En la pasada entrega de esta serie ya vimos las estrategias empleadas por grandes compañías exitosas, como Apple o IBM (sí, a IBM se le oye poco, pero pasa desde hace años por momentos dulces en su cuenta de resultados).

Hoy vamos a ver dos ejemplos de éxito más: Microsoft y Toyota.

Porque han empleado estrategias que podemos aplicar nosotros también, aunque no tengamos el mismo tamaño en cuanto a presupuestos se refiere.

3. Las mejores estrategias de Microsoft

Microsoft hace muchas cosas bien a pesar de que injustamente a su logotipo se le dibujan cuernos y rabo como el del diablo. Si no fuera así, no estarían donde están.

¿Qué ha llevado a Microsoft hasta ahí? Entre otras, estas estrategias.

Juntarse con los grandes cuando eres pequeño (y tener más visión que estos)

Microsoft se empezó a gestar como el gigante que es hoy cuando, en cada ordenador IBM que se vendía, iba metido su sistema operativo MS-DOS.

Básicamente Bill Gates y compañía eran unos chavales con escasos recursos que pactaron con un gigante un negocio que les catapultó.

Gates no tenía ni siquiera el sistema operativo que había prometido cuando firmó el trato, pero adquirió uno y lo remodeló.

Sin embargo, no todo es oportunismo del momento. Bill Gates supo ver que el futuro era el software , mientras que los magnates de IBM creían que el negocio estaba en vender hardware, con sus monitores y sus torres.

Gates fue capaz de ver que, tuviera el logo de IBM en la carcasa o fuera un ordenador clónico creado por la más pequeña de las empresas, esa máquina necesitaría un software para funcionar y que no fuera el pisapapeles más caro de la historia.

Igualmente, Gates vio que la tendencia del mercado era la de querer un ordenador en cada casa, y vino el auge de los PC’s (clónicos sin marca), mientras Apple e IBM comenzaban a languidecer en su ceguera.

​Cómo aplicarlo

Durante bastantes años, mi mayor beneficio en Recursos para Pymes ha venido de mis negocios con ciertas empresas más grandes que yo, y a las que suministraba licencias de mis productos para sus clientes.

En su día hice rentable la iniciativa con un lanzamiento cada poco tiempo como hemos visto, pero luego profundicé en esa rentabilidad mediante alianzas y licencias de productos maduros y asentados. Me daba menos trabajo y más beneficios.

Si eres pequeño en un entorno duro, la moraleja es, júntate con los grandes (y ten un poco más de visión que ellos).

Escuchar

¿Escuchar y Microsoft en la misma frase? Pues sí.

Está claro que Windows Vista no fue un gran acierto, aunque no era ni de lejos el monstruo que muchos querían dibujar (Apple incluido).

Pero aunque no fuera tan malo, no puedes luchar contra una percepción lo bastante difundida.

Así que Microsoft escuchó lo que se decía de sus productos, tuvo la suficiente valentía como para tragarse el orgullo y el resultado fue Windows 7, donde hasta los más acérrimos críticos tuvieron que callarse.

De paso les sirvió para que marcas de ordenadores que estaban empezando a suministrar otros sistemas operativos (como era el caso de Asus) volvieran a sus brazos.

¿Resultado de escuchar y tragarse el orgullo?

Se vendían 7 copias de Windows 7 cada segundo. No está mal para quién algunos dan por muerta cada dos por tres…

Luego vino Windows 8, lastrados por la ceguera que ya vimos en la anterior entrega cuando se trataba de Apple, pero ese es otro tema.

Cómo aplicarlo

Todos cometemos errores, y de hecho es posible que nos veamos atrapados en una reacción desmedida por parte de los clientes ante algunos de esos errores, como le pasó a Windows con el Vista.

Pero a nuestro favor está el hecho de que las personas tenemos fuertemente enraizado el instinto de que nos vemos atraídos por quien nos escucha, demuestra humildad y se enmienda de sus errores.

Lo hemos visto aquí mismo, gestionar bien una queja puede ser una enorme oportunidad, no sólo de arreglar el problema, sino de sacar beneficio de paso.

«Cash is King» (el dinero en efectivo es el rey)

Hay cierta leyenda sobre Microsoft acerca de que tiene suficiente efectivo como para poder pasar un año entero sin un solo ingreso. Los mismos rumores corren sobre Nintendo.

Es un caso altamente improbable, y quizá no sea del todo cierto, pero seguramente algo similar sí parece que tienen.

Es como si se hubieran preparado para un escenario de guerra nuclear, como esos que construyen búnkeres bajo su casa por si ocurre el Apocalipsis.

Microsoft está preparada para aguantar lo peor de lo peor y tener un año para contraatacar, ya que la tesorería manda.

Si tienes dinero en efectivo, y las nóminas y proveedores se van a poder pagar, entonces tienes margen de maniobra.

Así podrás estrategizar y poner en marcha tu movimiento de avance, pudiendo dedicarte 100% a ello sin estar preocupado de si vas a poder hacer frente al recibo de la luz.

La tesorería es la sangre en las venas, la gasolina del motor, da tiempo, tranquilidad y posibilidad de moverse para donde sea necesario.

Pero coge a la mejor de las empresas y córtale el grifo del dinero en efectivo, y verás donde acaban todos esos ejecutivos estrella y todos esos productos fenomenales: atascados en la fábrica y sin llegar al cliente.

Microsoft lo sabe y está preparado para un holocausto. Si lo peor ocurre, podrá resistir y no se estará quieta, porque tiene un plan.

​Cómo aplicarlo

Da igual el tamaño que tengas, desde el microemprendedor solitario hasta la corporación más grande caen por igual cuando se acaba el dinero.

Por eso el tema monetario debe estar más que bien atado, los costes en orden para que no tengan esa tendencia a multiplicarse y adquirir vida propia, y los ingresos y beneficios deben estar perfectamente controlados.

En una palabra, presupuesto, y en dos: presupuesto y reservas.

Mientras tengamos un colchón, nos garantizamos dormir por las noches y luego levantarnos descansados para centrarnos en la batalla, no en apagar fuegos con proveedores y lidiar todo el día con empleados descontentos.

Si eso ocurre, le garantizo (porque lo he visto) que aunque sea un genio y tenga el mejor producto bajo el brazo, su tiempo se va a perder por entero en esas alambradas que no dejan hacer nada.

Pero no es otro todo lo que reluce, así que vamos a ver en qué tropezó Microsoft, porque es en lo mismo en lo que he visto a muchos emprendedores estos años…

Las estrategias a no seguir de Microsoft

Parece que Microsoft, con muchas cosas, no ha dado pie con bola, principalmente debido a lo siguiente.

Innovación inadecuada

Microsoft ha tenido últimamente la tendencia a innovar de una manera que no le ha salido nada rentable.

Al contrario que Apple, Microsoft se ha metido en mercados demasiado maduros, y ha intentado, a golpe de fuerza y talonario, moldearlos según su visión, la cual no era precisamente rompedora.

Es el caso de Zune en el sector de reproductores de mp3, de su buscador Bing…

En el caso de Internet Explorer con los navegadores funcionó, su posición de poder les permitió destronar al difunto Netscape, pero ahora Chrome es el rey y han ocurrido dos cosas casi siempre cuando ha intentado innovar de esa manera:

  1. El mercado ya estaba demasiado maduro , ya tenía un curso de acción definido y era como un elefante crecido, difícil de mover para donde uno quiere.
  2. La innovación que pones sobre la mesa no es gran cosa.

Que uno presente una visión diferente no implica que sea una visión mejor. Eso es algo que cada emprendedor debería grabarse a fuego.

Además, precisamente por estar los mercados tan maduros, cuando Microsoft intenta entrar, es muy difícil aportar algo que no se haya visto ya y los clientes deseen de veras.

Mención aparte merece que, cuando la Xbox salió, sí tenía una ventaja deseable: mejor capacidad de juego online que el resto de competidores, lo que le dio cierto éxito que aún perdura.

Pero no consiguió destronar a Sony ni hacer temblar los cimientos de la industria, sólo lo consiguió la Wii de Nintendo (empresa hasta entonces en horas bajas)

¿Por qué? Porque en esa evolución Nintendo sí presentó algo verdaderamente rompedor y que era objeto de deseo (una nueva forma de jugar más divertida) en contraposición a sacar algo simplemente diferente pero no destacable.

En un mercado maduro o lo haces así, rompiendo, o no consigues nada.

Luego, por supuesto, perdieron esa ventaja con la siguiente consola, pero ese es otro tema.

Las estrategias de Toyota, el pensamiento oriental

Me gustaría adentrarme un poco en las estrategias que han llevado a Toyota a ser una de la más grandes en su sector, pero sobre todo me parece interesante porque representan una mentalidad distinta de la que estamos acostumbrados, aunque igualmente aplicable y efectiva.

Estas son algunas de las estrategias que utiliza y que podemos emplear nosotros también, aunque seamos un humilde panadero en la tienda de la esquina.

Siempre tienen un plan a largo plazo

O lo que es lo mismo, saben perfectamente donde quieren estar de aquí a unos años. Tienen unos objetivos marcados y conocen la dirección para la que tienen que empujar todos.

​Cómo aplicarlo

Nada es más sencillo que perder la visión inicial por la que nos metimos en esto de emprender.

Un día tuvimos el sueño de tener algo propio y marcar la diferencia en lo que hacemos, pero meses después lo más común es que nos movamos por inercia a lo largo de nuestros días, peleando por poco más que por ganar algo de dinero, cerrar los trabajos y salir a flote a fin de mes.

Por eso, cada cierto tiempo tenemos que recordar la visión que tuvimos de nuestra empresa. Reenfocar el camino que llevamos, o bien modificar esa visión para hacerla acorde con lo nuevo que queramos conseguir.

Esto no es especialmente difícil: vemos si hemos llegado donde queríamos, si vamos por el camino correcto y si seguimos teniendo la ilusión, y hecho esto corregimos lo que haga falta. Pero en general debemos saber para qué estamos ahí y dónde queremos llegar.

Si no, todo se convierte en un montón de días iguales que pasan como un relámpago hasta una jubilación mediocre.

Humildad

Si intenta nombrar a los principales ejecutivos de Toyota, difícilmente lo conseguirá. N

o hay gente ahí como Michael Dell, Richard Branson o los omnipresentes Bill Gates y Steve Jobs.

Esto es muy oriental, la empresa es lo que importa, no el individuo.

Eso confiere una ventaja en ciertas situaciones, porque cuando la persona carismática abandona su puesto por lo que sea, las acciones, y sobre todo la actividad de la empresa, no se resienten. Es capaz de funcionar sin depender de nadie en concreto.

Esa humildad se traduce también en otras cosas.

Primero, no gastan mucho tiempo en auto-felicitarse por los éxitos.

En palabras de Dan Sieger, portavoz de la compañía en Estados Unidos:

«Cada vez que terminas un proyecto quieres darte la palmadita en la espalda, pero aquí no gastamos mucho tiempo en eso, simplemente vemos lo que ha funcionado y lo que no, es simplemente la manera en la que se hacen las cosas en Toyota»

Igualmente, la humildad se traduce en que, cuando desembarcaron en Estados Unidos, que era todo un mundo nuevo para ellos, estudiaron a fondo cómo funcionaban allí las fábricas y empresas de coches, y se interesaron a fondo por las teorías de gestión autóctonas.

Al contrario que otras marcas, no intentaron imponer su manera y se adaptaron reconociendo que, con la misma estrategia que empleaban en Japón o Europa, perderían.

Aunque ya venían con éxitos en otros mercados, eso no se les subió a la cabeza y hoy día, a pesar de ciertos eventuales problemas, parecen conocer mejor los gustos del consumidor que los propios fabricantes americanos que «juegan en casa», pero sin embargo sí se han cegado y han caído en la debacle.

En Toyota, el peligro de complejo de Dios, al menos, no existe.

La otra vertiente es que, desde el primer día en Toyota, aunque seas el trabajador más al fondo del organigrama, se te insta a que lo que veas que está mal, o se puede mejorar, lo digas.

La diferencia es que aquí lo dicen de verdad, es algo muy arraigado en la tradición de trabajo japonesa.

Cuando yo entré a trabajar en consultoras de gestión también me dijeron eso: que no había un horario fijo, que si habías terminado tu trabajo te podías tomar la tarde libre, que si veía mejoras las dijera, que creían en los resultados y la participación…

Al fin y al cabo es lo que dicen todas las empresas, pero le aseguro que allí no había nada más alejado de la realidad.

Había que estar figurando hasta las tantas en la oficina aunque no estuvieras haciendo nada (si no querías que te miraran mal) y, si se te ocurría exponer lo que creías que era mejorable, te encontrabas con una evaluación que, literalmente, especificaba que tenías dificultades para seguir las reglas.

Pero en Toyota curiosamente lo dicen de verdad.

Cómo aplicarlo

Esta es una estrategia de mentalidad, y lo cierto es que se trata de una muy distinta a la habitual. Por eso no es algo fácil aplicarla a la manera Toyota, pero al menos hay un par de lecciones que sí son vitales.

Toyota ha creado un sistema autosuficiente que no depende de nadie.

Si un día quien está al mando lo deja, o bien necesita unas vacaciones alejado, la empresa sigue funcionando exactamente igual hasta que vuelve.

Esa es una poderosa lección, porque si nuestra empresa no es así, nos está dominando ella a nosotros y no al revés.

Lo segundo más importante es cómo no dejan que los éxitos se les suban a la cabeza.

Hay un recordatorio constante en Toyota de que todo es mejorable y de que, si dan la espalda a la realidad creyéndose más listos que ella, les pasará como a los grandes fabricantes americanos, el desastre.

El hueco entre la idea y la implementación práctica es muy reducido

Esta es otra de las características más importantes en una empresa. Muchos de los que trabajan con Toyota se quejan precisamente de que son lentos, de que tardan tiempo en tomar decisiones porque se las piensan mucho, pero eso muestra una importante miopía.

Porque cuando ya tienen la idea formada, son mucho más rápidos en hacerla realidad y poner el coche en la calle que cualquier otra empresa de la competencia.

Simplemente, el hueco que hay entre que se decide la idea y se hace realidad, es lo más pequeño posible.

Cómo aplicarlo

Curiosamente, Toyota da la imagen de gigante lento, pero una conclusión así deriva de no saber mirar bien, porque realmente es al contrario.

Las ideas no sirven para mucho, la verdad. Muchos días me escriben o me encuentro con gente que tiene montones de ideas «geniales que nadie ha pensado antes».

Yo mismo produzco una docena de ideas por jornada laboral, y en palabras de uno de los emprendedores que más admiro: Eso está muy bien y no te doy ni un euro por ellas.

La idea en sí vale apenas unos céntimos (pocos), porque hay muchísimas y todo el mundo tiene mil.

Es la puesta en práctica lo que importa porque, de todos esos que me cuentan ideas, apenas un 1% ha hecho algo con ella en los siguientes meses.

Puede que Toyota no tenga mil ideas al mes, pero las dos que tiene se hacen realidad en un chasquido de dedos. Ese es el rasgo fundamental de todo emprendedor que he visto con éxito, acción masiva hasta el objetivo, esprintando.

Un amigo mío me contó un par de proyectos, cuando me llamó semanas después y le pregunté cómo iba su idea, ya estaba en otro país y metido de lleno en harina, en contraposición con otro que siempre tiene mil proyectos en la cabeza, le aseguro que es un genio como pocos se han visto, pero siempre está hablando y hablando…

Kaizen, la obsesión por la mejora y el desperdicio

Toyota es el máximo exponente del Kaizen, la mejora continua, el paso de tortuga que poco a poco hace que hayas avanzado medio mundo en cuanto te descuidas.

Como toda la escuela japonesa tienen la obsesión de preguntarse cada mañana cómo puede mejorarse lo que hacen. Preguntan a los trabajadores de la línea de construcción cómo creen que podría ensamblarse mejor el parabrisas o mejorar el apretar una tuerca…

Esta estrategia, en conjunción con la humildad, es muy poderosa porque las empresas que crecen (y se mantienen) lo hacen dando pasos graduales, no de la noche a la mañana por un milagro o un pelotazo.

Grandes lecciones de grandes empresas, que podemos aplicar en las nuestras.