Hace no mucho me he vuelto a encontrar con un «emprendedor» que cometía un error habitual, el de creer que por ser muy bueno en su trabajo (que lo es) automáticamente eso le convierte en un buen emprendedor dedicado a su trabajo.

Tener un negocio dedicado a algo no es lo mismo que trabajar en algo, porque gestionar una empresa requiere formación y conocimiento sobre cómo funciona el mundo de los negocios. Siempre pongo el mismo ejemplo, el del violín. Nadie en su sano juicio pensaría que puede coger un violín y, sin haber aprendido nunca nada, ni haberse formado, ni haber practicado, podría extraer unas notas decentes al instrumento. Sin embargo, muchos emprendedores creen que sí pueden sacar adelante una empresa sin saber sobre economía, marketing o negocios.

Si yo soy fontanero y me pongo por mi cuenta, de pronto tengo muchas más cosas que hacer más allá de arreglar el grifo o cambiar una tubería. Tengo que saber cómo promocionarme, cómo llevar un presupuesto, cómo cerrar una venta, llevar mis cuentas…

Ese conocimiento no se adquiere automáticamente al decidir crear una empresa y muchos emprendedores lo descubren tarde. El aprendizaje entonces es por ensayo y error, un camino costoso y lleno de tropiezos.

Hoy día competimos en un contexto complicado, hay cada vez más opciones, más ruido, más competidores… Alguien dijo que es el mejor momento para crear una empresa. Quizá lo sea, porque seguramente es más fácil crearla y es verdad que Internet y las nuevas tecnologías han igualado un poco el campo de juego. Pero eso ha creado un efecto más «perverso», es más fácil que nunca crear una empresa y es más difícil que nunca sacarla adelante, porque todos los mercados están saturados.

Y lo está con muchos emprendedores que no se han formado ni siquiera en los aspectos más básicos de la gestión de un negocio o en cómo funciona la economía. Han cogido el violín y están intentando arrancarle música, sin haber aprendido siquiera las notas más básicas.

Aunque Internet y las nuevas tecnologías nos han invadido de competidores, también han hecho que, al menos este requisito de formación en economía y empresas sea más fácil y accesible que nunca. Yo soy licenciado en Economía y, hoy día, se puede obtener hasta un grado sobre eso en casa, a través de Internet mediante un curso de economia online. Hoy día se puede aprender a tocar el violín desde nuestro sillón, al menos para eso, sí son los mejores tiempos.

Hace no mucho un cliente se quejaba un poco de que los pequeños empresarios no tienen cultura de Marketing, que no comprenden su importancia ni cómo hacerlo. La verdad es que, por desgracia, en general no sólo no se valora el Marketing, es que no se comprende la necesidad de que haya una cultura de gestión y economía en su empresa.

Se sigue creyendo que basta con ser bueno en el trabajo que haces para poder sacar adelante una empresa dedicada al trabajo que haces.

La formación y el conocimiento son fundamentales, usted nunca dejaría que le operara alguien que no es médico, alguien que no aprendió y practicó. Sin embargo muchos se lanzan con su empresa sin saber ni lo más mínimo sobre el tema. El ensayo y error son buenos maestros, pero demasiado dolorosos y caros, muchas empresas tienen que cerrar antes de que consigan aprender.