál es el ingrediente secreto que hace falta para una iniciativa de negocio que merezca la pena?

¿Es el dinero? ¿Son los contactos? ¿Es la experiencia?

Tras unos cuantos años en esto de emprender uno ve que muchos mitos caen y otras cosas que no creía fundamentales se revelan como imprescindibles.

El objetivo aquí no es aburrir con características propias del "emprendedor perfecto" (que si organizado, con conocimiento, etc.), lo que se quiere es mostrar, por experiencia, qué es lo que de verdad marca la diferencia a la hora de ser emprendor y tener un negocio que merezca la pena.

Una manera rápida de acercarnos a las claves que importan a la hora de emprender es derribar algunos mitos inculcados.

Para empezar no es el dinero lo que marca la diferencia. Si uno se preocupa por mirar la historia verá que hay gran cantidad de casos de emprendedores que comenzaron sin apenas nada y otros tantos de empresas con un enorme potencial financiero que cayeron de rodillas.

Aunque multitud de casos no necesariamente hacen algo 100% cierto sí se puede ver que son lo suficientemente relevantes como para concluir que hay empresas que llegan donde se proponen independientemente de que comiencen con muchos o pocos recursos monetarios.

Así pues miremos otro buen candidato, el conocimiento.

El conocimiento es muy importante, si uno no tiene nociones de como gestionar una empresa es como montarse en un coche sin saber cómo se conduce.

De hecho el gran problema suele radicar en ese mito extrañamente arraigado de que gestionar una empresa es cuestión de "sentido común".

No es cierto.

Hace falta saber lo que se hace pero también es cierto que muchos emprendedores con Máster de administración de empresas no llegan muy lejos y que muchos emprendedores se lanzan al ruedo sin comenzar sabiendo, al final vuelve a haber resultados para todos los gustos…

El conocimiento es muy importante, pero no parece ser tampoco lo fundamental.

¿Entonces qué es?

Yendo al grano y sin querer marear más la cuestión con lo que no es, lo cierto es que va a resultar que el ingrediente secreto es…

LA PASIÓN POR LO QUE SE HACE.

Sin eso no hay nada, si no se construye el edificio sobre la base sólida de algo que te apasiona de verdad… da igual lo organizado que seas, el dinero que tengas o el conocimiento acumulado.

Tarde o temprano los efectos de estar todos los días haciendo algo que a uno no le agrada pasa factura. Pasa factura dejando pasar oportunidades, pasa factura porque nunca nos esforzaremos al límite por ser mejores, pasa factura porque no nos va a importar realmente lo que hacemos.

Y tiene que importar.

No es cuestión de convertir esto en un discurso motivador porque para empezar este no es el sitio y porque quien no esté abierto a considerar esto tampoco lo va a estar tras unas cuantas líneas más.

Lo que sí merece la pena analizar bien y de manera realmente sincera es la última situación en la que estuvimos realmente apasionados.

Ya fuera un trabajo, un hobby o conseguir la atención de alguien especial. En esas situaciones ¿no fuimos capaces de conseguir todos los recursos que nos faltaran, removiendo cielo y tierra si era necesario?

¿No fuimos capaces de hacer cosas que a lo mejor nunca nos hubiéramos planteado que podíamos?

Con esa energía de la pasión de nuestro lado ¿no nos sorprendimos a nosotros mismos llegando dónde nunca antes?

No importa si conseguimos o no el objetivo final, seguramente llegamos más lejos que nunca y si nos faltaban recursos, si nos faltaba dinero, contactos o conocimiento, seguramente nos las amañamos para obtenerlos (o al menos obtener algo).

Con pasión suficiente es posible obtener recursos que nos falten. Teniendo recursos pero no teniendo pasión… un resultado es al menos seguro: que con el tiempo vamos a convertir nuestro negocio en un suplicio, especialmente en los momentos en los que afloren los problemas, porque aflorarán, eso es inevitable.

Henry Thoreau dijo: “La mayoría de los hombres viven vidas de tranquila desesperación". No hay mejores palabras para definir a un emprendedor que no está apasionado por su propia iniciativa