tazas personalizadas
tazas personalizadas

Cuando se trata de Marketing, gestión y empresa, hemos de recordar que son las cosas fundamentales, las básicas, las que nos «salvarán», es decir, las que nos van a dar resultado real.

Cada día sale una «nueva» estrategia de marketing que promete un flujo interminable de clientes, pero la realidad es que, cuando miras los datos, los resultados los siguen produciendo esas estrategias fundamentales, que quizá no sean tan novedosas, pero son fieles a la hora de proporcionar efectividad.

Por qué los regalos de empresa siguen funcionando y lo harán siempre

Una de las estrategias más sencillas y económicas que podemos emplear para extender el nombre de nuestro negocio, y que nos recuerden, es el de los regalos promociones de empresa.

Una y otra vez, en Recursos para Pymes, comentamos la importancia de la persuasión y de sus seis principios fundamentales. Uno de esos principios fundamentales es el de la reciprocidad. Es decir, que si yo hago algo por ti o te regalo algo, eres más proclive a compensar y corresponderme. En los estudios se ha demostrado que incluso pequeños obsequios o invitaciones, como la de un simple refresco, ya proporcionaba resultados a la hora de que la otra persona fuera más fácil de persuadir.

Además del principio de reciprocidad, hemos de tener en cuenta otro efecto de marketing que se ha demostrado que funciona una y otra vez: la repetición. Ya vimos en esta misma web que dicha repetición, de un nombre, de un eslogan o lo que sea, contribuye a ser recordado más fácilmente. Coca-Cola paga millones de dólares para repetir una y otra vez su nombre y su marca, con anuncios a que tienen el presupuesto de una pequeña película.

Con la repetición y la facilidad de recordatorio, ¿qué consigue Coca-Cola? Que cuando nos surja la necesidad de pedir una bebida refrescante, lo primero que nos venga a la cabeza sea su marca y, por tanto, la pidamos.

Cómo usar esos principios sin necesidad de un gran presupuesto de marketing

Reciprocidad, repetición, hacernos un lugar en la mente y que seamos los primeros que le vienen a la cabeza cuando les surja una necesidad a nuestros clientes. ¿Cómo podemos utilizar esos principios aunque no tengamos el mismo presupuesto que Coca-Cola?

Con regalos promocionales para empresas y eventos, como por ejemplo, tazas personalizadas. Algo tan aparentemente sencillo es muy efectivo porque cumple todos esos requisitos.

Se trata de un regalo y, sobre todo, este regalo tiene una utilidad (la mayoría de empresas que fracasa con una estrategia de regalos lo hace porque, simplemente, sus regalos son sólo trastos que se arrinconan y no se usan).

Esa utilidad hace que se utilice a menudo dicho regalo y, ¿qué se consigue con ello? Que el nombre de nuestra empresa se exponga ante el cliente y se repita, una y otra vez, en la cabeza de dicho cliente.

De esa manera «ocupamos» espacio en su mente y, cuando tenga una necesidad respecto a un producto o servicio como el que hacemos nosotros, ¿cuál será el primer nombre que le surja? El de nuestra empresa.

Una taza, por ejemplo, es algo útil que se utiliza una y otra vez. Además, el «impacto publicitario» no interrumpe ni presiona, pero poco a poco va haciéndose un hueco y nuestro nombre es el que más ve por parte del cliente. Lo ve al sacar la taza, lo ve al beber de ella, lo ve al fregarla…

Al final, la efectividad de un regalo de empresa está en su uso. Si el cliente no lo usa, no sólo se olvida, sino que no tiene ninguna sensación positiva que asociar al objeto.

A la hora del marketing es importante no dejarse llevar ciegamente por las nuevas modas, que son muy brillantes pero tienen un retorno de la inversión dudoso. Al final el marketing es una cuestión fría de números y efectividad, y en cuanto a esto último, pocas cosas superan a los regalos promocionales. Siempre que se usen bien y de acuerdo a estos principios, claro está.