tarjeta de visita

Todo el mundo está intentando descubrir la última nueva moda de marketing online. Que si marketing en redes sociales, que si la enésima vuelta de tuerca al marketing por email, o en Facebook, o en Google…

En parte es normal porque el marketing online «parece» una inversión más barata, pero lo cierto es que se está saturando y, afrontémoslo, los porcentajes de atención y conversión son cada vez menores.

Nos estamos haciendo expertos en ignorarlo mientras navegamos y consumimos.

Y lo cierto es que este fenómeno está dejando espacio libre a una nueva oportunidad, porque mientras nuestros buzones de email se llenan, los buzones físicos de casa se vacían.

Es cierto que aún seguimos recibiendo folletos y similares, pero muchos menos y todas aquellas cartas de publicidad ya no están, o aparecen muy de vez en cuando ya.

Y eso es una oportunidad para emprendedores inteligentes.

La vuelta a lo físico

Entre tanto fenómeno online se está produciendo una cierta vuelta a lo tangible, a lo que puedes tocar. Se le presta de nuevo más atención porque vuelve a ser lo escaso, lo poco habitual, aquello a lo que no estamos tan acostumbrados ya.

Hoy, un elemento de marketing físico, que con inteligencia vaya más allá del mero folleto de siempre, empieza a ser una rareza y una tremenda oportunidad.

Y la realidad es que gracias a los nuevos procesos de impresión digital, lo cierto es que es mucho más barato que nunca poder tener esos elementos de marketing físico con los que se consigue más atención.

Folletos, tarjetas de visita, sobres, carteles… si se fija por ejemplo en la web de Helloprint podrá ver que son mucho más económicos de lo que seguramente piensa, y los precios no hacen más que bajar.

De hecho, por mi experiencia todos estos años en marketing online (como por ejemplo los anuncios de pago por clic de Google Adwords) se empieza a dar la paradoja de que en algunos sectores empieza a ser más barato un elemento físico que un clic en un nicho muy competido.

Sin embargo, aunque se esté abriendo una oportunidad en la vuelta a lo físico, que permite generar más atención (así como más libertad a la hora de configurar nuestro elemento de marketing físico para que capte el interés del cliente) hemos de tener en cuenta algunas cosas.

La necesidad de que sea profesional

Aún recuerdo mi paso por la primera consultora de negocio en la que estuve. Como entré en el escalafón más bajo de consultor junior, me dieron unas tarjetas de visita que la administrativa había imprimido en cartulina, con una impresora cuyos cartuchos pedían a gritos que se cambiaran y las habían recortado a mano.

Durante un tiempo estuve diciendo a los clientes que me había olvidado las tarjetas en casa. Pero no lo hacía por alguna clase de venganza a la empresa ni nada parecido, al contrario. Lo hacía porque comprendía que, si nuestro elemento de marketing no es profesional, el que lo recibe va a asumir que nosotros tampoco lo somos.

Asumirá que le vamos a dedicar el mismo cuidado al producto que al marketing y que, a lo mejor, le vamos a entregar algo tan chapucero y barato como esa tarjeta.

Por favor, usemos servicios profesionales de impresión, no sólo cumpliremos esta condición necesaria abterior para que el marketing funcione, es que además, a día de hoy, nos va a salir ya más barato que hacerlo nosotros «artesanalmente».

Cómo ha de ser el marketing para que funcione

Si bien se ha demostrado que la gente pasa más tiempo examinando los elementos de marketing físico que los online, así como que muestran más interés y respuesta, es cierto que si nuestro elemento de marketing no destaca por nada, da igual que su soporte sea online o físico, no funcionará.

Para que lo haga, el elemento de marketing ha de cumplir estas condiciones:

1. Ha de aportar algún valor

Si yo le mando el catálogo de siempre, usted verá eso, un catálogo como el que ha recibido siempre de todas las empresas. Pero si yo soy una tienda de jardinería y aprovecho, por ejemplo, para dar información útil y convertirlo en un libro de referencia sobre cómo cultivar su huerto urbano o cómo decorar su casa con plantas, la cosa ya cambia.

En vez de un catálogo que mires una vez y (quizá) arrojes a la basura, ya es algo a lo que echarás un vistazo más de una vez, que seguirás, que tendrá mi marca ahí todo el rato y te sugerirá productos para lo que lees de manera interesada…

Aportar valor con los elementos de marketing, como explicar 10 formas de ahorrar con hacienda dentro de mi folleto de asesoría, es una manera de extraer más rendimiento a esos elementos físicos que encargamos.

2. Ha de destacar por algo

Si queremos llamar la atención del cliente, no podemos ser exactamente igual que los demás. Es un hecho, ¿cómo sobresalgo en un entorno saturado? Siendo distinto.

Aquí entra el marketing de guerrilla, un marketing donde podemos emplear un presupuesto más reducido a cambio de que compensemos ese menor dinero invertido con más ingenio.

Las tarjetas de visita pueden ser un buen ejemplo y una excelente herramienta de marketing de guerrilla. Si usted acude a un evento donde todo el mundo va a intercambiar tarjetas y se irá a casa con un buen puñado de ellas, ¿cómo conseguir que sea la nuestra a la que se haga más caso? Haciéndola diferente, interesante e ingeniosa. Que no sea la misma que la del resto.

Observe por ejemplo estos casos, como el de esta empresa de juegos que la ha hecho con forma de carta de baraja:

tarjeta de visita

Esta otra de una empresa de óptica, donde la tarjeta sirve para comprobar el estado de su visión:

tarjeta de visita

O bien esta otra de una empresa que se dedica a realizar tejados y trabajos similares.

tarjeta de visita

Son tres ejemplos de cómo hacer algo diferente, que destaque y que ni siquiera precisa un trabajo de impresión adrede, sino que aprovecha cualquier diseño de tarjeta normal y que le sale por apenas unos pocos céntimos cada una.

En el mar de tarjetas iguales (o de cualquier otro elemento de marketing) usted puede destacar si adopta una mentalidad de marketing de guerrilla, de ingenio, de querer ser diferente.

3. Ha de ofrecer un incentivo egoísta

Al final, podemos ser muy ingeniosos, pero no podemos caer en la trampa de ser sólo eso y ya está.

Si no proporcionamos al cliente un incentivo egoísta y una oferta irresistible, no comprará.

Si bien destacar y que nos recuerde es fundamental para llamar su atención y nos mire más que a los demás, lo cierto es que al final esto son negocios. Así que si no le ofrecemos algo especial, una oferta que no pueda rechazar, nos mirará a nosotros pero comprará a otros.

No podemos caer en la trampa de ese marketing que es tan destacable que te acuerdas del anuncio, pero no del producto que anuncia porque, al final, la oferta queda sepultada, no es destacable o simplemente no da un incentivo para llamar ya y aprovechar una oportunidad.

Se ha abierto una oportunidad con el uso de elementos de marketing físico, debido a que todo el mundo se ha ido a saturar el entorno online y ha dejado de lado el offline, además de que por fin es accesible en costes a cualquier empresa o autónomo, pero eso no significa que debamos ser perezosos.

Tenemos que trabajar nuestro marketing y hacerlo efectivo siguiendo estas directrices.