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Siempre digo que no hago negocios con amigos, que no mezclo lo personal y lo profesional, pero la realidad es que uno no puede evitar hacerlo en ciertas situaciones. Que un amigo sabe que antes asesorabas a empresas y emprendedores, que sigues más o menos dedicándote al tema y te pregunta.

¿Qué vas a hacer? A pesar de lo que repites que no, no puedes evitarlo, no niegas ayuda a un amigo.

Y sucede que este amigo me planteó un caso bastante curioso, que creo que es interesante compartir, porque puede resultar de utilidad a otros emprendedores en una situación parecida.

A menudo nos centramos aquí en hablar de marketing, al fin y al cabo el marketing es lo que trae clientes y el 90% de las veces los problemas de una empresa mejoran cuando obtiene más clientes. Pero una empresa es mucho más, especialmente es una gestión de inversiones y riesgo. Por eso el caso de este amigo es muy interesante.

La situación inicial

Artista con un grupo de música que está despegando. Se le plantean diversas giras, varios locales en los que tocar. La cosa va bien, de manera que es el momento de dar el salto, otras ciudades, otros locales desconocidos cada vez más lejanos. En algunos de ellos, los más grandes, les piden que sean ellos los que asuman el riesgo del concierto. Ellos pagan por el alquiler de la sala y, si se llena, lo que se saca es para el grupo.

La sala no arriesga, el grupo sí, pero es tentador, porque como suele ser habitual, las inversiones que más pueden rendir también son aquellas que más riesgo encierran.

El grupo empieza a adelantar dinero, a adentrarse en territorio desconocido para atraer público a sus conciertos, empieza también a invertir en Marketing. Las salas más grandes piden bastante y he aquí la clave, me piden que eche un vistazo a los números a ver qué me parecen, si tengo algo que decir.

La cuestión es clara, la cosa va bien, pero un par de salas grandes que no funcionen y se puede incurrir en pérdidas y deudas. Bastan un par de malos bolos encadenados para ponerles en una situación económica complicada, que precisamente haga peligrar el resto de la gira. Nadie quiere pensar en eso, pero la realidad es que siempre he tenido que ser ese que saque a colación el tema.

Mi conclusión es clara, hay que poner freno a esa situación de fragilidad y deben operar a través de una sociedad, no personalmente, de manera que la responsabilidad ante deudas sea limitada. Si se plantean seguir creciendo, es algo inevitable.

Pero claro, no todo es fácil en el mundo real. Están metidos ya de lleno en la gira, estamos hablando de firmar cosas pasado mañana y crear una sociedad lleva tiempo. Como siempre, estas cosas se miran cuando ya estamos inmersos en ellas. Todo el mundo sabe que debería haber planteado eso con antelación, pero las cosas son como son.

Y otro tema, constantemente nos venden que cada vez es más fácil crear una sociedad y ser emprendedor, pero la realidad es que, en la práctica, no lo es tanto, requiere tiempos que en este caso particular no existen.

¿Hay solución? Siempre hay solución.

El desconocido mundo de comprar una sociedad

Se lo expongo claramente: Hay negocios que se dedican a la venta de sociedades y les explico cómo funciona. Se miran los unos a los otros, porque lo desconocían. Es normal, muchos emprendedores lo desconocen.

De hecho, abundo, no sólo se dedican a la venta de sociedades, sino a la venta de sociedades urgentes, algo que se adapta como solución perfecta para este caso concreto.

¿De cuánto tiempo estamos hablando? Unas 24 horas. Pueden firmar esos contratos a finales de semana a través de dicha sociedad. El grupo está creciendo, la actividad también y es hora de profesionalizarse, no hay manera de darle vueltas a eso. Y no importa lo mucho que nos intenten vender, la realidad es que, aunque la situación ha mejorado, hoy día crear una empresa en España sigue siendo una pequeña odisea.

De esa manera, les aclaro, su exposición económica es mucho menor y pueden acometer las inversiones con mayor tranquilidad.

Obviamente tienen dudas, pero les explico la operativa. Son sociedades sin deudas, listas para operar. De hecho son sociedades que se llaman durmientes, perfectamente legales y sin carga alguna. La venta de sociedades también es una actividad 100% legal, reconocida por la Agencia Tributaria como tal y regulada por real decreto.

Les recomiendo una sociedad limitada de capital mínimo legal, es perfecta para su situación. A partir de ahí, los tratos los harán en nombre de la sociedad, no a título personal como autónomo y, por tanto, con responsabilidad ilimitada. Hacemos un rápido cálculo de los costes y obviamente no quedan tan expuestos de cara a deudas como hasta ahora.

La cuestión para mí siempre es esta. Ellos están contentos, pues les está saliendo bien, están teniendo éxito y salas llenas, y todo es genial, pero la realidad es que cuando uno empieza a tener ese éxito, y por tanto debe dar pasos más grandes y asumir riesgos más grandes, es hora de hacerlo de manera profesional. Es hora de blindarse, de empezar a operar como empresarios reales y adquirir una posición más fuerte.

Hablamos de precios cerrados, de que las sociedades disponen incluso de su cuenta bancaria 100% operativa…

Yo, por mi parte, me vuelvo a plantear que debo separar una vez más lo personal de lo profesional, pero sé que no será la última vez que tenga que ejercer de asesor.