Si leyó el artículo sobre cómo muchos modelos de negocio en Internet están rotos, entonces ya sabrá que una de las premisas más importantes que se proponen aquí es ésta:

«Ten muy claro cómo vas a hacer dinero con tu iniciativa»

Ahora, hay muchos modelos de negocio en Internet, pero en realidad todo se resume en dos premisas:

  1. Vende algo propio.
  2. Vende algo de otros.

En esencia, todo se puede reducir a eso y, en general, la recomendación a todo el que quiere emprender en Internet es la misma:

«En la medida de lo posible, intenta vender algo propio»

Ese algo propio puede ser:

  • Uno o varios productos, sean digitales o físicos.
  • Servicios propios, ya sean tecnológicos o derivados de nuestra experiencia.

Productos y servicios tecnológicos

Muchas iniciativas de Internet venden productos o servicios de carácter tecnológico. Desde alojamiento web, hasta aplicaciones en red (como Dropbox, o Evernote, lo que a veces se llama Software como Servicio). Esos productos permiten, una vez realizada la inversión inicial, mayor flexibilidad debido a que su estructura de costes nos puede permitir jugar mucho más con los precios y las promociones.

Por ejemplo, los libros digitales, una vez realizada la importante inversión inicial en trabajo y dinero, no precisan mucho para mantenerse actualizados, lo que permite un coste marginal muy bajo en cada venta.

Los servicios tecnológicos tienen además la ventaja de que suelen ser recurrentes, es decir, cada mes, o cada cierto tiempo, el cliente nos paga. Esto nos permite centrarnos en ir mejorando la experiencia y retener al cliente conseguido, algo mucho más rentable y menos costoso que ir consiguiendo clientes nuevos cada mes, cosa que deberemos hacer con la mayoría de productos.

Productos físicos

Con los productos físicos tenemos que tener en cuenta dos cosas, primero los precios y segundo la logística (es decir, los envíos). Como las compras en Internet no son instantáneas, los clientes se han condicionado a esperar precios más bajos en compensación, con lo que uno tendrá que competir en precio muchas veces, a menos que ofrezca algo muy exclusivo y sin competencia.

A esta dificultad se une el hecho de que hacer llegar el producto al cliente, especialmente de una manera rápida, cuesta dinero y tener una estructura de envíos que funcione como un reloj (no quiera saber la cantidad de emprendedores que he conocido y no tenían esto bien claro). 

Hoy día, multitud de empresas tienen esto muy bien configurado. El mejor ejemplo a seguir es Amazon, que funciona como un reloj, si bien de un tiempo a esta parte, multitud de empresas de productos físicos te traen el producto en 24 horas o menos.

Si ese va a ser nuestro modelo de negocio, la infraestructura de envíos será la piedra de toque que deberemos tener afinada.

Servicios físicos

Internet puede ser una excelente plataforma para vender lo que sabemos hacer, y proporcionar un servicio a los demás. El desafío con los servicios de este tipo es el siguiente: nuestro tiempo y energía son limitados.

Es decir, sólo tenemos una cantidad finita de horas y, si hemos de hacer trabajo para el cliente, como una asesoría, lo tenemos que quitar a promocionar, crear contenido, relaciones, etc.

Eso implica que es el modelo de negocio menos «escalable» (es decir, ampliable en cuanto a dimensión) de todos los disponibles. La mayoría de gente que lo usa lo compensa poniendo precios elevados, que hagan rentables sus horas de trabajo. Si no quiere morir de agotamiento y encima no ganar nada, deberá plantearse esto tarde o temprano.

Otra opción, por supuesto, es contratar a gente que proporcione ese servicio. Para pequeños emprendedores, contratar a alguien es algo a pensar muy bien, afinando costes, pues es fácil que las contrataciones ahoguen nuestra estructura de negocio.

Vender cosas de otros

Este ha sido un modelo de negocio muy extendido en la red. Uno generaba una gran audiencia para su web (con contenido interesante, o incluso servicios y productos gratuitos) y los rentabilizaba con publicidad del tipo que fuera.

La publicidad no es más que ser vendedor para otros, una alternativa perfectamente factible y muy rentable para muchos. De hecho, hasta hace un tiempo era «EL» modelo de negocio en Internet. Hoy día, la cosa es mucho más difícil.

Para empezar, este modelo es rentable (o muy rentable) sólo cuando tienes una audiencia masiva. Y no me refiero a un puñado de miles de visitas al mes, sino a cientos.

Con el tiempo, la publicidad en Internet se ha hecho cada vez más ineficaz, pues aprendemos a ignorarla o bien se usan programas y complementos de navegadores que directamente no la muestran.

Recientemente, en un intento de golpear la línea de flotación de Google, Apple ha lanzado su propio bloqueador de publicidad (Google vive de ella, Apple bloquea los anuncios para cortarles ingresos y potenciar su propia plataforma publicitaria, no por el bien del usuario).

La cuestión es, si el modelo de publicidad ha ido descendiendo en cuanto a rentabilidad, debido al crecimiento masivo de webs, la mayor competencia y el descenso de ingresos por publicidad, el futuro es aún más incierto.

Así pues, se puede vivir de esto y hay quienes lo hacen muy cómodamente, pero para eso, es necesario generar una audiencia de cientos de miles o millones de visitas por mes. Si estamos empezando hoy, esa es una gesta difícil.

Los Afiliados, la venta directa del producto de otros

Hay otra manera más directa de tener el producto de un tercero, se llama Marketing de Afiliación. Lo habrá oído, estoy seguro. Es el modelo en el que yo vendo el producto de otro y me llevo una parte de dicha venta. En realidad es una manera más intensa y profunda de hacer publicidad de algo.

Personalmente, siempre he oído esas historias de gente que gana mucho dinero con este tipo de marketing, si bien todas son en inglés, todas suceden en Estados Unidos. En el mercado hispanohablante aún me queda por ver alguna historia de verdadero éxito y que no sea un timo piramidal.

Mis propias experiencias con esto también han sido bastante decepcionantes, tanto en lo que se refiere a vender un producto de otro como a ofrecer la posibilidad de que afiliados vendan los míos. Por eso, a día de hoy, ni me molesto en recomendar este modelo de negocio.

Reducidas a la esencia más sencilla, éstas son las maneras en las que podemos ganar dinero en Internet. Una vez hemos seleccionado el mercado adecuado, es hora de decidir con cuál de estas formas vamos a ganar dinero en él.