Lista técnica de chequeo antes de enviar un solo email

Con el email en frío caminamos por una fina línea de alambre, gracias a que se abusa mucho de él por parte de personas y empresas sin escrúpulos. Por eso, es muy importante tener en cuenta la siguiente lista de cosas. Ignorarla hará que seamos marcados como spammers en cuestión de minutos.

La misión en esta lección es asegurarnos de que cumplimos cada uno de estos puntos antes de darle al botón de «Enviar».

1. Mandar pocos correos diarios cada vez

La manera más sencilla de terminar nuestra aventura antes de empezar es recoger posibles contactos y enviarles un email a todos a la vez.

Si usamos Gmail, por ejemplo, nos van a saltar las alarmas anti-spam enseguida.

Si usamos el servidor SMTP de nuestro proveedor de alojamiento, seguramente también recibiremos un mensaje poco amistoso preguntando qué estamos haciendo. Con eso nos arriesgamos a que nos cierren el alojamiento por incumplimiento de contrato o a que filtros especializados pongan nuestro dominio web en una lista negra de spam.

Así que lo ideal es hacerlo poco a poco.

Si hemos recogido 100 posibles contactos, por ejemplo, repartimos la campaña en envíos a lo largo de la semana y no mandamos más de 20 o 30 emails por día para estar seguro.

Sé que la cifra es conservadora, pero mejor que no nos pase nada, porque luego es muy difícil arreglarlo.

Lo ideal en cualquier caso es no sobrepasar nunca los 50 mensaje diarios y hacer caso al siguiente punto de la lista.

2. Usar un servicio especializado de correos en frío

Hacerlo nos ahorrará problemas, tiempo y trabajo, configurará nuestra campaña e irá enviando los mensajes adecuadamente.

Si nuestra intención es ir tocando a unas 12 puertas al día o menos, podemos funcionar «manualmente» e ignorar esto, pero requerirá trabajo.

3. Probar el mensaje antes de enviarlo

Queremos reducir siempre las probabilidades de que nos confundan con un mensaje de spam, por eso, podemos probar los correos que hemos compuesto para nuestra campaña y ver si hacen saltar alguna alarma.

Servicios como Mail Tester nos pueden ser útiles. No son una garantía firme, pero todo ayuda.

En este servicio, simplemente vamos a su web, especificamos el correo que queremos mandar y nos dirá cómo puntúa de cara a filtros automáticos de spam.

4. Comprobar bien que las direcciones de destino existen

Como veremos, hay un paso en el que refinamos la lista de clientes potenciales a los que escribir. Es importante que, en la medida de lo posible, la dirección de email sea correcta y no «rebote» por desconocida, obsoleta o inexistente.

Si esto sucede, estamos sumando puntos para que consideren que estamos haciendo spam. Algunas direcciones rebotarán inevitablemente, incluso cuando las herramientas Hunter o FindthatEmail nos hayan dicho que existen.

Que un pequeño porcentaje rebote y no exista es normal, que lo haga 1 de cada 3 direcciones, no.

5. No añadir imágenes en el primer correo

Algunos filtros anti-spam usan un ratio de imágenes y texto para detectar correo basura.

En los emails propuestos en este material no hay imágenes que incluir, pero por si acaso nos las planteamos, mejor no hacerlo en el primer email.

6. No usar más de un enlace

Igual que con las imágenes, no debemos pasarnos con la inclusión de enlaces en los correos en frío, para no hacer saltar de nuevo los filtros automáticos.

7. No enmascarar esos enlaces

Hay servicios, como bit.ly, que acortan enlaces y luego sirven para obtener estadísticas de clics, por ejemplo.

Pueden ser útiles, pero mejor no usarlos en el email en frío. Cuando tengamos que incluirlo, pondremos el enlace real. Enmascararlo sube puntos de nuevo para que los filtros los consideren correo basura y todo servicio decente de envío de emails traza los clics de todos modos.

Como vemos, son 7 puntos algo técnicos, pero muy sencillos.

Y ahora que hemos lidiado con la parte tecnológica, las herramientas y todo lo que hay que tener en cuenta para no derrapar nada más arrancar, veamos el primer paso de la estrategia: Cómo encontrar los objetivos adecuados a los que enviar nuestra campaña.

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