¿Cuál es el sistema operativo más extendido del mundo a día de hoy?

La respuesta parece clara: Windows, pensamos todos automáticamente. Bueno, pues no.

La respuesta correcta es Itron, un sistema operativo para dispositivos de pequeño tamaño: tales como móviles, cámaras digitales… para quien sienta más curiosidad puede pinchar en este enlace.

La cuestión es,

¿qué tiene que ver esto con su empresa? ¿O con su marketing? ¿O con su gestión? Pues Mucho.

En bastantes ocasiones, ante las decisiones importantes que tenemos que tomar sobre nuestro negocio, actuamos de la misma manera que cuando respondemos a preguntas como la del sistema operativo. Nos solemos guiar por nuestras opiniones, preconcepciones, "sabiduría popular" que no nos hemos molestado en contrastar, etc.

Así pues a la hora de elegir qué acción de marketing vamos a emplear, qué modelo de producto creemos que va a venderse mejor o qué precios vamos a poner solemos inclinarnos por lo que creemos que es, en vez de por lo que es realmente.

¿No le ha pasado alguna vez? Porque es algo habitual, a mí me ha ocurrido a menudo, a la hora de decidir cosas importantes nos guiamos por lo que tenemos asumido cuando la única guía que debería orientarnos son los datos reales, datos que deberíamos esforzarnos por contrastar, por comprobar si son veraces antes de hacer nada.

¿Qué anuncio publicitario elegimos? ¿Qué diseño web conviene a nuestra empresa? ¿Qué estrategia comercial utilizamos? Muchas veces nos inclinamos por lo que pensamos, nos gusta o por alguna encuesta improvisada a un par de compañeros…

La cuestión es, todo negocio suele tener un punto de vista distorsionado. En cierto modo, toda empresa vive algo autoengañada.

¿Por qué? Porque se encuentra en un punto donde su perspectiva está distorsionada, porque ve la situación desde donde se encuentra ella, en vez de desde donde se ven mejor las cosas.

El punto de vista más rentable para una empresa, para cualquier empresa, es el de su cliente y no otro. Porque si asumimos el punto de vista de nuestro cliente y trabajamos para que aquello que hacemos se amolde a lo que busca, estamos dándole lo que verdaderamente desea, como verdaderamente desea.

En "Marketing de Guerrilla para Pymes, Autónomos y Emprendedores" se hace hincapié en este tema. Cuando se muestran las claves principales que hay que tener muy en cuenta si queremos que nuestro marketing funcione, una de ellas (la clave 2 en el libro) es:

"Mirar siempre desde la perspectiva del cliente".

Hay una cosa que, por desgracia, es cierta el 90% de las ocasiones. Ni sus compañeros de trabajo, ni sus amigos tienen la perspectiva adecuada para ayudarle a decidir cuál es la mejor acción a tomar. Si usted pregunta a un amigo o compañero "¿Qué anuncio crees que funcionará mejor?" o "¿Cómo crees que va a ser más efectivo el diseño web?" Muy probablemente su respuesta sea otra suposición (tan buena o mala como la suya propia) a menos que ese amigo o compañero sea un usuario asiduo de su producto o servicio. Incluso en ese caso la respuesta tiene bastantes posibilidades de estar distorsionada por la amistad o el lazo que les une (¿cuántas veces hemos sido menos sinceros de lo que debíamos a fin de no molestar demasiado a un conocido que nos ha pedido opinión?)

Si necesitamos tomar decisiones correctas precisamos abandonar prejuicios y suposiciones y luego ir a buscar clientes (o personas con el perfil de cliente) y preguntarles.

En "Cómo Conseguir Clientes", un punto importante de la estrategia delineada radica en mantener una relación con el cliente, porque eso es lo más rentable que podamos hacer nunca ya que además de las muchas ventajas descritas en el Pack tendremos la posibilidad de comunicarnos habitualmente con ellos y de que nos den las respuestas adecuadas cuando nos hagamos preguntas.

Es imposible eliminar la incertidumbre, nadie puede conocer el futuro, siempre habrá riesgo a la hora de elegir una estrategia de marketing entre todas las posibles o un eslogan de anuncio de entre todos los que han surgido como idea, pero podemos apartar un poco de la niebla que oculta ese futuro si hacemos las preguntas adecuadas a quien es más posible que tenga la respuesta correcta.

¿Qué pasaría si hubiera consultado la pregunta que abre este artículo a su grupo de amigos? Que probablemente la respuesta habría seguido siendo Windows (y por tanto errónea) pero si hubiéramos preguntado a un experto, a quien tiene las claves, habríamos sabido que era el Itron, nos habríamos sorprendido, incluso habríamos musitado "no puede ser" (que es lo que nos pasa algunas veces cuando vemos que lo que pensábamos que era infalible fracasa y aquello en lo que no teníamos mucha fe hace saltar la sorpresa) pero al menos habríamos sabido la solución.

El experto en saber lo que sus clientes quieren no es una consultora que le va a cobrar una gran minuta ni un asesor trajeado con gran experiencia, el verdadero experto es su propio cliente.

Conocer la realidad antes de actuar, en vez de guiarnos por lo primero que pensamos marca la diferencia entre acertar y fallar en nuestras decisiones, entre contestar Windows o Itron…