Cuál es el factor real de éxito de una empresa, según los datos objetivos

recursos humanos

La mayoría de empresas no lo entiende. No entiende lo que realmente hace crecer a un negocio y, sobre todo, no lo gestiona bien. La mayoría de empresas tampoco está al tanto de cuál es ese factor más importante ni del trabajo de Jim Collins, que lo analizó a fondo y lo descubrió, por lo que esto que es tan importante ya no resulta un misterio.

Jim Collins estudió 1.435 empresas durante un periodo de 40 años, para descubrir qué es lo que diferenciaba a las grandes y exitosas. No se ha hecho otro análisis tan ambicioso como el de Jim Collins, y los resultados acabaron reflejados en su fenomenal libro Good to great. En él, la conclusión era clara.

Lo más importante para el éxito de una empresa es la gente. Tener a las personas adecuadas en el puesto adecuado para ellos.

Ni marketing, ni presupuesto, ni siquiera producto. Todas esas cosas importantes derivan y dependen, para su perfecta ejecución, del factor principal de éxito en una empresa: las personas.

Sin embargo, ¿qué hace la mayoría de empresas? Busca cómo hacer un marketing más efectivo, busca formarse en técnicas de gestión y productividad, busca la fórmula del producto viral ganador.

Y en muchas ocasiones deja de lado lo que ya sabemos y se ha demostrado más efectivo. A la gestión de recursos humanos.

¿Quiere marcar una diferencia en su empresa? Fórmese en el factor clave, la gente. De acuerdo a los datos, es más efectivo para aumentar nuestros resultados un curso recursos humanos que uno de marketing. Es más efectiva la formación para gestionar a las personas que la formación para gestionar el dinero.

Jim Collins utiliza el símil del autobús para ilustrar la empresa. Muchos creen que fichando a un conductor estrella el autobús funcionará. Pero los datos de esas muchas más de mil empresas durante cuarenta años dicen lo contrario: importan las personas e importa el puesto en el que las colocas.

Porque esta es otra de las claves de la gestión de recursos humanos. No hay personas inherentemente mejores, hay personas que son más adecuadas para unas determinadas cosas. Pon a un genio informático a vender y toda su inteligencia no servirá de mucho.

De hecho, conozco probablemente a uno de los mayores genios en ese sentido, ha trabajado varios años en Silicon Valleyy no deja de recibir ofertas para volver y sentarse en Google, Pixar y empresas similares. Y sin embargo se encuentra gestionando un par de pequeñas iniciativas aquí en España, dos grupos de chavales jóvenes con un montón de ilusión. Pero no funciona. Y es un genio, una palabra que se suele decir muy a la ligera, pero en este caso es verdad. Sin embargo, se está encargando de tareas de gestión, venta y negociación con incubadoras y business angels y, créame, no es lo suyo y ni siquiera está feliz. Es un ejemplo perfecto de cómo una «super estrella» se marchita en un puesto inadecuado y, de hecho, dificulta el avance de la iniciativa.

En nuestro negocio, esa debe una de las claves fundamentales de nuestro enfoque en las personas, encajar cada pieza en el lugar en el que aporta verdadero valor. No hay genios que sirvan para todo, no hay personas intrínsecamente mejores en todo. Pon a una estrella en el sitio equivocado y fallará.

Ahora, si bien esa es la parte más importante, las personas no son como el dinero ni como la producción, su gestión es más compleja, como ya he dicho muchas veces, es un juego de emociones en muchos casos y no es algo matemático.

Tenemos que afrontar lo que dicen los datos: la parte más importante es gestionar los recursos humanos. Por eso, para empezar, debemos tener a la persona adecuada, con el conocimiento adecuado, en ese puesto. ¿Es ese nuestro caso?

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