Afirmaciones
Afirmaciones

Hoy vamos a ver una técnica práctica, que puede aprender en los cinco minutos que le va a costar leer esto, y que va a mejorar sus resultados en cualquier cosa. No se puede pedir más.

Al final podemos hacer mil planes o aplicar todas las técnicas de productividad que existen, que en realidad todo depende de la motivación. De hecho, le habrá pasado que cuando está motivado por una idea hasta el punto del arrebato, está deseando sentarse a trabajar en ella, el tiempo pasa volando y tiene energía ilimitada.

Pues bien, hoy vamos a ver cómo conectar con esa fuente de energía y qué es lo que mejor funciona, de acuerdo a un reciente macroestudio con más de 44.000 participantes.

En él se probaron tres técnicas de motivación:

  • Las afirmaciones o «hablar con uno mismo» (self-talk).
  • Imaginar o visualizar.
  • La planificación «si… entonces…», que consiste en planear qué vas a hacer cuando ocurre una determinada situación.

Esas tres técnicas se probaron a su vez de cuatro maneras diferentes: para ayudar a mejorar el proceso, mejorar el resultado final, el control/excitación de la situación y la instrucción de la tarea.

Por ejemplo, para la primera técnica de afirmación y en el caso de un deporte, usarla para el proceso significaría repetirse: «puedo reaccionar más rápido» o «puedo controlar mejor el balón».

Usándola para mejorar el resultado implicaría decirse: «Voy a intentar ganar».

Centrarse en el control y la excitación implicaría decirse algo como: «Estoy motivado y con energía».

Mientras que centrarse en mejorar la instrucción implicaría: «he de centrarme en el balón» o «he de centrarme en tener una posición perfecta».

Pues bien, las conclusiones fueron muy interesantes, y vamos a ver qué técnica funcionó mejor y qué modo de usar esa técnica a su vez dio mejor resultado en cuanto a: desempeño más rápido, mayor esfuerzo y motivación más alta que en los grupos de control.

Lo más sencillo es la clave

De acuerdo a esos resultados, la técnica más fácil fue, por suerte, la que mejor resultado dio en desempeño: la afirmación, o hablar con uno mismo, como se prefiera.

De hecho, los mejores resultados se dieron cuando se trataba de charla con uno mismo enfocada en proceso y resultado.

A su vez, imaginar también dio buenos resultados cuando se enfocaba en cuanto a proceso (imaginarse a uno mismo haciendo bien el trabajo que tiene delante).

No sólo las afirmaciones y la charla en cuanto a proceso y resultado redundaron en un mayor desempeño, sino también en emociones más placenteras durante el mismo.

Por qué funciona mejor

Los mecanismos reales de funcionamiento son complejos y no se comprenden del todo, de hecho, los propios creadores del estudio aluden a que puede haber un poderoso efecto placebo.

Según sus conclusiones:

«Parece que las estrategias de afirmación y charla con uno mismo tuvieron una ventaja adicional sobre el resto debido a que los participantes creían que era una estrategia de preparación mental efectiva».

«Las afirmaciones son percibidas como beneficiosas, posiblemente, porque son más sencillas de aprender que la visualización. Esta se se ha demostrado que presenta ciertas dificultades en cierto tipo de personas a las que les cuesta visualizar».

Como vimos en su día la visualización de los procesos, es decir, imaginarse haciendo bien el trabajo, yendo por todos los pasos de lo que debemos hacer, etcétera, proporcionaba buenos resultados. De hecho, la visualización usada por los deportistas de élite y los psicólogos deportivos es así, centrada en el proceso.

Parece ser que hablarse dispara este mismo efecto de una manera aún más sencilla y que funciona para un mayor porcentaje de gente, a tenor de los resultados con esas más de cuarenta mil personas.

Así que ahí lo tiene, la técnica más sencilla y efectiva para motivarse y realizar un mejor desempeño.