La semana pasada me encontré con un interesante artículo en el periódico El Confidencial sobre la iniciativa empresarial Fever, construida alrededor de una app para saber donde están los planes y fiestas cercanos.

Si le interesa el negocio online, le recomiendo su lectura porque resulta muy interesante para conocer más a fondo cierta cultura de emprendimiento tecnológico y en la red, basada en todo lo contrario a lo que se propugna aquí.

Cómo es posible que todas esas empresas en Internet sigan vivas sin ganar dinero

En un episodio de la divertida serie Silicon Valley, que parodia todo el mundo de las start-ups que se desarrolla en California (y los modelos de negocio que se crean a su alrededor), un inversor de la empresa de los protagonistas está escuchando los planes que tienen estos para la empresa. Ellos empiezan a explicar que el segundo año saldrán de fase beta y empezarán a generar ingresos.

El inversor, sorprendido, les dice que no, que bajo ningún concepto deben empezar a generar ingresos, que si es que no han visto que la mayoría de empresas mejor valoradas siguen en una eterna fase de lanzamiento donde no monetizan nada, ni ganan nada.

Los chicos se miran extrañados y el inversor les explica que, una vez empiezan a generar ingresos, nunca son suficientes, nunca responden a las expectativas creadas de antemano, de manera que la valoración de la empresa cae en picado. Así que generar ingresos es lo peor que puede hacer una iniciativa de Internet.

La escena es una crítica y parodia de todo ese mundo donde hay un millón de apps y start-ups tecnológicas que llevan años, tienen millones de usuarios, pero no consiguen ingresar un céntimo. Eso se llama burbuja y, tarde o temprano, la mayoría de empresas acaba cerrando. No es raro ver, cada dos por tres, que cierto servicio online favorito echa el cierre.

¿Cómo es posible que aguanten ese tiempo? Porque hasta entonces, esas empresas han vivido del dinero de los inversores, que meten dinero aquí y allá, en nuevas empresas que se van creando, a ver si tienen la suerte de invertir temprano en un nuevo Google o Facebook.

El 99% de las veces no resulta ser así, pero, como si se tratara efectivamente de una nueva lotería, cuando ocurre que aciertan en una empresa, aciertan a lo grande y compensa las pérdidas de las otras.

Ese modo de emprender, soportado por inversiones que en realidad son apuestas, es lo que permite que, aplicaciones que no tienen ningún sentido ni viabilidad comercial, estén asentadas en modernos despachos con futbolín en un sitio céntrico. Todo está pagado por el dinero de inversores, business angels o como los queramos llamar.

De hecho, muchos emprendedores aspiran a que su iniciativa sea comprada por Google o por otra empresa más grande. Cuando la crean, es con ese objetivo, no con el de llegar a un público y/o poner en marcha todo lo necesario para que una empresa ruede y sea rentable. He compartido mesa de conferencias con esa clase de empresas, que no tienen ningún tapujo en reconocer que buscan eso.

Y me parece bien, cada uno puede hacer con su tiempo y dinero lo que quiera, pero esa forma de emprendimiento, que roza muchas veces la mera especulación, no es la propuesta en esta web.

Hay que tener claro desde el principio cómo vas a hacer dinero

Insisto en que el artículo reseñado más arriba es muy interesante, pero aquí vamos a ver cómo crear una iniciativa que sea rentable y, para ello, una de las cosas que vamos a tener que tener muy clara desde el principio es el modelo de negocio.

Modelo de negocio es un término para definir: cómo vas a hacer dinero con tu iniciativa. Muchas veces, cegados por la ilusión o lo que creemos que es una idea genial, creamos algo, buscamos una audiencia y atraemos gente, pero luego no sabemos cómo monetizar eso.

Puedes tener un millón de seguidores en Twitter y no se cuántos cientos de miles de visitas a tu web, pero esas cosas no se pueden meter en el banco. Y cuando uno se pone a intentar idear cómo sacar una rentabilidad de lo que hace, los intentos son fallidos o no encajan bien.

Por eso, pensar bien el modelo de negocio, y calibrar si será suficiente para obtener una rentabilidad, debe ser una de las primeras cosas a realizar cuando uno emprende en Internet.

En breve veremos diferentes modelos de negocio posibles para nuestra iniciativa online, así como mi experiencia con cada uno de ellos y su efectividad, pero tengamos en cuenta que, de esos dos modelos de emprender en Internet: mediante inversores y mediante nuestros propios ingresos, aquí nos vamos a centrar en los segundos.

Y sí, de nuevo recomiendo el artículo del principio y, ya de paso, también la serie de Silicon Valley.

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