La solución es emprender

En el improbable caso de que no lo haya notado todavía, cuando las cosas van mal, está solo.
A menos que sea un banquero o un político, nadie va a venir a rescatarle.

Como mucho sólo acudirán a robarle lo que tanto le ha costado ganar, para dárselo a los ricos y que sigan siendo ricos, en una especie de argumento invertido de Robin Hood.

Que estamos solos es algo que los emprendedores asumimos desde muy temprano. Una de las grandes verdades que he aprendido este tiempo es que no importas a nadie, al menos no si no has hecho primero algo por ellos.

Así que tenemos que empezar a importar a los demás.

Es una regla de juego inmutable y en eso se basa ser emprendedor, en tomar la iniciativa y hacer algo de valor, aportar algo que no estaba ahí antes, que la gente desee y por lo que esté dispuesta a compensar con dinero.

Hay un proverbio que dice que si tienes un martillo, sólo ves clavos a tu alrededor. Y como yo soy emprendedor, obviamente pienso que la solución (no toda, pero sí una parte) pasa por emprender, por empezar algo propio, por crear de una vez por todas eso que siempre hemos querido.

No voy negar que mi visión no es objetiva, obviamente está basada en mi experiencia propia y no es perfecta, ni todo tan simple, pero es que otra de esas verdades que he aprendido es que esperar no es manera de vivir, porque lo único que vas a hacer es eso: mirar parado hacia el cielo, deseando que caiga en el regazo una oportunidad única.

El mundo no funciona así, esa clase de oportunidades sólo se capturan tras mucho perseguirlas, como un cazador implacable.

Una variante de ese juego de la espera es la del “momento perfecto”, es decir, la de querer hacerlo cuando las cosas sean mejores.

Siempre vamos a encontrar una excusa por la que no es aún el momento perfecto, así que como dice Seth Godin: “el momento perfecto era el año pasado, el segundo mejor es ahora”.

No estoy diciendo que esta solución de emprender sea algo fácil y que si uno se lanza a realizar sus sueños, el universo le va a recompensar concediéndole todo y dándole el éxito.

Eso es muy bonito y atrayente, y por esa razón tendemos a creerlo, queremos hacerlo. Sin embargo sólo sirve para vender libros de autoayuda que tienen una utilidad nula.

Cualquiera que se haya fijado en como funciona la realidad, o se haya lanzado a emprender, habrá visto que los resultados llegan tras sangre, sudor, lágrimas y tiempo.

Especialmente los principios suelen ser muy duros y comenzar nunca es fácil.

El mayor problema real a la hora de emprender

Para emprender algo es posible que uno necesite dinero que no tiene. Para colmo los bancos no prestan a nadie, siguiendo su máxima de dejar dinero sólo a aquellos que no lo necesitan.

Si estamos en esa situación, emprender es un problema y el dinero habremos de buscarlo a través de otros medios, es decir, de socios (de subvenciones y dinero público mejor ni hablamos, no me gusta perder el tiempo).

La cuestión es, la falta de fondos es un problema real a resolver antes de empezar, pero una vez solventado, o si empezamos algo que no requiere mucha inversión (hoy día emprender algo propio es más sencillo y barato que nunca) lo único que nos impide dar el paso es el temor.

Podemos racionalizarlo con mil excusas y llamarlo de las maneras que queramos, pero en el fondo es el temor lo que nos detiene.

Porque lanzarnos a volar solos da pánico y es normal, somos humanos.

Lo que más tememos es la incertidumbre y ser emprendedor es abrazar la incertidumbre en su máxima expresión.

Anhelamos seguridad en lo profesional, porque de eso depende el dinero que entra en casa, pero he aquí la cuestión, la seguridad no existe. De hecho, es una trampa.

Uno persigue la seguridad y lo que acaba es atrapado y marchitado en trabajos que aborrece y con perspectivas diminutas de cambio, hasta que se amarga y se le mueren los sueños.

Tener un contrato no es garantía de nada, creer que nuestro dinero está seguro en el banco o nuestra jubilación respaldada por algún plan, es otro cuento muy bonito hasta que compruebas la realidad.

Ser emprendedor es tener la capacidad de crear riqueza, de aportar valor, de sostenerse por uno mismo. Y esa es la habilidad más útil posible, porque cuando nos encontremos en situaciones en las que no haya nada, podremos saber cómo crear algo que merezca la pena, o tener el empuje para hacer algo por nuestra cuenta, ya que sabemos que nadie va a venir a rescatarnos.

Podemos esperar a que sean otros los que lo hagan por nosotros, pero si es asi, mejor que cojamos una silla.

Y no, emprender no es una solución perfecta, no es sencilla y no funciona siempre y en todos los casos, pero así es la vida real, viene sin garantías y sin seguridad, porque la seguridad no existe.

Así que cuando me preguntan, porque soy economista y me preguntan mucho sobre la situación y sobre mil cosas que no me importan y sobre las que no tengo idea (como los dichosos “mercados” o los políticos y su comportamiento rapaz y miedica a la vez), siempre contesto lo mismo.

La solución para mí es emprender, es intentar crear algo bueno, algo que aumente la riqueza.

Y no nos engañemos, ya sabemos que “nadie compra”, hoy es mucho más difícil vender que hace unos años, eso es cierto, además la televisión no deja de domesticarnos con dosis de miedo y malas noticias, pero tenemos que saber ver un poco más allá de lo que nos cuentan.

La sabiduría popular nos dice que la gente no compra, que es mal momento (y lo es, en parte porque nadie se mueve para crear algo y cambiar la tendencia, con lo que la agravamos), pero también le digo una cosa, con esta coyuntura y todo eso, saldrá Apple con su nuevo Iphone y venderá millones, aunque la televisión diga que nadie compra y que si lo hace son sólo cosas de primera necesidad.

Emprender es ir contracorriente, es tomar una decisión aterradora, es lanzarse de cabeza a la inseguridad, sabiendo que es probable que no funcione y teniendo días terribles que querrá olvidar, pero es la única solución, emprender.

Porque también tendrá una sensación de logro y una satisfacción que no se comparan con nada.

Y así son las cosas en el mundo real.

Nota final: ¿y si ya hemos emprendido? En ese caso, si se encuentra en uno de esos baches, es hora de re-emprender, de encender de nuevo el fuego y planificar de nuevo nuestra iniciativa como si estuviéramos empezando, porque en realidad se trata de un nuevo comienzo.

Recuperar contraseña

Escriba su email.
El sistema le enviará una nueva contraseña a ese email.