En las anteriores partes vimos que lo más importante a la hora de emprender en Internet es elegir un mercado adecuado y que éste debía reunir una serie de características mínimas:

  1. Ser lo suficientemente grande como para ser rentable.
  2. Ser lo suficientemente ansioso como para pagar por una solución como la que ofrecemos.
  3. Ser lo suficientemente accesible como para que podamos ser visibles sin morir en el intento.

De mismo modo, en la segunda parte de esta serie vimos cómo ver si cumplía la condición 1 y ahora es tiempo de ver si cumple las condiciones 2 y 3.

Vamos a ver la importancia de cada una y cómo calibrarlas

Condición de Mercado 2. Que dicho mercado esté dispuesto a pagar por lo que hacemos

Como he dicho en más de una ocasión, que todo el mundo nos sonría y aplauda no tiene nada que ver con que nos vayan a comprar. Esta es una confusión terrible que muchos emprendedores nuevos cometen.

Todo el mundo les dice que la idea de su negocio en Internet les parece genial, y luego abren sus puertas y nadie entra, y ni mucho menos paga.

Por eso es importante que, además de que el mercado tenga un cierto tamaño como vimos (lo que significa que hay un interés y se busca) también esté dispuesto a pagar por algo.

Por ejemplo, el término «Cristiano Ronaldo» puede ser muy buscado cada mes, pero es difícil que podamos hacer algo en la web por lo que nos paguen, además de que tendremos serios problemas de abogados en cuestión de derechos e imagen. Hay mucho interés sobre ese tema y cumpliría la condición 1, pero poca gente nos pagará por escribir sobre eso.

Una de las pruebas más tradicionales para saber si la gente paga por lo que vamos a ofrecer es tan sencilla como esta: mirar si alguien más está ofreciendo algo parecido y está ganando suficiente dinero con ello. Es decir, si hay una competencia establecida.

Para este punto en concreto, y mirándolo de manera aislada, la competencia es una buena señal, porque si nadie está haciendo nada con el nicho que hemos encontrado pueden ser dos cosas:

  1. Hemos tenido una idea genial y nadie más ha pensado todavía en ella.
  2. Si nadie lo está haciendo, es por algo, esencialmente porque no se saca suficiente dinero con eso.

La opción 1 es posible, pero altamente improbable. Especialmente en Internet, con lo grande que se ha hecho, pocas cosas quedan que alguien no haya probado ya.

La posibilidad de un hueco en la adopción entre mercados

Una posibilidad de que se esté dando la opción 1 puede deberse a que, en Internet, las iniciativas en español van con retraso por detrás de las iniciativas en inglés. Es posible que algo sea rentable y ya esté explotado en inglés, pero el nicho en español no esté ocupado todavía.

Por eso, para la condición 2, lo que tenemos que hacer es mirar en general, tanto internacionalmente como nacionalmente, si alguien está ganando dinero con algo parecido a lo que nosotros queremos hacer.

Si eso está ocurriendo en el mercado americano y anglosajón, pero en el español no, es posible que nos hayamos topado con un nicho desocupado aún. Es hora de moverse rápidamente, ocuparlo y adoptar las mejores prácticas que veamos que usan esos pioneros anglosajones.

Si nadie parece hacer nada al respecto, ni en español ni en inglés, seguramente es porque no es rentable. Puede ser también porque nuestra idea sea tan genial que a nadie se le haya ocurrido aún, pero eso sólo sucede un 0,0001% de las veces. Así que no nos engañemos.

Para calibrar si el mercado paga por lo que se vende, el que haya competencia es un buen signo de ello.

Volvamos un momento a nuestra prueba con el Planificador de palabras clave de Google y retomemos la imagen que nos ofrece cuando hacemos una búsqueda. Verá que hay dos conceptos que nos aparecen al lado de la cifra de búsqueda: «Competencia» y «Puja sugerida».

Resultados de nuestro experimento de jardinería

Que la competencia sea alta en este caso no significa que haya millones de páginas web compitiendo necesariamente por un hueco, sino que habla de la competencia entre anunciantes que ponen anuncios de pago por clic.

Igualmente, la puja sugerida es otro indicador del grado de rivalidad entre anunciantes, cuanto más alta, más competencia. Ese número es el precio indicativo a pagar por un mero clic.

Aunque una competencia alta con puja alta significa que, si queremos contratar publicidad en Google, nos va a salir cara, también es un indicador secundario de que hay anunciantes y se están dejando dinero. Esa una señal de que el mercado, probablemente, también está pagando dinero por lo que se hace en él.

Al igual que cualquiera de las tres características, esta condición 2 es necesaria. Si no se cumple, y el mercado no parece dispuesto a pagar ni hay iniciativas de pago de ninguna clase, es mejor que no perdamos más tiempo en él y no sigamos adelante con nuestra iniciativa.

Condición de mercado 3. Que dicho mercado sea suficientemente accesible

Si bien la competencia es un signo positivo para lo anterior, la competencia excesiva es un signo negativo para este criterio de mercado.

Si buscamos en Google el término “jardinería” (por seguir el ejemplo de esta serie y lo voy a buscar sin la tilde), vemos que nos aparecen más de 26 millones de resultados.

Resultados de búsqueda en Google
Resultados de búsqueda en Google

Eso no significa que haya más de 26 millones de competidores ni mucho menos, pues la gran mayoría de páginas están abandonadas o no son negocios, pero sí es un indicador de la dificultad para ser visibles.

Internet es un vasto océano y nosotros vamos a ser una gota en él. El océano de la jardinería en concreto tiene más de 26 millones de gotas. A priori, no parece fácil que vayamos a ser demasiado visibles en él.

Cuando estemos en en el día a día nos daremos cuenta de que, lo más difícil, es llegar hasta los clientes y persuadirlos de que nos compren. Por eso veremos más adelante que, la mayor parte de nuestro tiempo, lo vamos a tener que dedicar a generar tráfico y visibilidad para nuestra web.

Si conseguir eso es muy difícil, esta característica del mercado juega en contra nuestra.

Algunos ejemplos de dificultad a la hora de acceder al mercado, aparte de que ya haya muchas páginas dedicadas a ello, son:

  • Nuestra página va a ser desconocida y hay páginas poderosas y grandes ocupando los primeros puestos del mercado.
  • Precisar mucho gasto en promoción para que nos conozcan y vengan.
  • Los seguimientos a clientes serán costosos. Además de que precisamos mucho tiempo y trabajo para conseguir que al final nos digan que sí.

La manera de calibrar esta condición es responder a estas preguntas sinceramente:

  • ¿Hay demasiadas páginas web ya dedicadas a ello?
  • Las webs que aparecen en los primeros puestos de Google ¿son demasiado grandes y poderosas?
  • ¿Es demasiada alta la puja de anuncios en Google? Eso significaría que hay competidores con dinero y, sobre todo, que nos están tapando una posible vía de promoción, como son los anuncios de pago por clic.

Esta condición es como las demás, si no se supera, deberíamos ir pensando en dedicarnos a otra cosa, pero aunque la competencia sea fuerte, es posible que, si el mercado es rentable, nos podamos hacer un hueco con el tiempo.

Si bien las dos primeras condiciones vienen dadas por el mercado y no podemos hacer nada por variarlas, esta tercera viene dada por las acciones de competidores y, con inteligencia y esfuerzo, sí podríamos cambiarla, a, contrario que las otras dos.

No obstante, es importante no subestimarles a ellos ni sobreestimarnos nosotros. Si parece muy difícil, es porque es muy difícil y deberíamos buscar otra cosa seguramente.

¿Hemos pasado estas pruebas de mínimos?

Con estas tres partes sobre elegir un mercado adecuado, y si las trabajamos, lo que tenemos es una prueba de mínimos. Que un mercado la supere no significa que vayamos a tener grandes riquezas, sino que hay posibilidades de que, con trabajo y esfuerzo constantes durante tiempo, un negocio pueda ser rentable.

Lo más importante de esta prueba es, sobre todo, desechar mercados trampa. Es decir, mercados en los que nos meteríamos y, con toda seguridad, no conseguiremos rentabilizar nada. La principal utilidad es pues separar las malas hierbas, antes de cultivar algo.