La motivación es fundamental, hay que recordar que detrás de las empresas hay personas. Que si ellas funcionan mal o a medio gas, lo mismo ocurre con la empresa.

En el caso de ser emprendedores, el peso es mucho y seguimos sólo siendo personas.

Si queremos tener una iniciativa profesional que nos sea rentable en todos los sentidos tendremos que tener nuestra vertiente personal en orden y equilibrada. Yo he estado trabajando hasta las tantas durante ciertas épocas, sin dedicarme a lo que me gusta, o ver a amigos ni familia y nunca he sido tan miserable como entonces, ni me han ido tan mal las cosas como entonces.

Sin motivación ni las técnicas de productividad, ni las herramientas de software, ni todas las estrategias del mundo nos van a servir de nada, porque sin motivación no hay acción.

Pero no se preocupe, este material no es autoayuda al uso, no está escrito para un mundo rosa ideal, porque el de ahí fuera no lo es.

Repetir cosas sobre pensar positivamente y confiar en que las cosas salgan bien no hace que nuestros deseos se cumplan mágicamente, este es el mundo real y esto recetas reales.

Si no queremos acabar amargados y arruinados más vale que dediquemos tiempo a cargarnos de motivación, energía y moral. Para eso, he aquí lo más efectivo que he encontrado.

La aceptación de que la vida no es justa

Dicen que el primer paso para la curación o para cualquier cosa, es la aceptación.

Por alguna extraña razón creemos que la vida tiene que ser justa, pero ella no entiende ese concepto, basta con abrir un periódico y comprobarlo. Así que nos vamos a ahorrar un montón de frustraciones si desechamos ya esa creencia.

La vida es injusta en bastantes ocasiones. Vamos a estar trabajando con ahínco en ese proyecto y luego a nadie le interesará, le vamos a dedicar lo mejor a ese cliente y nos a premiar con un impago…

Obviamente no siempre es así y la mayoría de veces tendremos una recompensa, pero cuando surge una de esas situaciones negativas, suele tener más poder para tumbarnos del que 100 sucesos positivos para elevarnos.

Uno de los cambios de mentalidad más importantes fue dejar creer que se me debe algo o que los clientes me deben algo.

Las cosas son como son y una de las principales fuentes de frustración es creer que vivimos en un mundo perfecto donde todo encaja. No lo hace, he visto a muy buenos emprendedores caer y prosperar a otros que hacen trampas (aunque es cierto que la gran mayoría han acabado bastante mal, víctima de sus propios juegos y lo que han sembrado). Pero muchos trabajadores decentes que sudan lo indecible se llevan de recompensa un montón de palos. A nosotros también nos va a pasar eventualmente, pero esas son las reglas del juego y aceptarlas es un primer paso importante.

¿Y entonces qué hacemos?

Pues hacer las cosas lo mejor posible, por el mero hecho de que están bien y nos proporcionan recompensa interna.

Si queremos darnos un empujón de felicidad no compremos más cosas

No soy un «hippie» que cree que se puede vivir sin aferrarse a cosas materiales, pero está más que demostrado que comprar más cosas no hace feliz, al contrario. Tras un breve “chute” en el momento de la compra la mayoría de las veces lo único que conseguimos es remordimiento, y luego el olvido total de ese nuevo trasto que prometía hacernos felices.

¿Entonces qué es lo que se ha demostrado que tenemos que hacer?

Invertir en experiencias.

En vez de comprar un nuevo cacharro, otro juguete tecnológico o el último móvil de moda, invirtamos en viajes, aprender cosas y realizar experiencias nuevas. Proporcionan más felicidad y más duradera siempre y en cada estudio que se ha hecho al respecto.

El dinero SÍ importa, pero hasta un punto

Al contrario que antes aquí la ciencia y las palabras bonitas no coinciden. Si no tenemos estabilidad financiera no vamos a tener felicidad. Vamos a estar preocupados y obsesionados. Por desgracia esa es la base de la supervivencia en este mundo: el dinero, y si no la tenemos sólidamente establecida no vamos a poder ser positivos.

Lo que sí es cierto es lo siguiente, a partir de un determinado nivel monetario, la felicidad no se incrementa con más dinero. En los últimos estudios el umbral estaba alrededor de los 35.000 euros. Una vez ganas eso y tienes tus necesidades bien cubiertas, los índices de felicidad no variaban demasiado entre los más ricos y los menos ricos.

Así pues el dinero importa, aunque es cierto que solamente hasta un punto…

La moraleja es que no descuidemos las finanzas, que dejemos de gastar en cosas inútiles para llenar el ocio y nos centremos en ir cultivando experiencias.

La clave de lo positivo está en los demás

En una de mis series favoritas uno de los personajes es un genio antisocial que desdeña el contacto con otras personas, porque le suelen parecer mediocres o aburridas. En uno de los episodios no se encuentra bien moralmente y no deja de buscar la compañía de sus amigos. Intrigados por esto uno le pregunta que por qué está ahora siempre con ellos si nunca le ha gustado la compañía de otros. Su respuesta, fría y científica, fue que como primate estaba biológicamente programado para buscar la compañía y protección de otros primates en los malos tiempos.

Lo importante es que eso no es sólo un trozo de guión gracioso, es real. Somos seres sociales, necesitamos a otros, si estamos solos nos marchitamos.

¿Sabe cuál es el miedo más extendido según los principales estudios? No es la muerte, es la soledad…

Lo mismo pasa con nuestra iniciativa, lo que más daño nos hace es no tener contactos o perderlos, ya que son lo más rentable y sin ellos es imposible prosperar. Esto no se puede hacer solo.

Nos guste o no, si no sacamos tiempo para hablar, contactar y tomar una cerveza con los amigos de manera habitual estamos plantando las semillas del desastre, tanto personal como profesional.

¿Quiere recargar pilas? ¿Motivación y energía? ¿Estar mejor? La respuesta se encuentra en los demás. Pero no en todos los demás.

No todos los demás son iguales

Conectado con este tema está el hecho de que no todo el mundo es igual.

Si quiere ganar más dinero, la manera más rápida y efectiva que se ha demostrado es la de mudarse a un barrio más rico y empezar a tener amistades que ganen lo que queremos ganar nosotros. Curiosamente, sumergirnos en esa clase de entornos tiene ese efecto práctico y real. Muchos estudios muestran que uno gravita hacia la media en cualquier grupo que se encuentre. Lo mismo ocurre con la clase de contactos profesionales que usted genere.

La cuestión es, importa y mucho aquellos de los que nos rodeamos. Es más, lo primero que tenemos que hacer es extirpar las influencias negativas, que son las más poderosas.

Eso incluye a esa gente que todos los días se está quejando, está cabreada con la sociedad, la economía o el gobierno de turno (del signo que sea, todos son bastante mediocres así que siempre van a ser motivo de cabreo).

Los estados negativos son enormemente contagiosos, de hecho son mucho más poderosos que los estados de alegría o euforia. Alguien de “mala leche” o triste puede chafar una conversación animada en apenas unos instantes, incluso antes de que abra la boca.

A veces es duro, pero hay que cortar lazos con esa gente o al menos tener un mecanismo por el cual los evitamos y no escuchamos. Nos van a hacer miserables por el mismo mecanismo que un buen círculo social nos va a elevar hacia arriba.

Ahora, entendamos esto bien. Quejarse es natural y muy sano. Quejarse todo el rato de todo, no.

Para tener una empresa rentable, tenga otras pasiones que sirvan de escape

A mí me gusta lo que hago, también me gusta un buen bistec, pero si todos los días como bistec lo voy a aborrecer pronto. Sepa que el mero hecho de que lo que hace en su empresa esté ligado al dinero va a desmotivarle.

Hay varios estudios que han mostrado cómo el rendimiento de una actividad placentera baja cuando esta se convierte en obligación o bien cuando te pagan por ello, incluso cuando al principio no es así y disfrutas.

No comamos sólo bistec. Una vez sacada a flote la empresa en los primeros tiempos, me he dedicado a tener hobbies, pasiones y proyectos personales al margen de Recursos Para Pymes.

Como uno de mis mejores mentores decía: “el punto débil de la mente humana es que siempre tiene que estar ocupada”, y como lo esté siempre en el negocio y no tenga otros escapes y distracciones nos vamos a quemar en un pestañeo.

No me importa si es tirarse en paracaídas, la papiroflexia, o rodar cortos de cine, pero hay que tener un mundo más allá del trabajo.

Recordar nos hace felices

Por raro que parezca una vez participé en un experimento psicológico sobre la felicidad. Junto a 50.000 personas más estuvimos durante unos días haciendo pequeñas tareas encomendadas por los investigadores a lo largo del día y se estuvo viendo cuáles de esas pequeñas actividades proporcionaban mayor felicidad en términos subjetivos (sepa que la felicidad es siempre subjetiva).

La cuestión es que la técnica ganadora fue la de recordar sucesos placenteros en el pasado, dedicar unos minutos a tirarse en el sofá y recordar…

Práctico, sencillo y eficaz para ser positivo incluso en un mundo que da asco.

Fingir funciona

La desmotivación mental hace que no queramos actuar en lo físico, pero afortunadamente el mecanismo también funciona en la dirección contraria. Es decir, los actos físicos cambian nuestro estado mental.

¿Qué significa en la práctica?

1) Si hacemos ejercicio el estrés se reduce irremediablemente

No hace falta esforzarse por pensar en positivo cuando es lo último que nos apetece. Si nos movemos, nos cansamos y nos ejercitamos el estrés baja sin que pueda evitarse.

2) Si sonreímos un momento, aunque sea forzado, nuestro estado mental cambia a más positivo.

En ese experimento sobre la felicidad en el que participé, esta técnica también funcionaba. La mente toma pistas del cuerpo, si está chepado y cejijunto, su mente no mejorará. Si se yergue, sonríe bien y se queda unos minutos, se encontrará mejor, quiera o no.

Y lo más importante sobre fingir ser positivos, incluso cuando no lo estamos siendo, ya lo dijo Kevin Spacey.

Lo mejor de aparecer siempre positivo ante los demás, incluso cuando todo se derrumba, es la cantidad de gente a la que pones de los nervios porque te siguen viendo bien.

La opinión de los demás

Compararse con alguien y desear ser otro es siempre una trampa. Debido a esos prejuicios cognitivos que tenemos, y de los que a veces hablo, somos incapaces de ver la situación completa de los demás. Eso produce un efecto aparente de que “el jardín de al lado parece siempre más verde”, cuando en realidad suele haber también insectos y malas hierbas, como en el de todos.

Del mismo modo, la opinión de los demás no vale absolutamente para nada. Tenga en cuenta esto, todos tenemos mil opiniones sobre todos los temas posible, lo que hace de la opinión la mercancía más común que hay en este planeta. Lo primero que te explican en primero de economía es que lo que es más común es menos valioso. Ese principio es verdadero, lo que convierte a la opinión de los demás en la mercancía menos valiosa posible.

La gente también tiene la manía de decirnos cómo hemos de barrer nuestra puerta cuando tienen las suyas hechas un asco.

Así que recordemos todo esto cada vez que alguien opine sobre nosotros de manera poco agradable. La mayoría de las veces lo hacen para sentirse mejor ellos (no funciona, por cierto) y porque no saben otra manera de sentirse más elevados que cortar los pies de los demás.

4 Comentarios

  1. Excelente post, muchas gracias me ha dado otro enfoque para poder motivarme en el trabajo, gracias.

  2. Es decir todos hablan, de practicar yoga, meditacion y ese tipo de cosas, y sentirse mejor, pero tu planteas metodos practicos que funcionan.

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