Guy Kawasaki (ex de Apple, Medtronic, Adobe, etc.) es probablemente una de esas personas con una visión increíble que como un bisturí desmenuza la realidad y se queda con la esencia real de las cosas que el 90% de la gente simplemente sigue sin ver.

Por eso es una de esas pocas personas que, cuando algo tiene que decir, mejor detenerse un momento y escuchar, porque siempre se puede extraer algo muy útil para navegar mejor en el mar de los negocios.

El año pasado por estas fechas posó su vista sobre el tema de los emprendedores, desgranando las 10 principales mentiras que el emprendedor suele decir especialmente a futuros inversores y especialmente sin saber que está metiendo la pata. Un artículo esencial cuya esencia es interesante que todo empresario conozca.

Si tiene un negocio nuevo, está pensando en ello o simplemente está al mando de alguna iniciativa empresarial, le sonarán más de dos cosas y le mostrarán la realidad, la verdadera, la que hay más allá de la historia que nos contamos cada día y si no, al menos no podrá negar alguna sonrisa al ver como lo que se comenta aquí lo ha visto / oído más de una vez.

A continuación una interpretación libre de las 10 mentiras del emprendedor según Guy Kawasaki.

Mentira 1: Nuestras proyecciones son conservadoras: "si lo fueran de verdad serían 0" dice Kawasaki textualmente. La proyección de un emprendedor nunca es conservadora, de modo que Kawasaki emplea una regla. Añade un año a los objetivos y multiplica por 0,1. Duro, pero quizá real. En lo personal un viejo truco de asesor para todo plan de negocio nuevo era multiplicar por 0,75 los ingresos previstos y por 1,25 los gastos… esas previsiones solían ser más acertadas…

Mentira 2: La empresa de consultoria / estudio de mercado (póngase aquí el nombre de una empresa grande de ese tipo) dice que nuestro mercado será de 50.000 millones en 2010. Los inversores suelen oír cinco frases como esa al día. Kawasaki recomienda quitar del plan toda referencia a estudios de ese tipo hechos por consultoras.

Mentira 3: La empresa (póngase un nombre de empresa grande aquí) nos va a firmar un gran contrato de compra la semana que viene. Cuando llega la fecha el contrato sigue sin firmar, y a la otra y a la otra…

Mentira 4: En cuanto tengamos fondos está previsto se nos unan empleados clave. Sí, suele pasar que un alto cargo de Microsoft deje su empleo de 300.000 al año por unirse a una empresa recién fundada, suele pasar…

Mentira 5: Nadie hace lo que nosotros hacemos en el mercado. Una frase como esa sólo puede significar dos cosas, o no hay mercado rentable y por eso nadie lo hace, o el emprendedor no sabe usar Google para encontrar un competidor.

Mentira 6: Nadie puede hacer lo que nosotros hacemos. Es como lo de antes, pero encima el emprendedor es arrogante. Mala cosa.

Mentira 7: Mejor darse prisa, otros inversores ya están interesados. Bueno, este se explica solo, muchos emprendedores fuerzan a inversores con esta táctica. Se la saben, he ahí la realidad.

Mentira 8: (Póngas aquí el nombre de una empresa grande que compite en el mismo mercado) es demasiado enorme / lenta / tonta para competir contra nosotros y que nos afecte. Ser tan tontos debe ser lo que les ha convertido en líderes. Esto grita a los cuatro vientos que el emprendedor es un total y completo novato que no sabe cómo funcionan las cosas.

Mentira 9: Tenemos un equipo de gestión bien fogueado y de probada valía. Lo que suele traducirse por "trabajó un verano en una compañía grande" o estuvo un año en un puesto irrelevante en otro nombre que suena. Un inversor suele tener otra visión de lo que es un equipo fogueado y de valía probada.

Mentira 10: Todo lo que tenemos que hacer es conseguir el 1% del mercado. Cualquier 1% de cualquier mercado es una lucha a cuchillo, creer que "eso es todo lo que tenemos que hacer" es confundir el Everest con una colina.

Si busca inversores, reléalas, si hace negocios con emprendedores, reléalas. Si tiene un negocio, usted también es un emprendedor, está empezando todos los días, nunca viene mal releerlas, porque en verdad que este hombre sabe lo que dice.